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La UE afronta una cumbre clave bajo las exigencias de Berlín

Londres advierte que si se altera el Tratado exigirá salvaguardas para la City

Sarkozy considera que "el riesgo de explosión sigue" si no hay decisiones

La canciller alemana, Angela Merkel.
La canciller alemana, Angela Merkel. REUTERS

Los líderes europeos inician este jueves una cumbre clave para sacar a la UE de su crisis, enzarzados de nuevo en discrepancias institucionales y de procedimiento. La propuesta de refuerzo de la disciplina fiscal a través de un primer paquete de medidas por la vía rápida planteada por los presidentes Herman Van Rompuy, (Consejo Europeo); José Manuel Barroso, (Comisión Europea) y Jean Claude Juncker, (Eurogrupo), cuenta con el rechazo de Alemania. Esta iniciativa que podría estar en vigor “en el plazo de dos o tres meses”, según fuentes comunitarias, podría dar un primer mensaje a los mercados sin impedir el inicio de los trámites de un cambio profundo del Tratado propuesto también por los mandatarios europeos, y que es la única vía que admite Berlín.

Estados Unidos está especialmente pendiente de los resultados de la cumbre para asegurarse de que la inestabilidad de la economía europea pueda contagiar a la estadounidense. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, que estos días está visitando varias capitales europeas, ha apelado hoy a los europeos a que crearan “un cortafuegos suficientemente fuerte”, para proteger a los países de la zona euro que pudieran encontrarse en dificultades. “Ya he señalado”, precisó, “hasta qué punto es importante para Estados Unidos y el resto del mundo que Europa salga adelante”.

La reunión se complica además desde otro frente tras las advertencias lanzadas por premier británico David Cameron, quien en un artículo en The Times, ha indicado que “si vamos a cambiar el Tratado que se aplica a todos los Estados miembros y permite a los países de la zona euro tener nuevas reglas, también es importante que haya reglas que mantengan el mercado único justo y abierto para las industria británicas, incluidos servicios financieros”.

La reforma por la vía rápida del Tratado, modificando el Protocolo 12, que permitiría reforzar las medidas sobre el control del déficit y la deuda excesivos, tiene la ventaja de que podría ser aprobada rápidamente, pues sólo precisaría la aprobación unánime de los miembros del Consejo Europeo, tras consulta con el Parlamento Europeo y el Banco Central Europeo, sin necesidad de su ratificación a nivel nacional.

EE UU quiere asegurarse de que la inestabilidad de la economía europea no contagie a la suya

Alemania, por su parte, solo acepta la segunda opción propuesta por Van Rompuy y Barroso, que persigue un endurecimiento de las sanciones y cambios en los presupuestos nacionales que se desviaran de las recomendaciones de la Comisión. Esta vía exige un cambio profundo del Tratado y exigiría varios años para su entrada en vigor pues debería ser ratificado por los Veintisiete Estados miembros.

Una fuente próxima al Gobierno de Berlín se ha mostrado hoy “más pesimista que la semana pasada sobre la posibilidad de tener un acuerdo total” en la reunión de Bruselas. También se ha mostrado escéptico el canciller austriaco, Werner Faymann, quien ha aventurado que la cumbre que empieza mañana en Bruselas “no alcanzará el objetivo de crear un cortafuegos completo para la zona euro para los próximos tres o cinco años”. En París, preocupa especialmente las exigencias maximalistas de Berlín. Fuentes próximas al presidente Nicolas Sarkozy aseguran que ha manifestado en privado que “Europa no ha salido de la crisis” y que “el riesgo de explosión se mantiene en tanto que las decisiones adoptadas con Angela Merkel no sean efectivas”.

Merkel, Sarkozy, Van Rompuy, Barroso y Juncker, se reunirán antes de la cumbre con el presidente del BCE, Mario Draghi, para valorar la efectividad e impacto de las medias propuestas. Draghi insinuó la semana pasada en el Parlamento, de que si la UE adoptaba las medidas de rigor fiscal exigidas “otros elementos podrían venir pero que la secuencia es importante”. El mensaje fue bien claro. El BCE podría comprar más deuda pública y tranquilizar a los mercados, si hay un compromiso de disciplina fiscal previo.

Van Rompuy, Barroso y Juncker exigen también importantes reformas en el mecanismo de rescate permanente, para que este pueda aumentar su capacidad muy encima del límite de 500.000 millones, recapitalizar directamente a los bancos y tenga estatus de entidad financiera para que pueda recibir financiación del BCE. Fuentes comunitarias consideran “una vergüenza” que la UE haya ido a pedir dinero a países como China que son muchísimos más pobres que los más pobres de la Unión.

Los dirigentes sindicales españoles de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, han expresado hoy su rechazo a una "reforma exprés" de los Tratados. En opinión de Méndez, si se opta por una reforma acelerada del Tratado “estaríamos en una situación vergonzosa desde el punto de vista político y democrático y desde el punto de vista económico se habría dado un paso más para sepultar a Europa en la recesión económica”.

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