Obama promete una respuesta a nivel nacional a los tornados

El presidente de EE UU visita la ciudad de Joplin, en la que murieron 139 personas

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha llevado a los habitantes de Joplin (Misuri) el mensaje de que el mundo entero ha visto su "valentía" ante el tornado que hace una semana dejó al menos 139 muertos y 44 desaparecidos. Durante una visita este domingo a los barrios reducidos a escombros para conocer de primera mano las historias de familiares de las víctimas, Obama afirmó que la de Joplin es una "tragedia nacional" y prometió que la localidad contará con ayuda federal "hasta que pueda ponerse en pie". Washington ya ha autorizado, con la firma de una declaración de desastre, el desembolso de fondos federales para ayudar a las tareas de reconstrucción de la localidad, que sufrió daños en más de 8.000 casas y millones de dólares en pérdidas.

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En un acto de homenaje a las víctimas en la Universidad Estatal de Misuri, el dirigente estadounidense indicó que las historias sobre Joplin han llegado a todo el mundo, incluso a los líderes del G-8, que le transmitieron sus ánimos para la ciudad esta semana, durante las reuniones del grupo en Europa.

"El mundo ha visto la respuesta de Joplin, y está con ustedes. Han visto cómo la universidad se convertía en un hospital, cómo los coches se usaban como ambulancias y la gente hacía cola para donar sangre", dijo Obama entre aplausos.

Entre los escombros que ocupan casi 10 kilómetros de largo y uno de ancho, el presidente reconoció que el panorama en la ciudad de Misuri es "tan descorazonador, y en cierto sentido, más devastador" que el de Tuscaloosa. "Las cámaras podrán irse, los focos se apagarán, pero nosotros estaremos aquí hasta que se restablezca esta comunidad. No vamos a ninguna parte", añadió.

En un acto de homenaje de marcado tono religioso, el presidente recitó unos versos de la Biblia y señaló que, cuando la tragedia golpea con semejante fuerza, la pregunta que más pesa es "¿Por qué?". "No tenemos la capacidad de responder. No podemos saber cuándo va a llegar una terrible tormenta. Está más allá de nuestro poder. Pero eso no significa que seamos impotentes al enfrentarnos a la adversidad. Podemos controlar cómo respondemos", recordó, añadiendo que no tiene ninguna duda de la capacidad de los habitantes de la zona para reconstruir Joplin.

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Tras su gira por la ciudad, Obama aplaudió la labor de los más de 2.500 voluntarios alistados en las tareas de rescate y limpieza, y pidió a los estadounidenses que contribuyan con donaciones a la Cruz Roja u otras organizaciones para ayudar a quienes "lo han perdido todo", porque, subrayó, "esto puede pasarle a cualquiera".

La temporada actual de tornados es la peor que ha sufrido Estados Unidos desde los años 50, con más de 500 personas muertas y miles de millones de dólares en daños. El tornado de Joplin, el más devastador en la zona desde 1950, se produjo menos de un mes después de que otro brutal temporal arrasara el sur del país y especialmente la localidad de Tuscaloosa (Alabama). Allí, a finales de abril, Obama aseguró que nunca había visto una "destrucción semejante".

Obama relató a los periodistas que durante su visita, en la que vio como donde antes había casas ahora quedan coches destrozados, pilas de madera y objetos personales, le han contado "historias terribles", pero también historias "milagrosas", como la de un anciano de 85 años que acababa de sacar una tarta de pollo del horno cuando se acercaba el tornado. "Se metió en el armario y salió con solo un arañazo". El anciano Hugh Hills, esperó al presidente enfrente de su maltrecha casa, rodeado de su familia, y con la bandera estadounidense ondeando en un mástil.

Barack Obama conversa con un vecino durante su visita a Joplin, la ciudad aún devastada por un terremoto que causó 139 víctimas la semana pasada.
Barack Obama conversa con un vecino durante su visita a Joplin, la ciudad aún devastada por un terremoto que causó 139 víctimas la semana pasada.JOE RAEDLE (EFE)

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