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España envía al presidente de las Cortes a la toma de posesión de Nicolás Maduro

El Gobierno evita exponer al Príncipe a la inestable situación política venezolana

Jesús Posada, en el Congreso.
Jesús Posada, en el Congreso. EFE

Atrapada en su doble condición europea e iberoamericana, España intenta zafarse de la crisis diplomática con Venezuela y no convertirse en rehén de sus querellas internas. Mientras la UE y EE UU han evitado reconocer expresamente la victoria electoral de Maduro, el Gobierno español ha ido un paso más allá y, a través de un comunicado, aseguró el martes por la noche que “respeta la proclamación por parte del Consejo Nacional Electoral de Nicolás Maduro como presidente electo de la República Bolivariana de Venezuela”.

Maduro interpretó el comunicado como una rectificación de las primeras declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que se tomó como una puesta en cuestión de su triunfo y ante las que reaccionó llamando a consultas a su embajador en Madrid. “Excelente, muy bien Gobierno de España. Cuenten con nuestra amistad para el trabajo. Vamos a querernos y respetarnos”, dijo Maduro tras conocer la nota, dando así por zanjada la crisis diplomática.

Previamente, el martes por la tarde, el embajador español en Caracas, Antonio Pérez-Hernández, se había reunido con el canciller venezolano, Elías Jaua.

Una vez reconocida la victoria de Maduro, el siguiente problema para el Gobierno español era decidir la autoridad que le representará en su toma de posesión, el próximo viernes. Desde 1996, el Príncipe de Asturias ha representado a España en la jurra del cargo de más de 60 mandatarios iberoamericanos; todos, salvo aquellos que han llegado al poder por métodos no democráticos. Su ausencia podría interpretarse como un prueba de que persisten los reparos a la victoria de Maduro.

De otro lado, tanto el Gobierno como la Casa del Rey son conscientes del riesgo que supone exponer al Príncipe —la figura más valorada de la Familia Real— a la inestable situación política de Venezuela; no solo por los episodios de violencia tras los comicios, sino por la amenaza de actuar judicialmente contra los líderes de la oposición, empezando por el propio Henrique Capriles

Salvo que la evolución de los acontecimientos aconseje otra cosa, el Gobierno decidió ayer que sea el presidente del Congreso, Jesús Posada, quien encabece la delegación, de la que también formará parte el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia. Posada es la tercera autoridad del Estado, tras el Rey y el presidente, por lo que protocolariamente España cumple así sobradamente con Maduro.