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EE UU tratará con Cuba el asunto del barco norcoreano cargado con armas

El Departamento de Estado asegura que el incidente no entorpecerá el diálogo con la isla sobre migración que se lleva a cabo en Washington

Sede del Departamento de Estado de EE UU.
Sede del Departamento de Estado de EE UU. AP

Estados Unidos tratará con el Gobierno cubano el incidente del barco norcoreano detenido en Panamá cuando transportaba material bélico procedente de la isla. El Departamento de Estado no ha concretado cómo o de qué forma se llevará a cabo esa conversación con las autoridades de la isla, pero no espera que el incidente afecte al diálogo sobre los acuerdos migratorios entre ambos países que este miércoles se ha retomado en Washington, tras haberse suspendido en 2011. Los legisladores más beligerantes con el régimen castrista, como el influyente senador Bob Menéndez, han aprovechado el episodio para reforzar sus posiciones inmovilistas hacia Cuba. Quienes desde el Congreso y las asociaciones en el exilio piden una mayor apertura por parte del Gobierno de EE UU para acelerar la transición democrática esperan que no se convierta en un lastre para sus aspiraciones.

El incidente del carguero norcoreano podría congelar de nuevo el tímido deshielo de las relaciones entre ambos países que se había venido observando en los últimos meses

“Les hemos dicho a los cubanos que muy pronto discutiremos el asunto del barco”, ha indicado la portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf. EE UU mantiene la cautela en este asunto y ha asegurado que antes de adoptar cualquier decisión esperará a que se pronuncie el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El incidente del carguero norcoreano se produce en plena estrategia de acercamiento comercial y diplomático de La Habana con el exilio y la Administración estadounidense respectivamente y podría congelar de nuevo el tímido deshielo de las relaciones entre ambos países que se había venido observando en los últimos meses.

Esa aproximación se había materializado en el reinicio de las negociaciones para restaurar servicio postal entre ambos países el pasado mes de junio, y la reanudación del diálogo sobre los acuerdos migratorios que este mismo miércoles ha tenido lugar en Washington. “Hay una dinámica nueva, una presunción de buena voluntad entre ambas partes y EE UU y Cuba no deberían convertir el incidente del barco en un obstáculo para las conversaciones que ahora se están llevando a cabo”, señala en conversación telefónica Arturo López Levy, miembro de la junta directiva de Cuban American for Engagement.

EE UU debe apoyar de manera unilateral a la sociedad cubana, sin importar lo que haga su Gobierno"

Tomás Bilbao

El Departamento de Estado ha asegurado que espera que el episodio del barco no interfiera en las negociaciones sobre los acuerdos migratorios -“Un tránsito de personas seguro es del interés de EE UU”, ha señalado Harf-. “El suceso del barco no debería distraer los esfuerzos de esta Administración por ayudar al pueblo cubano. EE UU debe apoyar de manera unilateral a la sociedad cubana, sin importar lo que haga su Gobierno”, señala Tomás Bilbao, director ejecutivo de Cuban Study Group, una organización independiente formada por profesionales y empresarios cubanoamericanos.

En los últimos meses las presiones por pare de varios legisladores del ala más progresista del Partido Demócrata y de numerosos grupos de exiliados para que la Casa Blanca reanudara su compromiso con la sociedad cubana y adoptara medidas que alentaran la transición se han multiplicado, pero el vínculo entre la isla y Corea del Norte que la presencia de las armas cubanas en el interior del carguero de bandera norcoreana ha constatado, ha cargado de razones a los legisladores partidarios de mantener el status quo actual con Cuba. “El cargamento de armas ocultas en sacos de azúcar de un régimen comunista a otro no es casualidad, supone una violación de los tratados internacionales y reafirma la necesidad de que Cuba se mantenga en la lista de países terroristas del Departamento de Estado”, ha asegurado a través de un comunicado este miércoles Menéndez, de origen cubano y presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la cámara Baja.

El cargamento de armas ocultas en sacos de azúcar de un régimen comunista a otro no es casualidad y reafirma la necesidad de que Cuba se mantenga en la lista de países terroristas"

Bob Menéndez

El mantenimiento de Cuba en esa relación, en la que únicamente se encuentran Siria, Sudán e Irán -Corea del Norte fue eliminada durante el mandato de George W. Bush-, fue un jarro de agua fría para quienes confiaban en un cambio de política por parte del Departamento de Estado. Los acercamientos de los últimos meses, sin parecerles excesivamente alentadores, sí habían devuelto la esperanza de un avance hacia la normalización de las relaciones que cada vez pide un mayor número de cubanoamericanos, de acuerdo con las encuestas.

Tras su llegada a la Casa Blanca, Barack Obama protagonizó un acercamiento hacia la isla, relajando las restricciones para viajar de los cubanoamericanos, facilitando los permisos para viajar al país caribeño por razones culturales, educativas y religiosa y reanudando el diálogo sobre los acuerdos migratorios adoptados en 1994 y 1995. Sin embargo la detención y condena del ciudadano estadounidense Alan Gross -subcontratado para el Gobierno- en 2009, paralizó cualquier otra iniciativa de apertura. Aunque la Administración reconoce las reformas económicas acometidas en la isla -”Cuba está cambiando”, dijo la subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, en una entrevista a este diario-, el Gobierno sigue siendo muy crítico con la violación de derechos humanos del régimen castrista.