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Miles de venezolanos salen a la calle para mostrar su apoyo a Chávez

Tres jefes de Estado participan en el homenaje de hoy en Caracas

Las milicias bolivarianas en el homenaje a Chávez, hoy en Caracas. Ver fotogalería
Las milicias bolivarianas en el homenaje a Chávez, hoy en Caracas. AFP

Si Hugo Chávez se encuentra consciente en Cuba debe sentirse muy orgulloso de cómo su Gobierno le está guardando el sillón presidencial. El 10 de enero era el día marcado en la Constitución para que el ganador de las elecciones del 7 de octubre tomara posesión del cargo. Chávez no ha podido comparecer hoy, pero cientos de miles de personas han salido a las calles de Venezuela con gorras y camisetas rojas para apoyar su continuidad como presidente, aunque el cáncer que padece le impida jurar el cargo. En los canales públicos de televisión se ha promovido la etiqueta de Twitter #YoMeJuramentoConChávez mientras se mostraba la concentración de decenas de miles de personas alrededor del palacio presidencial de Miraflores. “Fuera la oligarquía”, “no volverán estos pendejos”, “pa’lante comandante”, “presidente, ¡usted no está en Cuba, está en el mundo entero!”, “la oposición palurda y malvada, fuera de Venezuela si no respeta la Constitución”, clamaban algunos militantes.

Allí estaban todos menos él; frente al palacio de Miraflores, el vicepresidente Nicolás Maduro, nombrado por Chávez su heredero político, ha celebrado un homenaje a su mentor ante la presencia de los presidentes de Uruguay, Bolivia y Nicaragua (José Mujica, Evo Morales y Daniel Ortega); el expresidente de Paraguay, Fernando Lugo, y 20 ministros de Exteriores pertenecientes a las organizaciones PetroCaribe y Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, ha preferido volar hacia La Habana para interesarse personalmente por la salud de Chávez, antes de iniciar una gira por Asia.

A una parte de la oposición solo le ha quedado el recurso de convocar una marcha pacífica “en defensa de la Constitución” para el 23 de enero, cuando se cumplen 55 años del fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Pero el Gobierno le ha quitado todo el protagonismo al difundir el homenaje por “cadena nacional”, es decir, en todos los medios públicos y privados.

Una mujer besa una foto de Chávez, hoy en Caracas.
Una mujer besa una foto de Chávez, hoy en Caracas. AFP

Desde que Chávez viajó a Cuba el 10 de diciembre para someterse a su cuarta operación a causa de un cáncer, se han barajado varias hipótesis sobre el supuesto vacío de poder previsto en la Constitución y cómo habría que convocar nuevas elecciones en un plazo de 30 días. Pero el viernes 4, el vicepresidente Nicolás Maduro comenzó a desactivar las especulaciones cuando aseguró en televisión que la jura del cargo era un mero “formulismo”. Cuatro días después, el Gobierno informaba de que Chávez no podría jurar el cargo, pero garantizó que Chávez seguiría siendo el presidente. Y el miércoles 9, el Tribunal Supremo de Justicia, que en 14 años nunca emitió una sentencia en contra del Gobierno, avaló esa tesis. Solo quedaba celebrar la fiesta de lo que podría llamarse la presencia-ausente de Chávez. Y la fiesta se celebró con banderas rojas, canciones, discursos, y cánticos de “el pueblo unido jamás será vencido”, como cientos de veces a lo largo de los últimos 14 años.

¿Hasta cuándo logrará el Gobierno mantener las filas prietas sin la presencia de Chávez? Y sobre todo: ¿Cuál es el estado del presidente? Muy pocas personas en Venezuela podrían responder con rigor a esa pregunta. Pero fuentes próximas al Gobierno señalan que dentro del oficialismo se trabaja con la idea de que Chávez se encuentra consciente, aunque sin posibilidad de expresarse debido a sus problemas respiratorios. Y se trabaja también con la convicción de que en marzo Chávez estaría en condiciones de volver a Caracas.

Mientras tanto, el Gobierno deberá afrontar problemas económicos más o menos acuciantes. La oposición ha denunciado el desabastecimiento de productos como el pollo y la harina. Pero en los canales públicos se asegura que tan solo se trata de una circunstancia propia del mes navideño de enero. En los peores momentos de escasez Chávez conseguía achacar los problemas de desabastecimiento a los “oligarcas” que “acaparan” los bienes básicos en sus almacenes con el fin de desestabilizar el país. ¿Logrará ahora Maduro exculpar al Gobierno con la misma convicción que solía hacerlo Chávez? De momento, en la televisión se llama a la calma del “pueblo” para que no se precipite a los mercados y cree una demanda excepcional a la que no se pueda hacer frente.

Otro de los grandes desafíos acuciantes para los herederos de Chávez consistirá en afrontar la devaluación de la moneda solicitada por el Banco Central hace más de un año y aplazada para que no restase votos a Chávez en las presidenciales. El problema es que ahora aparecen en el horizonte los comicios municipales de mayo. El Gobierno podría aplazarla una vez más. Pero lo que es impostergable es la creación de las listas electorales, o sea, el reparto de poder para las elecciones locales. Los principales líderes querrán situar a sus hombres en las principales alcaldías. En las filas oficialistas se contempla ya la idea de organizar primarias en febrero.

Hasta ahora, la oposición solo habla de las supuestas divisiones entre el vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Pero, fuentes próximas al Gobierno sostienen que existe un tercer contendiente muy poderoso: el ministro de Energía, Rafael Ramírez. “Él es quien maneja la plata del petróleo, quien reparte el dinero entre las distintas misiones que se ocupan de la política social del país. Es también el que mantiene mejores relaciones con Cuba y China. Y él fue quien acuñó en 2006 la expresión que se hizo tan popular en Venezuela, cuando mencionó por primera vez la expresión rojo-rojito. Habla poco, pero cuando lo hace corta cabezas”, precisan las fuentes .