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Los estadounidenses apoyan la regularización de indocumentados

El 49% de los ciudadanos considera que los inmigrantes refuerzan la sociedad a través de su trabajo y su talento

El presidente estadounidense Obama durante la ceremonia de ciudadanía celebrada en la Casa Blanca esta semana.
El presidente estadounidense Obama durante la ceremonia de ciudadanía celebrada en la Casa Blanca esta semana. EFE

La mayoría de los estadounidenses considera que se debe permitir a los inmigrantes indocumentados que permanezcan en el país, según un estudio del Centro Pew de Investigación revelado este jueves. La encuesta revela así el apoyo de los ciudadanos a uno de los principales aspectos de la reforma del sistema de inmigración, que podría ser presentada en el Congreso en las próximas semanas.

Siete de cada diez ciudadanos -un 71%- afirma que se debe crear una vía para que los indocumentados puedan permanecer en EE UU si cumplen con ciertos requisitos. Otro 27% estima que no deberían quedarse en el país. Tanto el presidente, Barack Obama, como los ocho legisladores que trabajan en el texto de la reforma han asegurado que la regularización de los indocumentados será imprescindible para sacar la ley adelante. Obama afirmó el pasado mes de enero que vetaría cualquier texto que no incluya esta opción.

El presidente también ha defendido la posibilidad de permitir a los indocumentados que se conviertan en ciudadanos tras cumplir con los requisitos y plazos establecidos por la ley. Sin embargo, este es un asunto que provoca más división entre los ciudadanos. Según Pew, el 43% de los estadounidenses asegura que los indocumentados deben tener acceso a la ciudadanía, frente a un 24% que lo rechaza, y sólo aceptaría que fueran residentes legales.

Ésta última opción ha sido propuesta por varios políticos republicanos y encuentra mayor aceptación entre los conservadores. Los demócratas, así como las organizaciones a favor de la reforma, la han rechazado al considerar que limitar la inclusión de los indocumentados hasta ser residentes legales, crearía una clase de ciudadanos sin plenos derechos, ya que podrían residir y trabajar en EE UU, pero carecerían de derecho a voto y de otros beneficios a los que sí acceden los extranjeros que consiguen la ciudadanía estadounidense.

La reforma del sistema migratorio ha protagonizado un intenso debate en EE UU desde las elecciones del pasado mes de noviembre, cuando Obama resultó reelegido gracias al voto de siete de cada diez hispanos. El presidente demócrata había prometido una nueva ley de inmigración durante su primera campaña electoral, y en sus segundas elecciones presidenciales la comunidad hispana -que batió un récord de participación- pidió con su voto que se acometa finalmente la reforma. El Partido Republicano, muy perjudicado por las leyes aprobadas en diferentes Estados.

Se estima que en EE UU viven 11 millones de personas indocumentadas que han entrado ilegalmente en el país o que permanecieron dentro del territorio estadounidense a pesar de que hubieran caducado los visados con los que cruzaron la frontera. Esos 11 millones de personas, como ha defendido el presidente en numerosas ocasiones, tienen un impacto importante en la sociedad, una opinión que parecen compartir los estadounidenses.

Según el estudio de Pew, el 49% de los ciudadanos considera que los inmigrantes refuerzan la sociedad a través de su trabajo y su talento, mientras que un 41% asegura que son una carga porque consiguen puestos de empleo y acceden al sistema sanitario y de vivienda, consumiendo recursos públicos. Los estadounidenses también se muestran divididos ante los valores morales de los inmigrantes: mientras que un 52% afirma que comparten ideales americanos, el 43% estima que son una amenaza para los valores y costumbres de EE UU.