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López Obrador acusa al PRI de lavado de dinero

El candidato de la izquierda mexicana asegura que la campaña de Peña Nieto se benefició de dinero de procedencia ilícita

López Obrador muestra una tarjeta prepago supuestamente entregada por el PRI a votantes.
López Obrador muestra una tarjeta prepago supuestamente entregada por el PRI a votantes. AP

En su lucha por conseguir que se anulen las elecciones presidenciales del pasado 1 de julio, el candidato de la coalición Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, presentó el miércoles supuestas nuevas pruebas en que las que acusa al virtual presidente Enrique Peña Nieto y al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de “haberse beneficiado en su campaña con recursos de procedencia ilícita, con lo que comúnmente se llama lavado de dinero”, provenientes presumiblemente “de los presupuestos estatales o vinculados al crimen organizado”.

López Obrador, que resultó derrotado frente a Peña Nieto por unos tres millones de votos aproximadamente, anunció que la nueva denuncia se añadiría al recurso ya presentado ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) por violación del Artículo 41 de la Constitución que garantiza elecciones libres y equitativas. La coalición de izquierdas asegura que el PRI gastó más de 4.200 millones de pesos cuando el tope legal es de 336 millones.

El abogado Jaime Cárdenas explicó que la supuesta financiación ilegal de la campaña de Peña Nieto se realizó a través de la triangulación de recursos mediante empresas fantasma, con hombres de paja como principales accionistas, que inyectaban fondos a la entidad financiera Monex. Según Cárdenas, varias empresas relacionadas entre sí y un particular transfirieron más de 108 millones de pesos a Monex para adquirir miles de tarjetas prepago y de otras modalidades con el fin de comprar votos y pagar a los operadores políticos del PRI durante los tres meses de campaña electoral.

El asesor legal del candidato del Movimiento Progresista añadió que una de esas empresas estuvo también relacionada con la campaña a gobernador del Estado de México de Eruviel Ávila Rojas, del PRI y sucesor de Peña Nieto al frente de esa entidad el año pasado. Días atrás el diario Reforma informaba en primera página de que el Grupo Financiero Monex se había visto involucrado en años recientes en investigaciones por lavado de dinero procedente del narcotráfico entre España, EE UU y México. Cárdenas advirtió a las autoridades electorales de que si no investigan los hechos “podrían incurrir en un delito de encubrimiento”.

“Le estamos haciendo el trabajo al IFE (Instituto Federal Electoral)”, dijo López obrador, para subrayar que las autoridades deben cumplir su responsabilidad de velar por la limpieza de las elecciones y “no ser cómplices de un delito”. El candidato de la izquierda informó de que el expediente de la nueva denuncia será enviado al presidente Felipe Calderón, a la Secretaría de Hacienda y a la Procuraduría General de la República (fiscalía) “para que el día de mañana no digan que no sabían”. “Si no se investiga, si hay impunidad, procederemos en contra de las autoridades responsables”, advirtió.

El líder de la izquierda, que mostró a la prensa un pequeño mazo de tarjetas Monex Lealtad que le habían entregado varios vecinos de Tabasco, su Estado natal, dejó para el viernes los detalles de su Plan Nacional por la Democracia y la Dignidad de México o la agenda de iniciativas y movilizaciones planeadas en las próximas semanas a favor de la anulación de las presidenciales.

Pocos son los que creen que prospere el recurso del Movimiento Progresista ante el tribunal electoral, que tiene hasta el próximo 6 de septiembre para emitir un fallo, pero muchos los que se preguntan por qué si la coalición de izquierdas conocía, como ha asegurado, esas irregularidades del PRI durante la campaña no las hizo públicas antes del día del voto y por qué la supuesta compra masiva de votos por parte del viejo partido hegemónico solo afectaría a los comicios presidenciales y no a las elecciones al Congreso –donde el Partido de la Revolución Democrática (PRD) aumentó en un 40% su representación respecto de 2006- ni a las celebradas en los Estados, en las que la izquierda arrasó en el DF y ganó en Morelos y Tabasco.