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Cristina Fernández de Kirchner vuelve a la actividad con críticas a las petroleras

La presidenta argentina, que ha estado de baja por una operación de un tumor benigno, carga contra Repsol YPF y otras cuatro compañías por subir los precios del gasóleo

"No podemos volver a tiempos del virreinato, donde se llevaban todo y no dejaban nada", ironizó Fernández, arropada en la Casa Rosada por funcionarios y activistas civiles

La presidenta argentina, Cristina Fernández, ayer, junto al vicepresidente, Amado Boudou
La presidenta argentina, Cristina Fernández, ayer, junto al vicepresidente, Amado Boudou EFE

Con el cuello descubierto y la cicatriz visible de la operación a la que fue sometida por los nódulos de tiroides, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, regresó ayer a la actividad después de 20 días de excedencia. En un acto en la Casa Rosada (sede presidencial de Argentina), Fernández, a quien en un principio habían diagnosticado cáncer, pero después se comprobó que los tumores eran benignos, cargó contra las petroleras.

Repsol YPF, la compañía que domina el mercado de combustibles de Argentina, y otras cuatro competidoras (Royal Dutch Shell, Exxon Mobil, Petrobras y la local Oil) habían sido denunciadas por el Gobierno de Buenos Aires, en ausencia de Fernández, por presunta cartelización (acaparar el mercado) en el sector del gasóleo. Ayer, la jefa de Estado aclaró que cuando ella habla de que aplicará “sintonía fina” en su segundo gobierno, que comenzó en diciembre pasado, no se refiere a un “plan de ajuste” sino que a “se acabó la avivada”, por ejemplo, en el mercado de gasóleo.

Fernández recordó que las empresas de transporte que reciben un subsidio deben pagar un alto precio por ese combustible, con lo que la ayuda estatal termina yendo a parar a manos de las petroleras. YPF, la filial argentina de Repsol, rechazó la semana pasada la “injustificada denuncia pública” del Gobierno argentino y argumentó que “el precio se determina sobre la base del valor promedio de gasolineras de las principales abastecedoras de combustible del país".

El Ejecutivo afirma que las petroleras pactaron para las empresas de transporte subvencionadas un precio 30% mayor que el del resto del mercado. “Es el reino del revés: los clientes permanentes y que compran a granel pagaban más”, dijo ayer Fernández.

La presidenta argentina también criticó a las petroleras por la insuficiente inversión en exploración y producción de crudo. Destacó que Argentina logró el año pasado un superávit comercial de 10.347 millones de dólares, pero señaló que podría haber sido mayor “si las petroleras hubieran mantenido o aumentado la producción”. Lamentó que su país hubiese debido importar 110% más energía que en 2010. “No podemos volver a tiempos del virreinato, donde se llevaban todo y no dejaban nada. Es bueno que (las petroleras) se notifiquen que ha pasado esa época y que inviertan más. Y que el coste del combustible debe ser el argentino”, se explayó Fernández, que habló durante 44 minutos entre los aplausos de ministros, gobernadores de provincia, jóvenes militantes y Madres de Plaza de Mayo.

Durante la excedencia de la jefa de Estado también se había producido la tensión verbal por las islas Malvinas con el Reino Unido, cuyo primer ministro, David Cameron, había calificado a Argentina de “colonialista” por negarse a aceptar la voluntad de los malvinenses de depender de Londres. Fernández recordó que en el Comité de Descolonización de la ONU aún existen 16 causas, de las cuales 10 corresponden a territorios dominados por Gran Bretaña, incluidas las Malvinas. También señaló que hay más británicos viviendo en Buenos Aires y sus suburbios que en el archipiélago del Atlántico Sur y aclaró que “nadie dice que los habitantes de Malvinas dejen de ser ingleses”.

Fernández, que anunció una bajada del paro a menos del 7%, agradeció a los argentinos que se preocuparon por su salud. “Pensé en venir con un pañuelo (para cubrir la cicatriz), pero me dije que si me pongo un pañuelo, (el periódico) Clarín va a decir: ‘Ésta no se operó’. Ustedes saben que la estética me puede, pero me dije: ‘La política antes que la estética’”, se refirió a la polémica sobre el cambio de diagnóstico inicial de cáncer y las versiones sobre supuesta manipulación oficial sobre la información de su enfermedad.