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Décimas menos que el seísmo de 1985 pero muchísimo menos devastador

El terremoto de 1985 en México duplicó en intensidad al de este martes

Los edificios están ahora mejor acondicionados para aguantar seísmos, señalan los expertos

Dos mujeres lloran tras el seísmo en el D.F. Ver fotogalería
Dos mujeres lloran tras el seísmo en el D.F. AFP

En las bocas de muchos mexicanos que sintieron el temblor de este martes estaba el gran seísmo de 1985. Nada comparable, porque el de hace 27 años dejó decenas de miles de víctimas, mientras que el más reciente ha provocado unos siete heridos. Es lógico: el de 1985 duplicó en intensidad a este: magnitud 8,1 en la escala de Richter frente a  magnitud de 7,8.

La explicación, señala por teléfono Víctor Hugo Espíndola, físico del Servicio Sismológico Nacional de México, es que la escala de Richter no es lineal, sino exponencial, lo que implica que un terremoto de magnitud seis es 10 veces mayor que uno de magnitud cinco y así sucesivamente. El terremoto de los ochenta liberó el doble de energía que el de este martes.

También ha ayudado a que no se registren graves daños humanos o materiales la "selección natural" arquitectónica que supuso aquel terrible temblor, indica el físico mexicano. Los edificios que no aguantaron el seísmo quedaron destruidos. Los nuevos siguen más y mejor las normas antisísmicas.

El terremoto de ayer, iniciado a las 12.03 hora local (19.03 en la península) y con epicentro en el estado de Guerrero, se ha sentido de formas muy diferentes en los Estados Unidos Mexicanos e incluso en la misma Ciudad de México. Una de las razones es la distinta composición del suelo, señala Espíndola. El Distrito Federal se ha establecido sobre terrenos muy diferentes que incluyen suelo de relleno para tapar el antiguo lago. Ahí, el terremoto se sintió con más fuerza.

A las 18.00 (una de la mañana en la península) se habían producido ocho réplicas de una magnitud entre 4,6 y 5,3 en la escala Richter. Las repeticiones, que irán reduciéndose paulatinamente, pueden producirse hasta semanas después del terremoto, ha puntualizado Espíndola, aunque es bastante improbable que igualen o superen al seísmo original.

Haciendo una media, los seísmos de una magnitud mayor de 7 se producen aproximadamente cada año y medio, apunta el Servicio Sismológico Nacional.