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El triunfo socialista abre paso al debate sobre el crecimiento en Europa

Si cumple su promesa, François Hollande viajará tras la victoria electoral a Berlín

François Hollande.
François Hollande. AFP

“Los franceses han votado por una Europa de otro tipo”, afirmó hace unos días proféticamente el François Hollande candidato, al anunciar que una vez fuera elegido su primer viaje sería a Berlín para confirmar a la canciller Angela Merkel que las cosas han cambiado en la Unión. “Yo voy a renegociar el pacto [sobre disciplina fiscal]. Merkel lo sabe”. Hollande quiere institucionalizar en Europa el compromiso con el crecimiento y el empleo.

A lo largo de los últimos meses, los proyectos de Hollande han causado grandes especulaciones sobre las posibles fricciones con el Gobierno de la canciller. Pero Berlín reaccionó ayer a la victoria del socialista tendiendo la mano y comprometiéndose a una estrecha colaboración para impulsar el crecimiento en la UE.

El ministro de Exteriores alemán, el liberal Guido Westerwelle, fue el primero en felicitar a Hollande. “Ambas partes están dispuestas a buscar un compromiso pragmático para lograr la estabilización del euro”, dijo Westerwelle. “Tenemos un pacto fiscal. Ahora vamos a añadir un pacto de crecimiento”, señaló. Poco después, la canciller telefoneó al nuevo presidente francés, y le invitó a visitarla en Berlín.

Resultado de las elecciones en Francia
Resultado de las elecciones en Francia

El líder socialista se ve como la punta de lanza de un nuevo modo de construir Europa, menos tecnocrático y más humanista, entendiendo por tal el tener más en cuenta a los europeos. Como él dice, muchos otros dirigentes europeos estaban “esperando a conocer el resultado de las elecciones francesas para abrir una nueva discusión”. Muchos otros y, sobre todo, los socialistas, una especie en vías de extinción en los Gobiernos de la UE que esperan que el triunfo en Francia suponga un punto de inflexión. Alfredo Pérez Rubalcaba, líder del PSOE, consideró que el voto francés “abre un tiempo nuevo” y supone “una gran esperanza para Europa”.

Los analistas, sin embargo, dudan de que el presidente Hollande vaya a ser tan rompedor como el candidato Hollande

Pero no solo los socialistas esperan que la victoria de Hollande marque un cambio de rumbo: el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el líder del Gobierno italiano, Mario Monti, ofrecieron en términos muy explícitos su colaboración a Hollande para impulsar la reactivación de la economía europea.

Hollande no repudia el pacto de presupuestario que introduce disciplina en las cuentas públicas. Lo que se propone es introducir la componente del crecimiento, empeño que los expertos en Bruselas consideran factible mediante la simple inclusión de un anexo al documento que enfatice la palabra mágica. “¿Disciplina presupuestaria? Sí. ¿Austeridad de por vida? No”, es la consigna del socialista francés.

De momento, el presidente del BCE, Mario Draghi, le ha prestado socorro moral al decir que también él estaba dándole vueltas a la idea del crecimiento, aunque basado en la necesidad de hacer reformas estructurales, un ambiguo cajón de sastre. “El hecho de que el presidente del BCE haya añadido su voz a la de otros confirma que la elección francesa será un momento decisivo para Europa”, señala el dirigente socialista.

En su ofensiva, Hollande ha ido acumulando apoyos a sus ideas, incluso imprevistos y por la puerta de atrás, como cuando Nicolas Sarkozy introdujo al Banco Central Europeo en la pelea al sugerir que el emisor agregue a su obligación fundacional de velar por el control de la inflación el compromiso de intervenir también a favor del crecimiento. El socialista ha dicho que una de las cosas que hará este lunes es escribir a los restantes líderes europeos una misiva reclamando la emisión de eurobonos para financiar proyectos de infraestructura y energías renovables, capaces de crear decenas de miles de puestos de trabajo; que se aumente la capacidad financiera y la actividad del Banco Europeo de Inversiones; que se haga un uso más eficaz de los fondos estructurales europeos y que se cree una tasa a las transacciones financieras.

La idea de los eurobonos, que supone comunitarizar la deuda, es algo que produce escalofríos en Alemania y que costará hacer volar. “Crecimiento en forma de proyectos sostenibles y no solo estímulos económicos que incrementan la deuda soberana, esto es, crecimiento en forma de reformas estructurales”, dice aceptar Merkel, en un solapamiento de ideas con Hollande que hace pensar a los analistas en un entendimiento entre ambos.

La presión para lograr un nuevo pacto es tan evidente que nadie duda de que Hollande salvará la cara y hará buena su promesa de que “habrá un pacto por el crecimiento” en la UE. Los analistas, sin embargo, dudan de que el presidente Hollande vaya a ser tan rompedor como el candidato Hollande.

“Hay un desajuste en la realidad entre el candidato, claramente posicionado a la izquierda y el probable presidente”, apunta Thomas Klau, responsable en París del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, en un comentario para Carnegie Europe. A Klau le llama la atención una entrevista de Hollande en Paris Match y la respuesta que dio cuando se le preguntó qué cuatro líderes mundiales eran para él modelos. Nelson Mandela, Lula, Barack Obama y Helmut Kohl, fue la respuesta. “¿Un candidato presidencial socialista francés poniendo como ejemplo personal de héroe europeo a uno de los grandes del centro derecha alemán? No se puede ser mucho más claro que eso, n´est ce pas?”.

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