transición inédita en el vaticano

El Papa critica la corrupción y la sed de dinero y poder

Francisco celebra su primera Semana Santa como Pontífice con la misa del Domingo de Ramos "Como decía mi abuela: niños, el sudario no tiene bolsillo", dice

El papa Francisco celebra el Domingo de Ramos.
El papa Francisco celebra el Domingo de Ramos.GABRIEL BOUYS / AFP

“Miremos a nuestro alrededor”, propuso el papa Francisco durante la misa del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, “veamos cuántas heridas inflige el mal a la humanidad. Guerras, violencias, conflictos económicos que golpean a los más débiles; la sed de dinero y de poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación…”. Luego propuso: “Nunca os dejéis vencer por el desánimo. No os dejéis robar la esperanza”.

De nuevo ante la multitud, Jorge Mario Bergoglio trazó una homilía dirigida tanto a creyentes como a todos aquellos que observan desde fuera, con curiosidad, los primeros pasos del Papa argentino. Francisco eligió tres palabras —alegría, cruz y jóvenes— para asegurar que un cristiano jamás puede estar triste ni envejecer si de verdad se fija en el ejemplo de Cristo: “Jesús (...) elige al último, aquel a quien nadie había considerado”. Recordó que Benedicto XVI —con quien se encontró el sábado en Castel Gandolfo— ya advirtió a los cardenales: “Sois príncipes, pero de un rey crucificado”.

Francisco se dirigió a los jóvenes para recordarles que tiene con ellos una cita en julio, durante la Jornada de la Juventud en Río de Janeiro, y les recordó de nuevo que los bienes materiales no son el camino de la felicidad: “Mi abuela nos decía: chicos, el sudario no tiene bolsillo”.

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