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Comayagua, la peor catástrofe penitenciaria en Latinoamérica

El incendio aviva el fantasma del incendio de 2004 en la cárcel hondureña de San Pedro Sula en el que murieron 107 reos

Varios cadáveres yacen en el piso de las instalaciones de la Granja Penal de Comayagua (Honduras). Ampliar foto
Varios cadáveres yacen en el piso de las instalaciones de la Granja Penal de Comayagua (Honduras). EFE

Casi un millar de reos han perdido la vida en motines, revueltas e incendios en prisiones latinoamericanas en los últimos 25 años. La muerte de más de 350 reclusos en la cárcel hondureña de Comayagua, sin embargo, supone la peor tragedia penitenciaria en Latinoamérica.

El suceso aviva el fantasma de un precedente muy similar en Honduras. El 17 de mayo de 2004 murieron 107 reos quemados en un incendio en el presidio de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país. El suceso fue atribuido a fallos estructurales de la prisión, algo extensible a todo el sistema penitenciario del país.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (órgano creado por la Organización de los Estados Americanos) concluyó después de una investigación que el Estado de Honduras violó en el incendio de 2004 los derechos a la vida, la integridad personal y las garantías judiciales, entre otros. La Comisión denunció a Honduras en marzo de 2011 ante la Corte Interamericana y la audiencia pública por el caso se celebra el próximo 28 de febrero.

El año anterior al incendio de San Pedro Sula, el 5 de abril de 2003, unos 66 reclusos y tres mujeres, incluida una menor de edad, que visitaban familiares en la prisión de El Porvenir, cercana a la ciudad de La Ceiba, murieron en una matanza que se produjo entre reos miembros de las pandillas de delincuentes y otros presos comunes.Las organizaciones no gubernamentales denuncian la deficiente política penitenciaria de los Estados latinoamericanos, el hacinamiento —algunas prisiones superan el 70% de sobrepoblación—, la inseguridad y las precarias instalaciones.

La de esta madrugada “era una tragedia anunciada”, ha asegurado a EL PAÍS Rodrigo Escobar Gil, vicepresidente de la Comisión Interamericana y relator sobre los derechos de los reclusos. Según Escobar, Honduras, El Salvador y Venezuela cuentan registran “las peores condiciones, sobre todo por la violencia y la corrupción que se vive en el interior de las cárceles. El poder de facto en las prisiones venezolanas lo ejercen los propios reos, por ejemplo”.

Amnistía Internacional ha hecho un llamamiento al Gobierno de Tegucigalpa para que investigue el incendio y “tome medidas urgentes que demuestren que se han aprendido lecciones cruciales y que mejoran las condiciones penitenciarias para que esta tragedia no vuelva a ocurrir”. El vicepresidente de la Comisión Interamericana, sin embargo, ha advertido que, “para evitar este tipo de situaciones es necesario un protocolo de emergencias, que en América Latina a menudo son deficientes o ni siquiera existen”.