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Los indignados se quedan en Wall Street

Suspendida la amenaza de desalojo ante el apoyo masivo de ciudadanos

Miembros del movimiento Ocuppy Wall Street en Zuccotti Park.
Miembros del movimiento Ocuppy Wall Street en Zuccotti Park. REUTERS

Los miembros del movimiento Occupy Wall Street han conseguido una de sus victorias más sonadas. La amenaza de desalojo lanzada desde el ayuntamiento de Nueva York y camuflada bajo la orden de limpiar el parque Zuccotti, en el que cientos de ellos acampan desde el 17 de septiembre, fue suspendida ante el apoyo masivo de ciudadanos, que a las seis de la mañana llenaban un espacio que de momento, seguirá siendo suyo. La noche antes, el AFL CIO, la federación nacional de sindicatos industriales, que agrupa a 56 de ellos, había enviado una petición a sus miembros para que acudieran al parque en apoyo de los manifestantes y las redes sociales hirvieron pidiendo la colaboración de los ciudadanos en defensa de la ocupación. La organización Moveon, formada durante la campaña electoral de Obama en apoyo al actual presidente, recogió más de 100.000 firmas de apoyo online que trataron de entregar sin éxito en el ayuntamiento por la noche.

A las seis de la mañana, entre 1.000 y 2.000 personas se concentraban en el parque, entre ellos cientos de miembros del sindicato TWO, el de los trabajadores del transporte público de la ciudad. Media hora más tarde llegaba el anuncio oficial del alcalde, en el que se informaba de que Brookfield Properties, propietarios del parque Zuccotti, había decidido posponer la anunciada limpieza, para la que había solicitado el apoyo de la policía. La noticia provocó el clamor popular de una plaza en la que la que decenas de escobas no habían parado de barrer desde la tarde anterior, en un intento por convencer a los propietarios de que ellos eran capaces de limpiar solos el parque. Dos manifestaciones “de la victoria” como las llamaron los manifestantes, se improvisaron poco después en los alrededores de Wall Street, lo que provocó varios altercados con la policía y al menos 14 detenciones. “Pero le hemos demostrado al ayuntamiento que la ciudad nos apoya así que aquí seguiremos. Y no sólo aquí. Ya está habiendo reuniones en otros barrios de la ciudad y es posible que pronto se ocupen otros espacios” declaró a este diario Patrick Wilson, uno de los no-líderes de este movimiento que en su intento por evitar protagonismos cambia a diario de portavoces.

Ante el temor a un enfrentamiento con la policía, los abogados del National Lawyers Guild habían enviado a una treintena de observadores que, vestidos con gorras verde chillón, se repartían por el parque ante la eventualidad de que se repitieran los violentos arrestos que hubo en el puente de Brooklyn hace dos semanas, donde 700 manifestantes acabaron esposados. “La policía simplemente sigue órdenes del ayuntamiento. Pero cada vez hay más atención puesta sobre esta plaza así que es difícil que se vuelva a producir una escena como la del puente de Brooklyn” declaraba Antonia Cedrone, con varias décadas de experiencia legal.

La decisión de Brookfield Properties, que el martes había enviado una carta a la policía quejándose de las condiciones de insalubridad del parque y del uso de drogas y alcohol –que en principio los miembros del movimiento prohiben expresamente- no se produjo de forma casual. Desde el senador del estado de Nueva York Daniel L. Squadron a una decena de miembros del equipo del alcalde presionaron a lo largo del jueves para que se pospusiera la limpieza, algo que finalmente se decidió entrada la noche, según Caswell F. Holloway, el teniente de alcalde de la ciudad, aunque no se anunciara hasta la mañana. “Brookfield ha decidido posponer la limpieza de la plaza y retirar la petición de ayuda a la policía que se había solicitado para asistirles en esas labores. Cree que puede llegar a un acuerdo con los manifestantes que garantice la limpieza y la seguridad de este parque para su uso público ” afirmó en un comunicado. Al alcalde Michael Bloomberg la presión de sus colaboradores no le sentó muy bien, según expresó por la mañana en la radio: “Creo que Brookfield recibió muchas llamadas de representantes públicos amenazándoles con hacerles la vida difícil. Si esos representantes invirtieran la mitad de ese tiempo promoviendo la ciudad y tratando de crear puestos de trabajo podríamos contestar a las preocupaciones de los manifestantes”.

El eco recibido por este conflicto ha permitido también que se corra la voz de cara a las manifestaciones preparadas para el sábado. La convocatoria internacional del 15-O Unidos por el cambio global comenzará en Nueva York por la mañana con diversas acciones, incluida la retirada de fondos de grandes bancos y continuará por la tarde con una convocatoria masiva en Times Square. En palabras de Beatrix Muse, que lleva implicada en el mundo de los movimientos sociales más de una década, la protesta de mañana es clave. “No sé si la convocatoria ha salido de aquí, de España, o de otro país pero lo importante es que está ahí y es un paso más para demostrarle a nuestros políticos que la violencia económica que sufrimos los ciudadanos en todo el mundo tiene que terminar. El potencial de este movimiento radica en que no es tan político como pudieron ser las protestas antiglobalización de Seattle. Va más allá, toca todos los corazones y el compromiso para que sigan manteniéndose de forma pacífica es lo que nos hace fuertes. Por eso seguimos creciendo”.

Mientras, las fuerzas del orden han intervenido en Denver para expulsar a los manifestantes que acampaban en el centro de la ciudad, informa France Presse. Fuentes policiales han informado de 23 detenciones. Diez manifestantes fueron arrestados también durante la noche del jueves al viernes en Seattle, y uno más en San Diego, asimismo en el transcurso de intervenciones policiales para desmantelar campamentos del movimiento Ocupa Wall Street.