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Alemania rechaza destinar soldados a operaciones militares en Libia

Berlín se abstuvo anoche en la resolución de Naciones Unidas que impuso la zona de exclusión aérea en Libia y abrió las puertas a acciones militares

Alemania rechaza destinar soldados a operaciones militares en Libia
EL PAÍS

No habrá soldados alemanes "en ninguna operación militar" sobre suelo libio, según acaba de confirmar en Berlín el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle. Alemania se abstuvo anoche en la resolución de Naciones Unidas que impuso la zona de exclusión aérea en Libia y abrió las puertas a acciones militares. El liberal Westerwelle, que hoy ha vuelto a hablar de "guerra", ha mostrado sin embargo su "comprensión" por los "motivos honorables" que llevaron a otros países a tomar la decisión contraria. Anoche, la Westerwelle explicó que Alemania "apoya y celebra el endurecimiento de las sanciones internacionales al régimen de Gadafi". No obstante, el Ministerio destaca su "extremo escepticismo" respecto a la "intervención militar" contemplada en la resolución de la ONU.

Para el Gobierno alemán, esta opción "implica riesgos y peligros considerables". El líder liberal y vicecanciller del Ejecutivo de centro-derecha que dirige Angela Merkel concluye asegurando que "la posición alemana" respecto al régimen de Gadafi "no ha cambiado". Pide que "el dictador se marche y responda de sus crímenes". Sin especificar cómo hacer que se marche ni ante qué Justicia tendría que responder. Los diplomáticos alemanes consideran "impredecibles" los resultados de una intervención militar en la zona. Hace unas semanas, la zona de exclusión aérea era "una opción" para Alemania, que ha ido endureciendo su postura. La pasada semana, Berlín interpretó la postura pro bélica del presidente francés Nicolas Sarkozy como una maniobra electoralista.

El voto de anoche alinea Alemania con Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde es miembro no permanente hasta diciembre de 2012. Durante el debate parlamentario de la mañana de ayer, Westerwelle abandonó su puesto en por lo menos dos ocasiones para informar a los jefes parlamentarios de los socialdemócratas (SPD) y Los Verdes de que la postura alemana no se había movido un milímetro de la defendida durante toda la semana: Alemania no participaría en un ataque militar. Así se ha aislado de sus aliados hasta quedar en compañía de China, Rusia, India y Brasil. Un desarrollo que, a ojos de los alemanes, podría estar dotando a Westerwelle del perfil político del que ha carecido hasta ahora. En Alemania también hay importantes elecciones. Este domingo en Sajonia-Anhalt y el que viene en Baden-Württemberg y en Renania-Palatinado.

El miedo de verse complicados en otro Afganistán lleva a los partidos alemanes a mantener todas las precauciones respecto a Libia. La idea de una nueva misión terrestre de la Bundeswehr preocupa a los líderes de todas las fracciones. El ministro Westerwelle está haciendo una virtud de esta falta de disposición, así como de las dificultades logísticas de las fuerzas armadas alemanas para embarcarse en una iniciativa semejante. Con su abstención, el ministro ha demostrado que es capaz de plantarse ante sus socios y fortalece con ello su presencia en el panorama político nacional e internacional.