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Rusia y China vetan de nuevo la condena a Siria en el Consejo de Seguridad

La Casa Blanca rechaza renovar la misión de observadores de la ONU a Siria, que expira el viernes

Es la tercera ocasión en que se veta una resolución de condena

Rusia, el principal aliado del régimen de Bachar el Asad en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, vetó de nuevo este jueves, junto a China, una resolución de condena a Siria, propuesta por los países occidentales en esa institución. La resolución amenazaba con imponer sanciones contra Damasco si no detenía el uso de artillería pesada en los centros de población, y abría la vía para aplicar el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, el que permitiría la intervención armada como sucedió en Libia.

La Casa Blanca criticó el veto de Rusia y China, calificándolo de "lamentable" y "muy desafortunado". Fueron esas las palabras empleadas por el portavoz de Barack Obama, Jay Carney, después de enterarse del resultado de la votación. "Están del lado equivocado de la ciudadanía siria, del lado equivocado de la esperanza por la paz y por la estabilidad en la región", añadió Carney. El Gobierno norteamericano dijo que el bloqueo en el Consejo de Seguridad impide renovar la misión de observadores de la ONU en Siria, que expira este viernes.

Reino Unido, sin embargo, ha redactado una resolución con la única finalidad de ampliar la misión de 300 observadores otros 30 días, y pretende que se vote en el Consejo de Seguridad este jueves. La misión de esos observadores era velar por el cumplimiento de un alto el fuego que no ha respetado ninguna de las partes.

La Casa Blanca ha anunciado que, ante el bloqueo de China y Rusia, no aceptará que se extienda la misión de observadores de las Naciones Unidas a Siria, que expira el viernes.

Los miembros permanentes del Consejo han vuelto a quedar divididos entre los países que quieren una condena al Gobierno de Siria —Estados Unidos, Reino Unido y Francia— y Rusia y China, que han vetado sistemáticamente las resoluciones de condena en los 17 meses de conflicto. En ese periodo de tiempo, la ONU estima que han muerto 10.000 personas, una cifra que los grupos opositores aumentan hasta los 16.000.

Después del ataque en Damasco del miércoles, en el que fallecieron el ministro y el viceministro de Defensa, Daud Rajha y Asef Shawkat —este último era cuñado de El Asad— el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria, Kofi Annan, trató de negociar un consenso en el Consejo de Seguridad, de forma infructuosa. El voto se había programado inicialmente para el miércoles, pero acabó produciéndose el jueves, con el mismo resultado que en dos ocasiones anteriores.

El veto deja manos libres, de momento, al Gobierno sirio para dar respuesta al último golpe de los rebeldes al círculo íntimo de El Asad, que se ha refugiado en la región alauí del país. Annan lleva meses tratando de que se aplique un plan de paz que él mismo diseñó y que el propio Asad llegó a aceptar en marzo, tomando solo algunas de las medidas iniciales, como un alto el fuego y el permiso de entrada de observadores internacionales, pero poco más.

El encargado de la misión de observadores de la ONU a Siria, el general de división Robert Mood, constató el punto muerto en el que se hallan las gestiones diplomáticas, incapaces de detener una violencia creciente. “Me duele admitirlo, pero no estamos en el camino a la paz en Siria, y la intensificación que hemos visto en Damasco en los pasados días en muestra de ello”, dijo en conferencia de prensa.

Rusia ya había anunciado esta semana su veto, y había presentado su propia propuesta de resolución, que no contempla las sanciones a El Asad. El presidente Obama llamó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, el miércoles, para convencerle de que accediera a autorizar una resolución con sanciones, según la Casa Blanca, algo que no logró.

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