Reportaje:

La 'Ndrangheta se queda 'La dolce vita'

Un clan de la mafia calabresa se hace con el Café de París, lugar de culto en Roma desde los sesenta

Pocos días después de saberse que la 'Ndrangheta sigue entre las primeras empresas italianas, con una facturación anual estimada en 44.000 millones, la mafia calabresa ha dado otro arrogante golpe de efecto comprando uno de los locales más simbólicos de la Roma de La dolce vita: el Café de París situado en Vía Veneto.

El local donde Federico Fellini acuñó la palabra paparazzo y situó el romance entre Marcello Mastroianni y Anita Ekberg (aunque luego confesó que sólo había pisado dos veces el café, porque en Cinecittà se construyó una estupenda Vía Veneto de cartón piedra) es hoy, según la Guardia de Finanzas (la policía fiscal), un feudo de la familia Alvaro, uno de los clanes históricos del crimen calabrés junto a los Piromalli, los Vottari-Pelle y los Giorgi.

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La noticia, adelantada por La Repubblica, procede de un detallado informe publicado por la policía, donde se dice que el precio de la compraventa supera los seis millones de euros (pagados al contado) y que la escritura fue firmada por dos testaferros: un empresario de Perugia, productor de televisión, y un calabrés puro, originario de Sant'Eufemia d'Aspromonte.

La organización criminal de Calabria, en el dedo gordo de la bota italiana, se ha convertido en seis décadas de vida en la mafia más potente de Italia y una de las más peligrosas del mundo, superando a la Cosa Nostra y a la Camorra. Domina el tráfico europeo de drogas y armas de forma casi exclusiva, se siente fuerte en la agricultura y en la ciudad, y se caracteriza por el hermetismo absoluto (en sus filas no hay apenas arrepentidos porque la práctica totalidad de sus 6.000 miembros repartidos en 135 clanes tienen lazos de sangre).

Otras señas de identidad son la presencia internacional en los puntos donde hay más emigración calabresa (Canadá, Brasil, Alemania y Holanda), y el gusto por reciclar el dinero negro en la restauración.

Según la policía, la 'Ndrangheta (también conocida como Famiglia Montalbano, Onorata Società, la Santa o la Picciotteria) ha invertido en los últimos dos años enormes sumas de dinero negro en el cotizadísimo centro histórico de Roma, adquiriendo decenas de pizzerías, restaurantes, trattorías e incluso empresas de distribución alimentaria cuyos empleados tienen en común el acento calabrés.

Tras visitar el nuevo Café de París, los investigadores han comprobado que el local ha sido "completamente reestructurado y renovado", y que "cerca de la caja, entrando a la izquierda, un hombre con claro acento calabrés se ocupa de dirigir el flujo de clientes hacia la barra y, de tanto en tanto, sale a la acera y controla la terraza".

Otro conocido local romano en manos calabresas es el restaurante Alla Rampa, situado en la Piazza di Spagna. Lo gestiona Domenico Giorgi, apodado Berlusconi o Il Professore. El relato de los agentes que husmearon el lugar parece sacado de una novela: "Giorgi es una especie de maitre di sala, asigna las mesas a los clientes, los acoge a su llegada y viste traje rigurosamente oscuro y muy elegante. Todo el personal es calabrés, no aceptan tarjetas de crédito, y, lo más importante, el aforo del local es constantemente actualizado, en el sentido de que todos aquellos que acceden son fichados".

Esta semana, la policía italiana ha detenido a una treintena de personas relacionadas con la 'Ndrangheta.

En Crotone cayeron el pasado martes 24 miembros de las bandas de Papanice. Tenían seis arsenales de armas, una plantación de marihuana, numerosos contactos con la política local y en un negocio turístico llamado Europaradiso.

Un día antes, en Amsterdam, fue arrestado Giuseppe Nirta, fugitivo desde hace 13 años, y considerado uno de los máximos dirigentes del narco calabrés. Los jueces italianos y alemanes sospechan que Nirta, de 35 años, participó en la guerra entre los Nirta-Stangrio y los Pelle-Vottari, que dejó decenas de muertos, entre ellos los seis Vottari abatidos el 15 de agosto de 2007 en la pizzería Da Bruno, de Duisburgo (Alemania).

Nirta es cuñado de Giovanni Strangio, de 29 años, supuesto autor material de la matanza, sobre el que pesa un mandato de busca y captura internacional. Paseando tranquilamente por Amsterdam fueron detenidas también la esposa de Nirta, Aurelia, y otras dos Strangio, Teresa y Ángela. Quién sabe si podrán volver algún día al Café de París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de noviembre de 2008.

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