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Obama urge a la oposición a que olviden sus intereses en la negociación del déficit

John Boehner advierte al presidente de EE UU de que si no aprueba su propuesta se convertirá en el "responsable de la mayor subida impositiva de la historia del país"

El presidente dela Cámara de Representantes, John Boehner.
El presidente dela Cámara de Representantes, John Boehner. AFP

Cada vez quedan menos días para que el 1 de enero de 2013 entre en vigor el abismo fiscal -un aumento generalizado de los impuestos y una reducción de la inversión en gasto público de hasta 700.000 millones de dólares- y el Partido Republicano y la Casa Blanca siguen sin llegar a un acuerdo para evitarlo. Este miércoles, el presidente Barack Obama se ha mostrado sorprendido, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en su residencia, de que la oposición todavía no haya aceptado su propuesta, insinuando que sus dirigentes estaban anteponiendo su antipatía personal hacia él sobre los intereses de la nación.

“Cooperar conmigo puede hacerles parecer vulnerables”, ha dicho Obama. “Pero si algo nos ha enseñado lo ocurrido en los últimos días [en referencia a la matanza de Newtown] es que debemos desarrollar un sentido de la perspectiva sobre lo que verdaderamente es importante”. El presidente aseguró que la nueva propuesta que esta semana le presentó el presidente de la Cámara de Representantes y encargado de liderar las negociaciones con la Casa Blanca, el republicano John Boehner, “desafía la lógica”.

El presidente aseguró que la nueva propuesta que esta semana le presentó el presidente de la Cámara de Representantes y encargado de liderar las negociaciones con la Casa Blanca, el republicano John Boehner, “desafía la lógica”

El plan al que se ha referido el presidente acepta una subida impositiva a aquellos que perciban unos ingresos anuales de más de un millón de dólares. La de la Casa Blanca exige un incremento a todas las rentas superiores a 400.000. La propuesta de Boehner será sometida a votación este jueves en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, si bien no está claro que todos los representantes de esa formación la apoyen. Minutos después de que el presidente criticara su iniciativa, el republicano compareció durante menos de 50 segundos ante los medios para advertir a Obama de que tenía dos opciones: “Pedir a los demócratas que aprueben su proposición o pasar a la historia como el responsable de la mayor subida de impuestos de la historia del país”.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, ha asegurado que esa cámara no apoyará la iniciativa de Boehner y el director de Comunicaciones de la Administración Obama, Dan Pfeiffer, ya ha advertido este mismo miércoles de que el presidente vetará ese plan si llega al Despacho Oval.

El tono de Boehner contrastó con el del presidente que, si bien fue muy crítico con la nueva propuesta republicana, se mostró optimista en poder llegar a un acuerdo antes de Navidad. “Lo que nos separa es probablemente unos pocos cientos de miles de millones de dólares. La posibilidad de poder poner nuestra economía en riesgo solo porque no podemos tender un puente no tiene mucho sentido”.

El plan al que se ha referido el presidente acepta una subida impositiva a aquellos que perciban unos ingresos anuales de más de un millón de dólares

Detrás de los escollos que dividen a republicanos y demócratas en la negociación sobre el abismo fiscal subyace la oposición de dos modelos económicos completamente contrapuestos. El conservador, que aboga por un recorte en el gasto para atajar el déficit, y el que defiende Obama, que pasa por un incremento impositivo a las rentas más altas manteniendo el estímulo en determinados sectores.

La propuesta de Boehner contempla por primera vez una subida de impuestos para los millonarios, una concesión que el presidente ha reconocido pero que todavía considera insuficiente. “No creo que el argumento de que no pueden imponer más tasas a los que ganan 700.000 u 800.000 dólares vaya a convencer al resto del pueblo americano”, ha indicado. Por su parte, el Partido Republicano recrimina a Obama que no esté siendo flexible en su política de reducción de la inversión pública, a lo que éste ha recordado que durante su primera legislatura recortó casi un billón de dólares en. “Ese razonamiento no va a colar”, ha advertido el mandatario.

En su intervención, Obama ha dejado claro que su modelo es el que avalaron los ciudadanos en las urnas y se ha mostrado firme en que no hará concesiones sobre el techo de la deuda. El presidente también ha advertido de que no está dispuesto a repetir una situación como la que se vivió en 2011. “Lo que sucedió entonces fue devastador para nuestra economía y para nuestra credibilidad”, ha añadido. “Somos la mayor superpotencia económica del mundo y la idea de que tengamos que estar batallando cada seis meses para ver cómo lidiamos con la crisis no es el mejor ejemplo de como dirigir un país”, ha asegurado el presidente.

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