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El Ejército sirio irrumpe con tanques en el bastión de las protestas

Tanques y blindados asaltan la ciudad de Deraa, epicentro de la revuelta. -Los pistoleros a sueldo de El Asad disparan indiscriminadamente en un barrio de Damasco.-El Gobierno sirio sella las fronteras con Jordania.-Un centenar de intelectuales se posicionan en contra de la brutalidad y la represión

El régimen sirio de Bachar el Asad se aferra a la violencia como única respuesta a las multitudinarias protestas que reclaman desde hace un mes democracia y el fin de una dictadura que se prolonga casi medio siglo. Después de reprimir el pasado fin de semana sin piedad a los opositores en todas las ciudades donde ha prendido la mecha de la revolución, provocando un elevado número de muertos aún sin cuantificar, las autoridades de Damasco han redoblado su ofensiva y han sacado a las calles de las ciudades rebeldes al Ejército, la policía y a las temidas brigadas de los shabiha, sicarios civiles a sueldo del régimen.

Las primeras cifras de víctimas las ha ofrecido un conocido activista, Amar Qurabi, que ha asegurado que al menos 18 personas han muerto durante el asalto del Ejército sirio contra la ciudad de Deraa, en el sur del país y epicentro de las protestas contra el régimen de El Asad. Según su versión, algunas personas murieron al recibir disparos y otras cuando los carros de combate bombardearon varios edificios. Hasta el momento hay muchos desaparecidos. Todo con un único objetivo: sembrar el terror entre la población.

El primer movimiento se ha producido de madrugada. Cientos de soldados, arropados por blindados, han aprovechado la oscuridad de la noche para adentrarse en la ciudad de Deraa. En este lugar, escenario de una feroz represión que causó decenas de muertos la pasada semana, se han escuchado a primera hora de la mañana tiroteos, según testigos citados por la cadena catarí Al Yazira.

"Las tropas han entrado en la ciudad, acompañadas de tanques y vehículos armados", ha relatado Abdullah Al-Harriri, un activista, a la agencia AFP. "Los hombres están disparando en todas direcciones parapetados tras los blindados", ha explicado. "Se ha cortado la luz y las comunicaciones por teléfono son virtualmente imposibles", ha dicho.

Ocho tanques y dos vehículos armados se desplegaron en el casco histórico de la ciudad, según testigos, que añadieron que los cadáveres empezaban a amontonarse en las calles próximas a la mezquita de Omari. Estos testigos explicaron que los francotiradores se han encaramado a las azoteas de los edificios gubernamentales, desde donde cubren el avance de los soldados a pie, que han efectuado disparos contra varias casas justo después de las oraciones de la mañana. "La gente se esconde en el interior de sus casas. He visto dos cuerpos cerca de la mezquita pero nadie ha podido acercarse a ellos para sacarlos de allí", explicó tras los primeros disparos un testigo.

Ante la gravedad de los acontecimientos en Deraa, el régimen decidió a media mañana sellar la frontera con Jordania, situada a escasos kilómetros de la ciudad. La noticia la han confirmado fuentes diplomáticas, que han explicado que los dos principales pasos fronterizos, Deraa y Nassib , han sido cerrados al tráfico.

Pistoleros imponen su ley en Damasco

En paralelo a esta incursión del Ejército, la policía y los matones a la orden de El Asad entraron a primera hora en el barrio de Douma, uno de los focos del alzamiento popular en el centro de Damasco, y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra civiles vinculados a grupos de defensa de los derechos humanos. Además, detuvieron a decenas de activistas.

"Hay heridos y decenas de detenidos. Las fuerzas de seguridad están repitiendo el mismo comportamiento en todos los escenarios de la protesta. Quieren aplastar la revolución usando una brutalidad extrema", denunció un opositor desde Damasco. Este mismo activista aseguró que las comunicaciones con el distrito de Douma también han sido cortadas, según le aseguró una persona que huyó del barrio antes de que comenzaran los enfrentamientos.

Grupos de derechos humanos aseguran que más de 350 personas han muerto desde que comenzaran las protestas hace cuatro semanas. Y un tercio de esas muertes han tenido lugar en los tres últimos días en los que la represión del régimen se ha disparado.

Una de las líderes de los movimientos pro democracia, Suhair al-Atassi, ha denunciado hoy la "salvaje guerra diseñada para aniquilar a los demócratas sirios". "Las intenciones de Asad son claras desde que el pasado 30 de marzo anunció en un discurso que estaba "preparado para la guerra". Yo sigo en mi casa del barrio de Dummar, en Damasco. Venid y arrestadme", ha asegurado, desafiante.

Las reacciones a la violencia en Siria no se han hecho esperar. Primero ha sido la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, con un llamamiento al Gobierno sirio para que cese con los asesinatos y los actos sangrientos como método para reprimir las protestas pacíficas de sus ciudadanos. Pillay ha definido de "inaceptable" la respuesta del Gobierno a las protestas y ha solicitado a las fuerzas de seguridad que no usen munición real para reprimirlas. "La comunidad internacional ha solicitado en repetidas veces al Gobierno de Bachir al Asad que no usara la violencia para reprimir manifestaciones pacíficas, y él ha hecho oídos sordos", ha explicado la Alta Comisionada, citada en un comunicado.

A esta crítica se ha unido el movimiento Hermanos Musulmanes de Jordania, que han condenado la sangrienta represión ejercida contra los manifestantes por el régimen sirio de Bachar al Asad, al que han instado a ejecutar reformas políticas. "Condenamos enérgicamente esta forma de hacer frente a las manifestaciones que hasta el momento ha causado la muerte y heridas a cientos de personas", ha dicho en un comunicado el grupo, el principal de la oposición.

Además, la Administración estadounidense de Barack Obama está considerando imponer sanciones al Gobierno sirio, como congelar los bienes y cortar las relaciones comerciales, como medida de presión contra la violencia en las calles, según han informado fuentes oficiales a Reuters

Intelectuales sirios contra la represión

La brutalidad y el ensañamiento del régimen han sido contestados este lunes por un amplio grupo de intelectuales que han condenado enérgicamente la violencia en su país. Se trata de un total de 102 escritores y exiliados de diversos sectores de la sociedad siria que han firmado un documento que repudia la represión.

"Hemos roto la barrera del miedo para hacer una declaración clara y concisa. Condenamos la violencia y las prácticas opresivas del régimen sirio contra los manifestantes, al tiempo que lloramos por los mártires del levantamiento". Entre los firmantes del texto están personalidades destacadas como el expreso político Loay Hussein; las escritoras Samar Yazbek y Hala Mohammad; Souad Jarrous, corresponsal del diario panárabe al-Sharq al-Awsat, el escritor y expreso político Yassin al-Haj Saleh y el director de cine Mohammad Ali al-Attassi.