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La 'dolce vita' de la mafia calabresa

La Fiscalía de Reggio Calabria incauta bienes por un valor de 200 millones de euros y culmina una investigación al grupo de crimen organizado de la 'Ndrangheta, propietario del mítico establecimiento romano Café de París

Cintas y sellos de la Policía cierran esta mañana el célebre Café de París, uno de los más emblemáticos de la Roma hechizada de los años sesenta. Aquí, Federico Fellini acuñó la palabra paparazzo - luego globalizada como sinónimo de fotógrafo de los famosos - e hizo que se enamorasen Marcello Mastroianni y Anita Ekberg, protagonistas de La dolce vita, de 1960. Y aquí se forra hoy la mafia calabresa. Es el resultado de una investigación de la Fiscalía de Reggio Calabria, que ha incautado a la 'Ndrangheta bienes por un total de 200 millones de euros.

Así que la Policía financiera ha echado el candado al local, situado en la Via Veneto, famosa arteria de la capital, llena de embajadas, cafeterías y hoteles de lujo.

El café restaurante parece oficialmente ser propiedad de una sociedad con sede en la capital, que, sin embargo, ha resultado ser solo una tapadera. En realidad, los dueños serían miembros de la familia Alvaro, unos de los clanes históricos del crimen calabrés. Hace dos años el Café de París fue incautado en consecuencia a una investigación similar sobre los locales controlados por la 'Ndrangheta. Por lo que parece, los tentáculos del crimen organizado han vuelto a atraparlo con rapidez.

Los restaurantes representan presas muy cómodas y frecuentes para el crimen organizado, que suele utilizarlos para el lavado de dinero. La mafia italiana, en sus varias denominaciones geográficas - la Cosa Nostra siciliana, la 'Ndrangheta calabresa, la Camorra napolitana y la Sacra Corona Unida de Apulia - factura el doble que Fiat, siendo de hecho la mayor empresa del país, con 130 mil millones de euros, es decir el 6% del Pib, según los datos relevados por el Gremio de los comerciantes (Confesercenti).

En sesenta años de vida, la organización criminal de Calabria se ha convertido en la más potente y eficaz del país. Como recuerda Francesco Forgione, ex presidente de la comisión parlamentaria contra la Mafia - en su 'Ndrangheta (de. Destino, 2009) y Mafia Export (de. Anagrama, 2010), los clanes calabreses pudieron fortalecer y expandir su poder mucho más allá de las inhóspitas montañas de su feudo originario. Y lo hicieron sigilosamente, en el desinterés general, ya que medios de comunicación y Fiscalías se ocupaban de las más ruidosas Cosa Nostra y Camorra. Mientras éstas mataban en las calles de Palermo y Caserta a periodistas, curas, magistrados y policías, los calabreses alargaban sus manos hasta el cotizado centro histórico de Roma, las obras de Milán, las pizzerías de Alemania, (u otros países de fuerte inmigración desde el Sur de Italia como Canadá y Brasil), encargándose del trafico europeo y mundial de drogas y armas.

Por eso las 'ndrine (los clanes de esta organización) necesitan una red amplia de locales donde poder limpiar sus ganancias de forma rápida y poco llamativa. El Café de París, cuna de La dolce vita, tenía un valor comercial de 55 millones de euros. Muchos turistas y nostálgicos de aquel encanto de antaño siguen sentándose a sus mesitas. Sin embargo, no fue el único restaurante-cafetería que quedó sellado en esta última operación contra la 'Ndrangheta. El Fiscal antimafia Giuseppe Pignatone ordenó incautar 15 empresas, casi todas activas en el sector de los servicios y de la restauración (como el George's, otro negocio símbolo de la Roma de, además de cuatro palazzi, tres coches de lujo y dinero en efectivo. Todo ello, propiedad de la familia mafiosa de Alvaro de Cosoleto, que desde un pueblo de 1.000 habitantes, aferrado a las colinas de la provincia de Reggio Calabria, se ha hecho con el control de buena parte d el tráfico de drogas y armas.