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LUCHA POR EL PODER EN LOS 'TORIES'

Cameron apuesta por más ayudas, menos impuestos y recortar gastos del Gobierno

Las medidas, anunciadas esta tarde en la Cámara de los Comunes auguran un periodo de tregua con el ala derecha del Partido Conservador

El primer ministro británico, David Cameron, abandona el número 20 de Downing Street en Londres esta mañana.
El primer ministro británico, David Cameron, abandona el número 20 de Downing Street en Londres esta mañana. EFE

David Cameron ha intentado dejar a todos contentos con unos presupuestos que apuestan por rebajar impuesto a la clase media, importantes incentivos a la compra de vivienda y reducir las cargas fiscales del empleo al tiempo que centra en los departamentos ministeriales los recortes adicionales de gasto público.

Las medidas, anunciadas este miércoles por la tarde en la Cámara de los Comunes por el ministro del Tesoro y canciller del Exchequer, George Osborne, auguran un cierto periodo de tregua con el ala derecha del Partido Conservador, aunque los recortes fiscales quedan muy lejos de la radical bajada de impuestos y recorte de gastos que esta reclama como fórmula mágica para reactivar la economía.

El canciller del Exchequer intenta así cuadrar un círculo de difícil cuadratura en un entorno económico aún peor de lo esperado. Con la deuda por encima de lo que el Tesoro había pronosticado, Osborne anunció que las previsiones de diciembre pasado, cuando la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria auguró un crecimiento de la economía del 1,2%, se han recortado ahora al 0,6%, es decir, la mitad. Sin embargo, la oficina estima que el país evitará caer por tercera vez desde 2008 en un periodo de recesión económica.

Osborne, que no mencionó la para él humillante noticia de que desde el anterior presupuesto la deuda británica ha perdido la calificación de oro de la triple A, anunció la habitual serie de medidas fiscales de corte populista, como anular las previstas subidas de impuestos a la gasolina o el alcohol e incluso una simbólica rebaja de las tasas a la cerveza. O las ya desveladas de antemano ayudas a las familias con hijos.

Desveló también un cambio que puede tener un gran impacto a medio y largo plazo: en línea con los deseos de su futuro gobernador, el canadiense Mark Carney, el Banco de Inglaterra ampliará su mandato de manera que este cubra no solo la estabilidad de precios, sino la creación de empleo y el crecimiento económico, en línea con la Reserva Federal estadounidense.

Se guardó para el final, como es habitual, las medidas más impactantes, como la rebaja al 20% a partir de abril de 2015 del Impuesto de Sociedades, que estaba al 28% cuando en 2010 se formó el actual Gobierno de coalición y está al 23% para el ejercicio fiscal que ahora empieza. Otro importante anuncio es el recorte de las cargas sociales para las empresas, que pueden ahorrarse hasta 2.000 libras al año (2.350 euros).

El habitual conejo que el canciller del Exchequer suele sacarse de la chistera tuvo esta vez forma de importantes estímulos a la compra de viviendas. Osborne extendió a todos los contribuyentes, y no solo a los que tengan ingresos inferiores a 60.000 libras anuales (70.000 euros) los préstamos para cubrir un 20% de la entrada para la compra de una vivienda con un valor inferior a 600.000 libras (703.000 euros) siempre que puedan aportar al menos un 5% adicional del adelanto. Y anunció un nuevo programa, destinado a las familias que no pueden aportar ningún tipo de entrada: una nueva garantía pública para apoyar la compra de viviendas por un valor total de 130.000 millones de libras (152.000 millones de euros). Una medida que disparó de entrada la cotización de las constructoras en la bolsa y que puede tener impacto en la economía real.

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