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Barroso propone al ministro maltés de Exteriores como nuevo comisario

Tonio Borg sustituirá a John Dalli, involucrado en un escándalo de corrupción

El maltés Tonio Borg.
El maltés Tonio Borg. EFE

Ansioso por retornar a la normalidad y dar carpetazo a la dimisión de John Dalli, el comisario de Salud y Política de Consumidores caído en desgracia la semana pasada por su presunta implicación en un caso de corrupción, José Manuel Durao Barroso, ha decidido este lunes que su sustituto en la misma responsabilidad sea el también maltés Tonio Borg, de 55 años, hasta ahora viceprimer ministro y ministro de Exteriores de Malta. La asunción del cargo por Borg está supeditada a su aprobación por el Parlamento Europeo.

La caída de Dalli ha sido efectiva, pero no limpia y públicamente circula una carta suya dirigida a Barroso en la que le dice que “no hay dimisión” toda vez que él, Dalli, no ha recibido una petición formal de dimisión por escrito del presidente de la Comisión ni ha hecho efectiva por escrito la dimisión que le presentara verbalmente el pasado martes. Dalli concluye su misiva, revelada por la web del semanario político New Europe, firmando como Comisario para Salud y Política de Consumidores.

El cisma en la Comisión no irá muy lejos. Ni el Parlamento Europeo está para juegos políticos extremos ni Dalli cuenta con partidarios o poderes. Encerrado ya en Malta, donde ha redactado la carta insistiendo en su calidad de comisario, ha visto cómo su Gobierno envía un sustituto a Bruselas y la Comisión reitera que, a todos los efectos, Dalli ya es un ex comisario. Su página y su imagen han desaparecido de la página de la Comisión.

Tan ex comisario es que Bruselas ya ha hecho saber en qué consistirá su finiquito: además de pagarle la repatriación y algún que otro fleco, Dalli recibirá durante los próximos tres años un indemnización equivalente al 45% de su sueldo, que rondaba los 20.000 euros mensuales: es decir, unos 9.000 euros mensuales. Transcurrido ese tiempo, y en calidad de pensión vitalicia, percibirá cada mes unos 2.300 euros.

“La podrán ustedes considerar legítimo o no, pero esas son las reglas y debemos respetarlas”, responde Olivier Bailly, portavoz de Barroso a quien le pregunta si tal desembolso es de justicia para un comisario que sólo ha ejercido su cargo durante dos años largos y ha dimitido, o sido forzado a dimitir, por haber puesto en peligro el buen nombre de la Comisión.

El que Barroso haya aceptado la propuesta maltesa de Borg y se proponga encomendarle la misma cartera que gestionaba Dalli, no significa que el caso esté ya definitivamente resuelto. Borg ha de superar todavía un proceso de audición en el Parlamento Europeo en el que será sometido a un intenso escrutinio, más en vista del escándalo que precede a su candidatura: el aparente intento de manipular el proceso legislativo, a cambio de 60 millones de euros, para modificar la directiva que quiere restringir aún más el consumo de tabaco en Europa.

En Malta se especula con que Borg podría pasar apuros en la Eurocámara a la luz de sus puntos de vista antidivorcio, antiaborto y antigays y en Bruselas se recuerda la suerte que corrió Rocco Buttiglione, otro católico ferviente propuesto en 2004 por Silvio Berlusconi para hacerse cargo de Justicia. La hostilidad generada por sus opiniones obligó a Berlusconi a retirar la candidatura de Buttiglione.