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Rousseff da un visado para Brasil a Yoani Sánchez antes de visitar Cuba

La presidenta brasileña, que llegará a la isla el 31 de enero, le abre las puertas de su país a la bloguera disidente cubana

El gesto choca con la política de su antecesor, Lula da Silva, que en su visita oficial, en la anterior legislatura, incluso criticó las huelgas de hambre de los opositores al castrismo

Dilma Rousseff y Lula da Silva (con sombrero) el martes en Brasilia.
Dilma Rousseff y Lula da Silva (con sombrero) el martes en Brasilia. AFP

Existía mucha expectación por saber si la Presidenta y exguerrillera Dilma Rousseff, que estará en Cuba el próximo dia 31, concedería un visado para ir a Brasil a la bloguera y disidente cubana Yoani Sánchez, que había pedido a la embajada brasileña en Cuba el permiso para poder viajar a Brasil para participar en la presentación del documental Conexión Cuba-Honduras, dirigido por Dado Galvbão y que trata de la libertad de prensa en Cuba y Brasil. El film será presentado en Salvador de Bahia el mes que viene, y Yoani Sánchez es una de las entrevistadas.

Hasta esta tarde lo único que se sabía era que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil había recibido, a través de su embajada en Cuba, la petición del visado de la polémica bloguera, pero sin que hubiera respuesta. Hoy mismo, el diario O Globo especulaba con que, generalmente, el silencio diplomático suele equivaler a un no. Sin embargo, al final, la diplomacia brasileña ha confirmado que sí ha sido concedido a Yoani Sánchez un visado por 30 dias para venir a Brasil.

La disidente cubana habia pedido ya 20 veces, inútilmente, permiso para salir de Cuba. Esta vez, además de su petición oficial a la embajada de Brasil en la Habana, la disidente había enviado una carta personal a la Presidenta Dilma, cuyo contenido no se ha hecho público. Sánchez había afirmado en su blog: “Yo me siento como Dilma”, y contó que le impresionó la foto en que la Presidenta de Brasil aparece a los 23 años interrogada por los militares que se tapaban la cara con las manos para no ser identificados. Según la disidente, ella se siente en Cuba como la exguerrillera brasileña se sentía durante la dictadura militar.

El gesto de la diplomacia brasileña de conceder a Yoani Sánchez la entrada en el país, ha sido en seguida interpretado como un símbolo de distensión de Dilma, que se prepara para un viaje de dos dias a Cuba que no se presume fácil, ya que los representantes de los derechos humanos en Cuba le han pedido ser recibidos y eso podría tensar la actitud del régimen dirigido por Raúl Castro.

Por otro lado, el anterior viaje a Cuba de un presidente de Brasil, fue el de su antecesor, Lula da Silva, que acabó siendo muy criticado por la prensa mundial porque criticó la huelga de hambre de los disidentes cubanos, a pesar de que uno de ellos murió mientras Lula estaba en Cuba.

Dilma Rousseff, que se declara fiel seguidora de su tutor, Lula, ha presentado, sin embargo, durante su primer año de gobierno, algunas diferencias vistosas en política exterior, tanto en su cierto alejamiento de Teherán como en su aproximación a Washington. Justamente, Ali Abkar, el portavoz personal del lider iraní, Mahmoud Ahmadineyad, declaró dias atrás al diario Folha de Sào Paulo: “La presidenta Dilma golpeó todo lo que Lula había hecho. Ella ha destruido años de buenas relaciones con Irán”.

En efecto, Dilma, nada más ser elegida, se declaró contraria a las ejecuciones por lapidación de las mujeres iranies, y Ahmadineyad, en su reciente viaje a varios paises de América del Sur, no pasó por Brasilia. En la anterior legislatura, el expresidente Lula sí habia estado en Teherán y Ahmadineyad había venido a Brasil -y consideraba al exsindicalista Lula da Silva como uno de sus mejores aliados-.

Ahora, los ojos de la opinión pública brasileña están puestos en los gestos y en las palabras de Dilma en la Habana. Y uno de esos gestos, que confirman su autonomía en política exterior y una diferencia sustancial con respecto a las ideas de su mentor, Lula, ha sido este inesperado visado a la bloguera disidente Yoani Sánchez para viajar a Brasil, que, diplomáticamente, no es poco.