Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un pueblo chino se enfrenta a la policía para exigir el traslado de una central térmica

Los incidentes se producen a un centenar de kilómetros de otra localidad que se ha rebelado contras las autoridades por las expropiaciones ilegales de tierras

Mientras los habitantes de Wukan, un pueblo de pescadores de la provincia de Guangdong (sur de China), continúan en pie de guerra contras las autoridades locales, a las que acusan de engañarles para quedarse con sus tierras y de haber torturado a uno de sus líderes, que falleció mientras estaba bajo custodia policial, otro municipio se ha levantado contra los dirigentes. La policía ha disparado hoy gases lacrimógenos y ha golpeado a residentes de Haimen, pueblo situado 115 kilómetros al noreste de Wukan, que irrumpieron en los edificios del Gobierno local para exigir el traslado de una central térmica de carbón, que, según dicen, está dañando su salud, informa France Presse, que cita a varios vecinos. Estos aseguran que un chico de 15 años ha muerto en los enfrentamientos y más de un centenar de personas han resultado heridas.

Las mismas fuentes dicen que entre 100 y 200 antidisturbios se enfrentaron a los manifestantes y que varios miles de vecinos bloquearon una autopista que conduce al pueblo para “llamar la atención”, después de que los líderes autoridades locales rechazaran recibirlos. Los vecinos afirman que están protestando porque quieren que la planta sea desplazada a otro lugar, debido a que muchos vecinos sufren varias enfermedades, incluido cáncer. La prensa estatal publicó el mes pasado que un proyecto para ampliar una central térmica en Haimen –cifrado en 7.400 millones de yuanes (887 millones de euros)- había suspendido en los ensayos medioambientales. Los metales tóxicos -como plomo, zinc y níquel- encontrados en las vías fluviales “excedían los niveles estándar”, según el grupo de información financiera y económica Caixin.

Mientras tanto, los habitantes de Wukan –cuyas carreteras de acceso están bloqueadas desde hace una semana por la policía- mantienen el pulso contra las autoridades. El miércoles tienen previsto realizar una marcha hacia las oficinas del Gobierno local en una ciudad vecina, a pesar de las amenazas que han recibido. Aseguran que solo desconvocarán la protesta si sus demandas son cumplidas. Y estas son tres. Primera: que la policía libere a tres vecinos que fueron detenidos el 9 de diciembre por incitar supuestamente a participar en las movilizaciones que comenzaron en septiembre. Segunda: que les sea entregado el cuerpo de Xue Jinbo, de 42 años, otro de sus representantes, que murió mientras estaba detenido. Las autoridades afirman que Xue sufrió un infarto, pero algunos familiares sospechan que fue apaleado hasta morir. Tercero: que sea llevada a cabo una investigación completa sobre las expropiaciones ilegales de tierras desde hace años. Los vecinos han pedido la intervención del Gobierno central para que “restablezca la justicia”, ante lo que califican de prácticas corruptas de los dirigentes locales.

El rápido crecimiento que ha experimentado China desde que puso en marcha el proceso de apertura y reforma a finales de 1978 ha generado graves problemas medioambientales, que se han convertido en una de las principales causas de descontento entre la población. El número de “incidentes de masas” -el eufemismo que utiliza el Gobierno para las manifestaciones y protestas, entre otros- ha crecido en los últimos años, debido a la corrupción, los escándalos medioambientales, el impago de salarios y las expropiaciones de suelo. Las noticias sobre los incidentes –incluidos fotos y vídeos, de los cuales es difícil contrastar su autenticidad- se propagan rápidamente por los microblogs (servicios de mensajes cortos en Internet), a pesar de la censura.

La serie de huelgas registradas en los últimos meses en fábricas del sur de China para pedir aumentos salariales y mejores condiciones laborales, y las protestas en Haimen y Wukan suponen un motivo de preocupación para los líderes en Pekín, que han convertido la estabilidad en una prioridad absoluta, especialmente de cara al cambio de la cúpula dirigente del país a finales del año que viene.

Más información