Serguéi Guríev dimite como rector de la Escuela de Economía de Rusia

Una campaña de intimidación contra los intelectuales críticos lleva al exilio al prestigioso economista

Serguei Guriev (izquierda) con Dmitri Medvédev.
Serguei Guriev (izquierda) con Dmitri Medvédev.Yekaterina Shtukina / AP

En la campaña del Kremlin para neutralizar a la oposición les ha llegado el turno a aquellos expertos que, desde posiciones de influencia, se han atrevido a desafiar al sistema representado por el presidente Vladímir Putin. Así parece indicarlo el caso del prestigioso economista Serguéi Guríev, que ha dimitido como rector de la Escuela de Economía de Rusia, después de haber abandonado el país por temor a represalias. Antes, Guríev fue sometido a un interrogatorio en el Comité de Investigación de Rusia en relación al segundo proceso contra la petrolera Yukos, en virtud del cual permanece aún encarcelado el exmagnate Mijaíl Jodorkovski.

Guríev fue uno de los expertos que en 2011 participó, junto con otros economistas rusos y extranjeros, en la confección de un informe sobre aquel proceso. Mayoritariamente, los expertos concluyeron que el caso contra Yukos y Jodorkovski carecía de base y debía ser revisado. El documento, confeccionado bajo los auspicios del Consejo de Desarrollo de la Sociedad Civil, fue entregado al entonces presidente Dmitri Medvédev, quien lo remitió a la fiscalía general, inmediatamente después de que Vladímir Putin ganara las elecciones presidenciales de marzo de 2012. Ahora, varios de los especialistas que participaron en aquel informe tienen problemas con la justicia rusa. Según el diario Vedomosti, cinco de los seis han sido perseguidos, uno por la vía administrativa y cuatro han sufrido registros o interrogatorios.

Desde Francia, donde se encuentra y donde reside su familia (su mujer es profesora en París) Guríev ha dicho que piensa dar conferencias en el Instituto de Ciencias Políticas de Paris y que no piensa volver a Rusia en el futuro próximo, mientras no esté seguro de que los órganos del orden público no tienen nada contra él. La escuela de Economía de Rusia, la institución que Guríev dirigía, es una institución académica muy respetada internacionalmente. El presidente Barack Obama la eligió para dar una conferencia durante su visita a Moscú en 2009. Guríev, por otra parte, pertenecía al círculo de personajes influyentes que colaboraban y apoyaban a Dmitri Medvédev cuando éste era jefe de Gobierno. Ahora, todo lo que se relaciona con el actual jefe de Gobierno está siendo cuestionado y sometido a un implacable escrutinio por parte de los servicios de seguridad y de control. El caso por excelencia es Skólkovo, la ciudad de las innovaciones que Medvédev quería convertir en una versión rusa del Silicon Valley norteamericano. Según el diario Védomosti, en peligro están los acuerdos que Skólkovo firmó con el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MTI) para la organización de la vida académica del centro ruso.

Guríev recibió el viernes un espaldarazo por parte de los accionistas de Sberbank (la Caja de Ahorros de la Federación Rusa) que es el más grande del país. En su asamblea anual, los accionistas votaron para que el economista siguiera permaneciendo como miembro del Consejo de Vigilancia del banco, pese a que el experto había dicho que no quería ser elegido de nuevo.

Guríev es también uno de las personalidades que han apoyado públicamente al bloguero Alexéi Navalni. Este abogado y político, que se ha distinguido en la lucha contra la corrupción, está siendo juzgado por un presunto robo de material forestal en la región de Kírov.

La vinculación del interrogatorio sufrido por Guríev con el caso Yukos hace pensar que el Kremlin está buscando nuevos motivos para organizar un tercer proceso contra Mijaíl Jodorkovski, quien está en prisión desde 2003 y debería ser puesto en libertad el año próximo.

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Tras la vuelta de Putin al poder en mayo de 20112, las autoridades rusas hacen esfuerzos sistemáticos para impedir que se reproduzca el movimiento de protesta que siguió a los comicios parlamentarios y presidenciales. Desde el pasado noviembre está en vigor una ley que obliga a las Organizaciones no Gubernamentales con financiación internacional y actividades políticas a registrarse como “agentes extranjeros”, lo que en Rusia equivale a etiquetarlas como espías. La ley mantiene la ambigüedad sobre lo que se entiende por actividades políticas o intentos de influir en la política, y esta circunstancia permite a los órganos fiscales realizar sus propias interpretaciones que varían de una localidad a otra.

Como agentes extranjeros han sido declarados en primer lugar las instituciones que tienen actividades relacionadas con el proceso electoral. Así por ejemplo, el primer agente extranjero fue Golos, la organización que más se distinguió en el seguimiento de los comicios parlamentarios de diciembre de 2011 y presidenciales de marzo de 2012. Aunque Golos había renunciado a la financiación extranjera antes de la entrada en vigor de la ley, la fiscalía consideró que el otorgamiento de un premio internacional (cuya cuantía monetaria fue rechazada) era suficiente para tratarla como “agente extranjero”. Declarado agente extranjero también ha sido el centro Levada, dedicado al estudio de la opinión pública y del seguimiento de la popularidad de los líderes rusos. Las ONG declaradas agentes extranjeros no tienen intención de registrarse como tales y ganan tiempo de momento recurriendo a los tribunales.

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