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Rusia expulsa a un supuesto agente secreto estadounidense

Un diplomático fue detenido por intentar captar a un agente secreto ruso

Rusia ha querido enviar un mensaje de advertencia a Estados Unidos —cuya esencia parece ser la desconfianza en la lucha conjunta antiterrorista—, al difundir un vídeo que supuestamente registra la detención el lunes de un espía que operaba bajo la cobertura de la Embajada de EE UU en Moscú. El presunto espía, identificado como el tercer secretario de Embajada Ryan C. Fogle, ha sido acusado por el Servicio Federal de Seguridad (FSB en ruso), de intentar comprar los servicios de uno de sus especialistas, un oficial dedicado a “la lucha contra el terrorismo en el Cáucaso del Norte”.

En el vídeo, un representante del FSB reitera que la detención se produce precisamente cuando Rusia colabora con EE UU en la investigación del atentado de Boston, cuando los presidentes Vladímir Putin y Barack Obama tratan de mejorar las relaciones entre los dos países y después de que, a resultas de la visita del director del FBI a Moscú, este servicio acordara colaborar con el FSB para oponerse al “extremismo islámico” y otras amenazas.

El vídeo ha sido difundido por RT, un canal gubernamental en inglés de carácter propagandístico. En la filmación se ven varias pelucas —una de las cuales, rubia, fue probada directamente sobre la cabeza del detenido—, varias gafas de sol, un callejero de Moscú, un cuchillo, un fajo de dinero coronado por un billete de 500 euros, y un texto donde se ofrece hasta un millón de dólares anuales por la información, con un adelanto de 100.000 dólares, y posibilidad de “bonos” suplementarios. La existencia de este contrato de trabajo, por así decirlo, con renumeraciones variables según el valor de la información, suena extraño como mínimo, si del reclutamiento de un espía se trata. En el vídeo se ve cómo el detenido es conducido a una dependencia del FSB y entregado a supuestos representantes de la embajada de EE UU en Moscú, que no hacen ningún comentario.

El ministerio de Exteriores de Rusia convocó al embajador Michael MacFaul y el diplomático Fogle, que según los servicios rusos es agente de la CIA, ha sido declarado persona non grata y expulsado de Rusia. Ryan C. Fogle figura como tercer secretario en la lista de personal norteamericano acreditado en Rusia por lo menos desde 2011.

Las historias de espías ruso-norteamericanas, que siguen aún las tradiciones de la Guerra Fría, suelen zanjarse con la expulsión de los implicados y las medidas de reciprocidad de rigor. En las embajadas extranjeras en Moscú hay también representantes de los servicios secretos, los cuales —en parte al menos— están acreditados también ante el FSB y colaboran con esta institución en temas como la lucha contraterrorista, el crimen organizado y problemas de no proliferación armamentística. Estos representantes, formalmente diplomáticos, llevan su condición profesional básica con discreción.

La Embajada norteamericana se ha negado a comentar el tema, por lo que es imposible saber cuál era la condición exacta del diplomático detenido y expulsado. El mensaje del FSB, sin embargo, se centra en la incompatibilidad entre el reforzamiento de la colaboración en la lucha contra el terrorismo y el intento de reclutar a oficiales rusos para la CIA. No es posible verificar tampoco si esta tesis parte de alguna alteración en la especial relación entre los servicios de seguridad de los dos países (por ejemplo un aumento del espionaje norteamericano en el Cáucaso del Norte por su propia cuenta partiendo de los orígenes de la amenaza terrorista evidenciados por el atentado de Boston, tal vez por desconfianza hacia los rusos), o si responde a una lógica interna del FSB (por ejemplo, subrayar sus méritos o confirmar la tesis de la actitud hostil de Washington hacia Rusia) o si se debe a otras circunstancias. Tampoco es posible saber si el carácter de la información intercambiada entre los servicios de EE UU y Rusia —antes y después de los atentados de Boston— ha abocado exclusivamente a una mayor colaboración o si podría haber generado además suspicacias.

El presidente Vladímir Putin y los representantes oficiales rusos han acusado en diferentes ocasiones a Washington de financiar actividades dirigidas a desestabilizar a Rusia y esta es una de las razones por las que Moscú suspendió las actividades de la USAID (Servicio de Ayuda Exterior gubernamental norteamericano) en otoño de 2012.

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