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Los indignados de Londres se enfrentan a una orden de desalojo

El vencimiento del plazo indica que las autoridades londinenses acudirán a otra instancia legal para hacer cumplir el fallo

El campamento de indignados en las inmediaciones de San Pablo.
El campamento de indignados en las inmediaciones de San Pablo. REUTERS

Los manifestantes concentrados en Londres frente a la catedral de San Pablo tenían hasta las siete de la tarde (hora España peninsular) para levantar el campamento. Así lo dispone la orden de desalojo que los responsables municipales de la City -distrito en el que está enclavado el templo- han emitido a los indignados que desde mediados de octubre acampan en protesta contra el sistema capitalista. Pese a que el plazo se ha cumplido, ninguna de las 200 tiendas de campaña ha sido levantada. Peter Walker, redactor de The Guardian, asegura que "no es probable" que haya un desalojo violento en las próximas horas. Explica que todo apunta a que el Ayuntamiento presentaría un recurso el próximo miércoles, y el fallo definitivo podría tardar semanas.

El mensaje del Ayuntamiento de Londres va dirigido a "todas las personas que están participando o han instalado tiendas u otras infraestructuras frente al cementerio de San Pablo". "Con las tiendas instaladas y otras estructuras, vosotros y otras personas del campamento de protesta habéis tomado posesión y control" de una propiedad de la corporación de la ciudad de Londres "sin su consentimiento", se puede leer en el aviso del consistorio.

"El campamento de protesta es, por tanto, un allanamiento. Es además una irrazonable obstrucción a la vía pública. El campamento de protesta no tiene permisos y causa un importante daño en el área", prosigue el mensaje.

El responsable de Seguridad del Ayuntamiento de Londres, Stuart Fraser, había asegurado el lunes, en declaraciones a la cadena Channel 4, que el consistorio está preparado para adoptar "todas las medidas legales" para desalojar el campamento, incluido el despliegue de agentes antidisturbios de Policía.

Los agentes "no entrarán con el propósito de causar disturbios", había afirmado Fraser, antes de admitir que algunos de los manifestantes "podrían resistirse" y otros "tumbarse en el suelo". "Si empiezan a atacar con piedras, será su decisión emplear la violencia contra nosotros. No vamos a empezar a enviar gente y, de repente, incitar a la violencia", había señalado.

La Catedral de San Pablo ha dejado claro este miércoles que desea una "resolución pacífica" de la acampada frente al templo. "Estamos comprometidos para mantener San Pablo como un lugar sagrado en el centro de Londres. Reconocemos el derecho de la autoridad local a intervenir. Siempre hemos deseado una resolución pacífica y los religiosos continuarán manteniendo reuniones periódicas con representantes de los manifestantes", ha indicado la institución religiosa.

El movimiento Ocupa Londres ha respondido al anuncio de desalojo del Ayuntamiento restando importancia a dicha amenaza. "Conforme el proceso legal marcha, hay muy poco que hacer. Somos conscientes de nuestra posición legal y del probable esquema para cualquier acción. Tenemos a un gran equipo legal con nosotros", han dicho los manifestantes.

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