Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Turquía pone una pica en Somalia

Turkish Airlines abre la primera línea de vuelos comerciales a Mogadiscio en 20 años. Ankara refuerza su presencia económica en uno de los países africanos más golpeados por la violencia

Soldados ugandeses de la misión de la Unión Africana  en Somalia hoy, en el aeropuerto de Mogadiscio, ante el primer vuelo turco.
Soldados ugandeses de la misión de la Unión Africana en Somalia hoy, en el aeropuerto de Mogadiscio, ante el primer vuelo turco. AFP

Las calles de Estambul están sembradas de fotos África. Niños desnutridos acompañados de sus madres cubiertas por el velo islámico, campos de refugiados con coloridas tiendas de plástico. Imágenes de un país, Somalia, que desde la visita del pasado verano del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, parece haber sido descubierto por los turcos.

En una avenida de la mayor ciudad turca, la asociación islamista Fundación para los Derechos Humanos y las Libertades y la Ayuda Humanitaria (IHH), que fletó la flotilla de ayuda humanitaria a Gaza en 2010 que fue asaltada por fuerzas israelíes, ha cambiado su lema por el de “rumbo Mogadiscio”. Y no son los únicos que miran hacia Somalia. El último paso en de esta peculiar alianza es la apertura de la primera línea de vuelos comerciales entre Turquía y la capital somalí. El primer vuelo de Turkish Airlines aterrizó este martes, según informó la BBC, en el aeropuerto de Mogadiscio, que llevaba más de 20 años sin recibir un vuelo civil comercial.

Somalia sigue sin un Gobierno central, es un país dividido y en manos de grupos armados y señores de la guerra, y su peligrosidad es tal que varias organizaciones humanitarias, como Médicos sin Fronteras, han dejado de operar en algunas zonas del país: en concreto en Hodan (un proyecto en Mogadiscio) tras la muerte de dos de sus médicos, pero continúan trabajando en otras localidades del país. Este Estado fallido es también la guarida de los piratas del Indico, que en 2009 secuestraron el atunero español Alakrana.

Pero poco parece importar todo esto a los turcos que, desde la expulsión de las milicias islámicas de Al Shabab de la capital por las fuerzas de paz de la Unión Africana, se han convertido en los extranjeros con más presencia visible en el país. Dos centenares de turco, algunos con sus familias, viven ahora en Somalia. La mayoría son miembros de la Media Luna Roja turca, pero también de otras organizaciones humanitarias como IHH.

Algunos analistas aseguran que detrás de la iniciativa turca está el interés de Ankara por contrarrestar el poder de Irán en la región. Sin embargo, la mayoría se inclina por las motivaciones económicas.

Turquía ha enviado ya cerca de 300 millones de euross en ayudas para este país del Cuerno de Africa. Ha abierto una embajada, ha construido varios campos de refugiados, e incluso la primera escuela en lengua turca, donde, según Al Yazira, un tercera parte de sus alumnos reciben educación, alojamiento y comida gratis. Además, las autoridades de Ankara proporcionan visados especiales a los jóvenes somalíes que quieran estudiar en una universidad turca.

La nueva línea regular que ha estrenado Turkish Airlines contará con dos vuelos semanales. Según el ministro de Asuntos exteriores de Somalia, Abdulhaji Haji, la conexión con Estambul ayudará a su país a salir de su aislamiento: “Hará más fácil para la diáspora somalí volver a casa. Además también traerá paz y desarrollo”.

Pero, ¿por qué Turquía invierte en un Estado fallido? En primer lugar, porque le resulta más fácil que a otros países u organismos internacionales. Según confesaba a la BBC Killian Kleinschmidt, jefe de la misión humanitaria de la ONU en Somalia “la raíz islámica de las organizaciones turcas les permite moverse con mayor facilidad que a otros”. Durante el viaje de Erdogan y su esposa del pasado agosto, la prensa turca se hizo eco de la hermandad religiosa entre ambos países como reclamo para las donaciones populares para Somalia. Erdogan fue el primer líder no africano en visitar el país en casi 20 años. En contrapartida, muchos habitantes del Cuerno de Africa han comenzado a bautizar a sus hijos con nombres turcos, siendo Erdogan el más popular según el diario Think Africa Press

¿Hay más? Algunos analistas aseguran que detrás de la iniciativa turca está el interés de Ankara por contrarrestar el poder de Irán en la región. Sin embargo, la mayoría se inclina por las motivaciones económicas. En octubre pasado, el ministro de Transportes turco, Binali Yıldırım, hizo un llamamiento a los constructores turcos para invertir en Somalia. “Turquía irá [a Somalia] con un mensaje diferente, para trabajar por el bienestar de los débiles en vez de usarlos” dijo Yildirim. Ya hay planes para construir un nuevo hospital y una universidad en la capital, según la prensa turca.

Tras décadas llamando a las puertas de Europa, Turquía podría seguir el ejemplo de China y busca nuevas inversiones en África. “Desde la crisis mundial de 2008, la apertura a nuevos mercados ha ganado importancia para los negocios turcos como fórmula para escapar del bache” asegura el analista político Mehmet Özkan. “Además, la colaboración con África cuenta con un gran apoyo entre la población turca”, concluye.