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Rajoy alerta: “Muchas instituciones ya no pueden financiarse”

Moncloa asegura que los grandes países del euro renuncian a que el rescate de los bancos tenga trato preferente

Rajoy pide una intervención urgente para resolver el problema de la deuda

“La diferencia de esta cumbre con otras es que todo el mundo se da cuenta de la gravedad de la situación y de la urgencia de tomar medidas”, aseguraba un colaborador muy próximo a Rajoy. Aunque no todo el mundo experimenta la misma urgencia. Quien más apremiado se siente es el presidente español, con una prima de riesgo próxima a los 550 puntos y un interés del 7% para los bonos a diez años.

“Estamos financiándonos a unos precios demasiado elevados y hay muchas instituciones públicas que ni siquiera se pueden financiar. Ese es el tema capital. La Unión Europea tiene que ser consciente de que esto es así y de que alguna decisión habrá que adoptar”, advirtió Rajoy a su llegada al encuentro con sus correligionarios del Partido Popular Europeo, antes del inicio de la cumbre.

España suscribe punto por punto la hoja de ruta presentada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para avanzar hacia la unión bancaria, fiscal, económica y política. A diferencia del presidente francés, François Hollande, no tiene reparo en ceder soberanía a las instituciones europeas y está dispuesta a que un futuro superministro de Finanzas pueda rectificar su presupuesto. A diferencia de la alemana Angela Merkel, respalda la creación de eurobonos y de cualquier otra fórmula para mancomunar la deuda.

Pero “todo esto no sirve para nada si no nos podemos financiar”, advirtió Rajoy. La cirugía traumática en forma de recortes de gastos y subidas de impuestos resulta inútil si todo el ahorro se lo comen los intereses de la deuda. Y el enfermo no puede sobrevivir si se interrumpe la trasfusión de sangre en plena operación.

Rajoy ha recibido el respaldo de Hollande, quien pidió “medidas inmediatas” para apoyar a los países “que han hecho esfuerzos y no pueden soportar tipos de interés demasiado altos”; o del vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, quien pidió medidas “a corto plazo” para reducir el coste de la deuda de España o Italia.

Enfrente se situaron el primer ministro holandés, Mark Rutte, quien recetó como terapia a españoles e italianos “apretar los dientes”; o el sueco Fredrik Reinfeldt, quien recriminó a Rajoy la falta de claridad sobre las potenciales pérdidas de la banca española y la forma de compensarlas.

Curándose en salud, Rajoy intentó enfriar las expectativas. “La mayoría de las decisiones se toman por consenso y eso complica mucho las cosas”, alegó. En contra de lo que venía sosteniendo, aseguró que el rescate directo a la banca “tiene ventajas e inconvenientes” y descartó la posibilidad de que en la cumbre que concluye hoy se acepte la recapitalización directa del sistema financiero español, sin el aval del Estado.

En cambio, según fuentes de Moncloa, Rajoy ha conseguido el compromiso de los grandes países del euro de que renunciarán a tener preferencia sobre otros acreedores a la hora de recuperar los hasta 100.000 millones que el Eurogrupo ha ofrecido para rescatar a la banca española. Esta cláusula ha ahuyentado a los inversores, ante el temor a verse relegados al último puesto de la fila a la hora de reclamar sus deudas, pero no es obligatoria, pues los países pueden renunciar voluntariamente a ella. “No importa si algún país, con el 1% del crédito, no renuncia a este privilegio. Los mayores contribuyentes nos han prometido hacerlo”, afirman las mismas fuentes.

España preferiría que el Banco Central Europeo (BCE) comprara bonos para aliviar la presión sobre la deuda española e italiana, pero no desdeña echar mano del Fondo de Estabilidad Financiera (FSF) o de su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), siempre que su ayuda no uponga una intervención total de la economía española. A Rajoy le gusta la propuesta del primer ministro italiano, Mario Monti, de que el fondo compre automáticamente bonos de países europeos cuando su prima de riesgo supere cierto nivel; y estudia la idea del finlandés Jyrki Katainen, quien propuso la emisión de bonos nacionales garantizados con bienes del Estado o con ingresos fiscales previamente asignados cuya salida al mercado respaldaría el fondo europeo.

En sintonía con el Gobierno, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, pidió en Bruselas, tras reunirse con los líderes del Partido Socialista Europeo, la adopción de “medidas definitivas” para frenar la especulación contra la deuda española e italiana y defender la estabilidad del euro.

Bruselas, 29 jun (EFE).- Los líderes de los países del euro acordaron
hoy profundizar en su integración económica, sobre todo con una unión
bancaria y fiscal, para hacer del euro un proyecto irreversible, anunció
el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.

Los diecisiete países del euro acordaron lanzar el proceso para una
mayor integración económica y monetaria a través de cuatro bloques: una
unión bancaria, una unión fiscal, un marco de política económica común
y fortalecer la legitimidad democrática.

"El objetivo es hacer del euro un proyecto irreversible", afirmó
Van Rompuy en una rueda de prensa tras el final de una reunión especial
de los dirigentes de los dirigentes de la moneda única.

A partir del acuerdo de hoy, el Consejo de la UE, la Comisión Europea
y el Banco Central Europeo comenzarán a elaborar un programa y presentarán
para la cumbre de octubre próximo un primer informe con una hoja de ruta
y un calendario concreto.

La zona euro quiere crear una nueva arquitectura europea basada en
una unión bancaria, fiscal y política, con más solidaridad a cambio de
menos soberanía, un supervisor bancario europeo, un Tesoro del euro,
eurobonos, vetos a presupuestos nacionales y límites a la emisión de
deuda de los países.

Van Rompuy consideró "extremadamente importante que se haya acordado
una visión clara de lo que hay que hacer", y dijo que trabajará estrechamente
con los Estados miembros y las instituciones comunitarias durante el
proceso.

Según el informe que Van Rompuy y los presidentes de la CE y del
BCE presentaron en esta cumbre, en la unión bancaria habrá dos elementos
centrales: una supervisión bancaria europea única y un sistema común
de garantías de depósitos y de resolución bancaria.

La supervisión tendría dos niveles: el europeo y el nacional, pero
el primero tendría la "responsabilidad última" y, por tanto, la autoridad
en materia de supervisión sobre "todos" los bancos, así como poderes
para intervenir de manera preventiva, señala el informe.

Actualmente, la supervisión europea de los bancos está coordinada
por la Autoridad Bancaria Europea (ABE), pero el BCE podría recibir el
encargo de vigilar las entidades de la eurozona.

El sistema de garantías de depósitos también estaría supervisado
a nivel europeo, al igual que el fondo europeo de resolución de bancos,
cuyos recursos procederían de las propias entidades.

El bloque de la unión fiscal supondrá la cesión de más soberanía
nacional, aunque es el elemento imprescindible para que Alemania acepte
más solidaridad.

La unión fiscal implica que en la eurozona se tomen más decisiones
en común sobre las cuentas nacionales a cambio de compartir riesgos y
eso exige prevenir y corregir políticas fiscales insostenibles en cada
país.

Así, la eurozona podría fijar techos anuales de gasto en los presupuestos
nacionales y límites de los niveles de deuda, de forma que un país que
quiera emitir más deuda de la acordada conjuntamente tendría que justificar
su decisión y recibir autorización previa de los demás socios.

Después, se podría explorar "a medio plazo" la emisión de deuda común,
de manera que solo se introducirían los eurobonos cuando haya "un robusto
marco de disciplina presupuestaria" para evitar el riesgo moral, tal
y como exige Alemania, según el informe presentado a la cumbre.

El proceso hacia la emisión de deuda común sería gradual y se haría
por fases, de manera que el progreso en las decisiones sobre presupuestos
vaya acompañado por los correspondientes pasos para compartir riesgos.
EFE

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