La protesta social atenaza al Gobierno de Evo Morales

La incapacidad del Gobierno boliviano para lidiar con los conflictos con las comunidades indígenas, los campesinos y los mineros desgastan la imagen del presidente

Morales se dirige a los líderes de otros partidos, el lunes en La Paz.
Morales se dirige a los líderes de otros partidos, el lunes en La Paz.EFE

Complicado y difícil. Así pinta 2012 para el presidente Evo Morales, que afronta retos políticos y económicos a la par de una crisis de popularidad, la más baja desde su ascenso al poder político de Bolivia. “Es un año complicado para el Gobierno”, admite el investigador Carlos Hugo Molina. “Será un año muy difícil”, coincide el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, en un intento de resumir los muchos frentes abiertos alrededor del Gobierno, que el próximo día 22 cumplirá seis años de gestión. Las primeras dificultades del año se plasmaron en una frustrada “cumbre política”. Morales, muy dubitativo, invitó por primera vez a sus oponentes políticos a “un trabajo técnico” sobre las conclusiones de la “cumbre social” de Cochabamba, una reunión de sindicatos partidarios de Morales que pretendía profundizar en políticas económicas y de desarrollo aprobadas en ese foro.

Los delegados de los cuatro partidos invitados, que tienen escaños en la Asamblea Legislativa, abandonaron la sala de reuniones, a la que habían llegado ya con suspicacias respecto del fin último de la convocatoria presidencial (“legitimar a un Gobierno desgastado”). Morales despidió a la prensa para trabajar a puerta cerrada y evitar un show mediático de sus oponentes, quienes decidieron dejar la reunión. Los otros grupos, aliados del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), continuaron el diálogo y propusieron consejos consultivos para apoyar la gestión gubernamental.

Las últimas encuestas reflejan la tendencia a la baja de la popularidad del presidente Morales, y una causa se apunta como razón de la crisis y del descenso de su crédito político: el creciente conflicto social originado en la incapacidad gubernamental para solucionar controversias, principalmente en los gobiernos municipales. “Ahora solo un tercio de los bolivianos apoya a Morales, quien ha intentado revertir ese desgaste con la cumbre social de Cochabamba para recuperar su legitimidad”, explica Cárdenas, que ve con preocupación la escalada de conflictos en los municipios porque "puede desatar las peticiones ciudadanas para revocar mandatos de alcaldes y hasta de parlamentarios”.

Carlos Hugo Molina, impulsor de la democracia institucional en los municipios de Bolivia, está convencido de que “hay cada vez menos posibilidad de ofrecer respuestas a los problemas locales; tiene que ser un ministro o el propio presidente el que resuelva conflictos municipales porque se ha perdido el marco institucional. Y eso le está estallando en las manos”. Los enfrentamientos de facciones del MAS por el poder en el municipio de Yapacaní (Santa Cruz) ha dejado tres muertos, mientras que enardecidos vecinos de San Buenaventura, en el norte de La Paz, presionaron a su alcalde hasta lograr su renuncia.

“Hay cada vez menos posibilidad de ofrecer respuestas a los problemas locales", asegura un analista

Otro conflicto social, que ha sacudido al Gobierno y ha incidido en la baja de la popularidad presidencial, es el rechazo de los indígenas del parque nacional de Isiboro Sécure a que se construya una carretera por su territorio. Lograron su cometido y arrancaron del Ejecutivo una ley de protección del parque nacional, aunque parece que por poco tiempo: el mismo Morales impulsó una campaña en contra. Hoy, otros manifestantes de la zona, respaldados por las autoridades y parlamentarios del MAS, se dirigen a La Paz para pedir la derogación de esa ley, lo que permitirá a Morales construir esa vía para las exportaciones brasileñas a través de puertos del Pacífico hacia mercados asiáticos. Los habitantes del parque nacional anuncian fuerte resistencia.

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Otro desafío es el económico. Bolivia tiene estabilidad macroeconómica pero afronta graves problemas energéticos. En los últimos seis años se ha convertido en importador de carburantes. La producción de petróleo ha disminuido y la del gas natural no ha aumentado, apunta un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario, debido al descenso de las reservas, la falta de eficientes programas de exploración, la ausencia de inversiones y el inusitado aumento de la demanda local tras la legalización de miles de vehículos que ingresaron de contrabando al país. La energía geotérmica e hidroeléctrica afronta problemas también por la ausencia de inversiones y el incremento de la demanda, que ocasiona cortes de luz en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, con perjuicio evidente para los modestos parques industriales.

Las exportaciones de minerales han logrado niveles sin precedentes en cuanto al valor, aunque no se ha logrado aumentar la extracción de minerales. “En los últimos años no ha habido un aumento real de la producción en ninguno de los minerales” que se explotan en el país, ha declarado el presidente de la empresa estatal minera, Héctor Córdova, al anunciar proyectos que incrementarán la producción desde 2013.

El Gobierno de Morales es el anfitrión de la asamblea anual de la OEA, programada para junio próximo, la primera que se celebra en este país andino desde 1979, cuando Bolivia logró el espaldarazo de la comunidad regional a su demanda de una salida al océano Pacífico. Aparentemente no se repetirá el éxito diplomático de entonces, advierten exembajadores bolivianos, que ven con preocupación las estrategias de Chile para mantener la actual situación, incierta para la petición boliviana de una salida soberana al Pacífico. 2012 será un periodo difícil para un Gobierno que también intentará convencer a la comunidad internacional de su voluntad de erradicar los cultivos excedentarios de la hoja de coca, que actualmente llegan a manos de los traficantes de estupefacientes, según los datos de la policía boliviana.

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