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Chávez regresa a Caracas por sorpresa

El presidente de Venezuela interrumpe un mes de convalecencia en Cuba para reafirmar su autoridad en un país convulsionado por las protestas sociales.- El mandatario dice que aún no ha vencido la batalla contra el cáncer y explica que se está sometiendo a una segunda fase de tratamiento.- "Esta batalla también la ganaremos, y la ganaremos juntos", exclama desde el balcón del palacio presidencial ante miles de seguidores

Hugo Chávez ha vuelto a Venezuela, por sorpresa, la madrugada de este lunes (hora local). Aún no había amanecido cuando las cámaras de la estatal Venezolana de Televisión le filmaron de pie, bajando por las escalerillas del avión que, después de un mes de ausencia, lo devolvió a su país. "Vuelvo al epicentro de Bolívar y eso es pura llama, pura vida. Es el inicio del retorno, hasta el retorno", dijo el presidente venezolano. El regreso de Cuba coincide con la celebración del bicentenario de la independencia de Venezuela, que Chávez llevaba años preparando. "No creo que pueda acompañarlos mañana [por hoy martes] en los actos oficiales, pero sigo en mi puesto de mando", advirtió.

Por la tarde, el presidente venezolano hizo una aparición triunfal en el balcón del palacio de Miraflores. Ante miles de incondicionales que le recibieron con una gran ovación, Chávez informó de que deberá estar sometido "durante un tiempo" a un "control médico estricto". "Esta batalla también la ganaremos, y la ganaremos juntos, por la vida, por la patria, por la revolución", exclamó el mandatario, que dijo que tenía que regresar como fuera para acompañar a Venezuela en la celebración de su bicentenario.

Desde el 10 de junio pasado, Chávez ha estado hospitalizado en La Habana, recuperándose de dos cirugías que le fueron practicadas de emergencia para curarle un "absceso pélvico" y un tumor cancerígeno. Chávez había llegado a Cuba el día 8, tras una gira regional que había comenzado tres días antes. Después de la primera operación, el 10 de junio, la mayoría oficialista en el Parlamento le autorizó a gobernar desde la isla.

El líder venezolano explicó anoche que la segunda operación a la que se sometió tuvo lugar el 20 de junio y que duró seis horas. Manifestó que ha superado la primera etapa del tratamiento y entra ahora en una segunda fase de tratamiento complementario, pero no dio más detalles sobre su estado de salud. "Los días que pasaron no fueron nada fáciles", admitió Chávez, de 56 años, durante su discurso, que duró poco más de 30 minutos por recomendación de los médicos. "Que nadie vaya a creer que mi presencia aquí significa que ganamos la batalla... no, pero hemos comenzado a remontar la cuesta", dijo.

"Estoy bien, estoy feliz", dijo horas antes, tan pronto aterrizó de madrugada en el aeropuerto internacional de Maiquetía. Le esperaban en tierra sus funcionarios de confianza, los que han conducido el Gobierno durante su larga ausencia: el vicepresidente Elías Jaua, a quien Chávez se negó a legarle la presidencia temporal; el canciller Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la vicepresidenta del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); su hermano mayor, Adán Chávez; el ministro de Defensa, Carlos Mata Figueroa, y el hombre que sirve de puente entre el presidente y las tropas militares, el general Henry Rangel Silva, jefe del Comando Estratégico Operacional, quien es aún más poderoso que el ministro.

"A las dos de la mañana exactamente el presidente pisó el suelo de Bolívar (...) Todos muy emocionados por recibir a nuestro líder, al amigo, al hermano que es Hugo Chávez", contó más tarde el vicepresidente Jaua a la televisión estatal. Solo las cámaras del canal del Estado pudieron grabar la llegada de Chávez. Pero el vídeo no fue retransmitido al país hasta pasadas las siete de la mañana, junto con una invitación al chavismo a congregarse en los alrededores del palacio de Miraflores para darle la bienvenida al presidente. El Gobierno todavía no ha revelado dónde se alojará Chávez, pero todo parece indicar que recibirá tratamiento en el hospital militar de Caracas.

Un mes después de su partida, Chávez ha regresado a un país convulsionado por las protestas contra la gestión del Gobierno y que no reconoce la autoridad de sus ministros. En las calles de Caracas, las familias de los presos de la cárcel amotinada de El Rodeo siguen reclamando información sobre sus allegados, mientras los militares mantienen sitiada la prisión desde hace casi tres semanas. Los reos alzados, que han repelido a la Guardia Nacional con granadas y fusiles, no quieren seguir negociando su rendición con el ministro de Interior y Justicia, Tarek el Aissami: quieren hablar con alguien realmente "cercano" al presidente. El gremio médico ha convocado a una huelga indefinida, que desde el jueves mantiene parcialmente paralizados los servicios hospitalarios del país.

El secretismo acerca del verdadero estado de salud de Chávez ha incrementado la incertidumbre. Aunque el presidente venezolano confesó el jueves pasado que padecía de cáncer, ni él ni sus funcionarios han revelado cuán grave es su enfermedad ni en qué parte de su cuerpo fue detectada la lesión. Expertos consultados por EL PAÍS apuntan a un cáncer de colon. Lo que se sabe de Chávez es lo que dejan ver los medios oficiales en las imágenes que por cuentagotas muestran cada día al país: Chávez en una caminata matutina, Chávez conversando con Fidel Castro, Chávez tomando el desayuno, Chávez abrazando a sus hijas. Nada más. En varios medios se especula que el presidente regresará a La Habana a seguir el tratamiento.

Aunque la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela ha machacado el mensaje de que aún "hay Chávez para rato", ya se han abierto apuestas dentro de la organización para saber cuál de ellos podría ser el sucesor del comandante, en caso de que su salud no le permita optar a un tercer mandato de seis años en las elecciones presidenciales de diciembre de 2012. Un viejo colaborador, el excanciller y exvicepresidente José Vicente Rangel, ha vuelto como consejero político, tras bastidores, para aplacar los ánimos de las corrientes internas del partido y la inquietud del alto mando militar.

Al menos, Chávez ha llegado a tiempo para los actos de conmemoración de bicentenario de la firma del Acta de Independencia, que él ha estado esperando durante una década y que se celebrarán hoy en Caracas. "No creo que pueda acompañarlos en los actos oficiales, pero estaré aquí", ha dicho el presidente al canal de Estado.

El evento central será un desfile militar donde las tropas exhibirán el nuevo armamento comprado por Venezuela durante los últimos seis años: los fusiles Dragunov y los tanques T-72 rusos, y los aviones K-8W e Y-8 chinos.

Aún convaleciente, en uno de los vídeos grabados en La Habana, Chávez mostró con emoción las bondades defensivas de sus nuevos tanques. Verlos desfilar, cuando se cumplen 200 años de la independencia que él cree estar continuando, es un episodio que no querría perderse.