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Otro escándalo de pederastia sacude a la Archidiócesis de Miami

Un monseñor de Florida ha sido señalado de encubrir un quinto caso de abuso sexual que involucra a un exmaestro de una escuela católica de Florida, que ya había sido condenado a 23 años prisión en 2012 por corrupción de menores

La Arquidiócesis de Miami vuelve a verse envuelta en un escándalo de abuso sexual de menores. Esta semana ha sido presentada un nueva demanda contra Miguel Cala, el ex maestro de música de una escuela católica de Florida condenado a 23 años de prisión en 2012 por cuatro casos de corrupción de menores. En esta oportunidad, se señala a un monseñor de encubrir los delitos del maestro.

Miguel Cala –venezolano, de 40 años—trabajó durante más de una década como maestro de música de la escuela católica de Saint Andrew, en la ciudad de Coral Springs, al sur del Estado de Florida. El 18 de septiembre de 2012 fue hallado culpable de abusar sexualmente de cuatro de sus alumnos y condenado a 23 años de prisión.

La Arquidiócesis de Miami informó en aquella oportunidad que, durante el tiempo que Cala trabajó en la escuela, sus antecedentes fueron revisados en un par de oportunidades y no pesaba sobre él ninguna sospecha. “Durante ese periodo, él fue sometido a dos verificaciones de antecedentes que resultaron absolutamente limpias. Ahora bien, como Cala era profesor de música en la escuela, algunos estudiantes y algunos padres quisieron continuar con las clases y eso es lo que suponemos ha ocurrido: que los padres de los niños lo contrataron como instructor privado”, dijo entonces la portavoz de la Arquidiócesis de Miami, Mary Ross Agosta.

Pero de acuerdo a la demanda presentada este martes por el abogado Jeff Herman, el sacerdote encargado de la escuela, George Puthusseril, estaba al tanto de los abusos de Miguel Cala y no tomó ninguna medida para impedirlos. “La Arquidiócesis de Miami y la escuela Saint Andrew tuvieron la oportunidad de proteger a los niños de Cala, pero eligieron tomar la opción más segura”, ha dicho el abogado. Según el relato de Herman, el padre Puthusseril observó personalmente cómo Cala “tocaba de manera indebida” a un alumno de la escuela y en lugar de denunciarlo, le pidió al niño “que no contara a sus padres” nada de lo ocurrido. La quinta víctima de Cala habría sido abusada sistemáticamente entre 2006 y 2010, cuando tenía entre seis y diez años de edad.

El sacerdote George Puthusseril fue investido como monseñor en enero de este año y durante el juicio que se le siguió a Cala, declaró no estar al tanto de sus delitos. “Como en cualquier pleito, la Arquidiócesis de Miami y su personal de la iglesia han cooperado plenamente con la Oficina del Alguacil de Broward, en su investigación de las acusaciones contra el señor Cala”, se ha limitado a responder el martes la Arquidiócesis de Miami a través de su portavoz, Mary Ross Agosta, en referencia a esta nueva acusación.

Durante los dos últimos años, la iglesia católica del sur de Florida se ha visto involucrada en otros dos escándalos de pederastia. En marzo de este año se conoció que la Arquidiócesis de Miami llegó a un acuerdo económico para resarcir a un ex monaguillo que denunció en 2011, ante las autoridades eclesiásticas, haber sido víctima de dos violaciones cuando tenía 16 años de edad, en 1980. Uno de los sacerdotes implicados en el crimen, el reverendo Rafael Escala de la Iglesia de Saint Timothy, ya había muerto cuando se presentó la demanda; y el segundo, el sacerdote jesuita Oscar Méndez, había cumplido 80 años y tenía problemas de salud que impedían que fuese interrogado.

En octubre de 2012, la Arquidiócesis de Miami informó que otro sacerdote señalado de abusos, el reverendo Rolando García de la Iglesia de Santa Ágatha ubicada en en el condado Miami-Dade, había sido suspendido y puesto “bajo licencia administrativa” mientras se desarrollaban las investigación. García fue acusado públicamente por Tonny Simmons, para entonces, un veterano de la guerra de Iraq que afirmó haber sido abusado por el párroco cuando era un adolescente de 16 años que había escapado de casa, en la Iglesia Little Flower de Hollywood, Florida.