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Un general y un cuñado, claves en el círculo más íntimo del presidente

El ministro sirio de Defensa asesinado este miércoles era también vicepresidente de la Comandancia General del Ejército y del Consejo de Ministros de Siria

Una fotografía fechada en 2000 del viceministro de Defensa y cuñado de Bachar el Asad, Asef Shawkat, muerto hoy en Siria.
Una fotografía fechada en 2000 del viceministro de Defensa y cuñado de Bachar el Asad, Asef Shawkat, muerto hoy en Siria. AFP

El atentado de hoy contra la cúpula de seguridad del régimen sirio constituye el mayor golpe a Bachar el Asad desde el inicio del levantamiento popular hace 16 meses. Aunque no signifique su inmediata caída, analistas y observadores apuntan que las muertes, entre otros del ministro y viceministro de Defensa, van a debilitar el apoyo con el que todavía cuenta y pueden acelerar las deserciones de alto nivel. No solo resulta cada vez más complicado sustituir a esas personas clave, sino que lo ocurrido aumenta el nivel de desconfianza del presidente hacia sus colaboradores.

“Indica que los autores han sido capaces de penetrar en el círculo íntimo de El Asad”, interpreta Theodore Karasik, director del centro de análisis militar INEGMA en Dubái. Ahora, advierte, “ante la defección de generales clave, El Asad tiene que buscar entre sus leales”.

El general Asef Shawkat, formalmente el número dos del Ministerio de Defensa, era nada menos que el marido de la hermana mayor del presidente y uno de sus más próximos colaboradores en asuntos de seguridad. En un sistema basado en las lealtades personales y de clan, esa relación entre cuñados pesaba mucho más que los galones o el cargo oficial, y había sobrevivido a importantes tensiones familiares. EE UU y la UE le incluyeron el año pasado en la lista de sancionados por su responsabilidad en la represión de las manifestaciones.

Shawkat (Tartus, 1950), que procedía de una familia alauí como los El Asad, estudió derecho en la Universidad de Damasco y se unió al Ejército en los años setenta del siglo pasado. Tuvo una carrera militar normal hasta que se casó con Bushra, la primogénita de Hafez el Asad, en 1995, tras vencer las reticencias familiares. Fue a partir de entonces cuando se acercó a Bachar. Pero la relación tuvo sus altos y sus bajos. Maher, el hermano menor del presidente, nunca confío plenamente en su cuñado y en 1999 se rumoreó que le había disparado hiriéndole en el estómago.

Tras los atentados del 11-S, el general Shawkat se convirtió en uno de los principales intermediarios entre Bachar y las agencias de espionaje de EE UU y Europa. En 2005 asumió oficialmente la dirección de los servicios secretos militares que venía ejerciendo de facto. Ese mismo año, su nombre y el de Maher aparecen mencionados en un informe de la ONU entre los sospechosos del asesinato del primer ministro libanés Rafik Hariri. Sus relaciones (y las del régimen) con EE UU se enfrían y Washington le incluye en su lista de “nacionales especialmente designados” bajo la acusación de orquestar “la dominación siria de Líbano” y “fomentar el terrorismo”.

El ministro de Defensa Sirio, Daoud Rajha.
El ministro de Defensa Sirio, Daoud Rajha. AP

En 2008, en medio de los rumores sobre un intento de golpe de Estado, en Damasco se especula con que ha perdido el favor del presidente, pero sigue en su puesto. Cuando en 2010 fue relevado, algunas fuentes de la oposición lo interpretaron como una degradación. Sin embargo, su nombramiento como viceministro de Defensa el pasado septiembre volvió a poner de relieve la confianza de su cuñado.

“Las decisiones del Ministerio de Defensa se toman en lo más profundo del círculo íntimo de El Asad”, opina Karasik.

Con todo, el ministro de Defensa Daud Rayiha es el más alto cargo del régimen muerto desde que empezó el levantamiento para derribar a El Asad. Rayiha (Damasco, 1947), un general que con anterioridad fue jefe del Estado Mayor, era también el cristiano de mayor rango en el Gobierno. Su nombramiento el año pasado, en medio de la revuelta, fue interpretado como un mensaje a esa comunidad. Los cristianos, un 10% de los 22 millones de sirios, se han mantenido en general del lado del régimen por temor a un triunfo islamista que, como ha sucedido en Irak, acabe con las libertades que disfrutan bajo el sistema laico actual.

A mediados de mayo pasado, los generales ahora muertos y varios de los responsables heridos ya fueron objeto de un intento de envenenamiento. Entonces, algunos activistas llegaron a anunciar su muerte, pero Hasan Turkomani, un colaborador del vicepresidente fallecido junto a Shawkat y Rayiha, apareció en la televisión estatal para desmentirlo.