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Los bomberos buscan a niños entre los restos de un colegio

La escuela primaria Plaza Towers, en la localidad de Moore, ha quedado totalmente devastada

Dos profesores ayudan a varios de sus alumnos después de azote del tornado.
Dos profesores ayudan a varios de sus alumnos después de azote del tornado. AP

"Nuestros corazones están destrozados". Con estas palabras intentaba resumir Mary Fallin, la gobernadora republicana del Estado de Oklahoma, el sentir de los miles de ciudadanos que han sufrido las consecuencias de un devastador tornado en la tarde noche del lunes. Y Fallin lo decía no solo porque la tormenta se ha llevado por delante decenas de vidas, sino porque al menos siete de las víctimas son niños. La escuela primaria Plaza Tower, en la localidad de Moore, se convirtió prácticamente en la zona cero del desastre. Aunque no se han confirmado cifras, se calcula que había cerca de 75 niños en el recinto cuando llegó el tornado.

Las autoridades han confirmado que la misión ya no es de rescate sino que tratan de recuperar los cuerpos que pueda haber entre los escombros de la escuela. Hasta el momento se han encontrado los cadáveres de siete niños. Los servicios de rescate creen que puede haber entre 20 y 30 niños atrapados, pero que no esperan que haya más supervivientes.

James Rushing, un vecino de Moore que vive enfrente del colegio, explicaba cómo corrió al colegio justo antes de la llegada del tornado para estar con su hijo adoptivo de 5 años, Aiden. "Cerca de dos minutos después de que llegara allí, el edificio empezó a caerse en pedazos".

Ninia Lay, de 48 años, que relataba fuera del hospital regional de Norman como ella misma se había escondido en un armario y había quedado enterrada entre los escombros hasta que su marido Kevin, de 50 años, y los equipos de rescate consiguieron sacarla, se confesaba tremendamente aliviada porque su hija Catherine había conseguido salir con vida de la escuela.

Catherine Lay, de siete años y alumna de primer curso en el Plaza Towers, se resguardó con sus compañeros de clase y profesores en un cuarto de baño cuando el tornado golpeó y destrozó el colegio. Pese a los devastadores efectos del tornado en la estructura, Catherine consiguió escapar con algunos arañazos y cortes.

Algunos alumnos rescatados de la escuela han relatado al Canal 4 de Oklahoma que han tenido que aferrarse a las paredes de la escuela cuando ha llegado el tornado, y que los profesores han tenido que proteger a los niños con sus propios cuerpos cuando la fuerza del viento ha arrancado de cuajo los tejados. Sin embargo, más de una veintena de sus compañeros no han conseguido sobrevivir.

Otra escuela primaria, la Briarwood, que se encuentra en el límite entre Oklahoma City y Moore, también ha sido destrozada por el tornado, pero el canal 4 KFOR también informa de que no se han registrado víctimas mortales y que todos los estudiantes están localizados. Un portavoz de la policía de la capital ha declarado en el canal News 9 que, aunque el edificio ha sufrido "profundos daños", no hay ninguna noticia de heridas en el colegio. 

Moore, una localidad de cerca de 60.000 habitantes en las afueras de la capital estatal, ha quedado asolada, con escombros por todas partes, señales arrancadas, sin luz, casas destruidas y coches volcados como si fueran juguetes.

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