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Dilma Rousseff dice que "la pobreza en Brasil tiene cara de mujer"

Su programa para acabar con la miseria estará centrado en la ayuda a la mujer y a la infancia

Con motivo del día Internacional de la Mujer, la presidenta Dilma Rousseff, que ha pasado los ajetreados carnavales aislada e incomunicada en una playa del Ejército, ha enviado un mensaje al país en el que, tras haber repetido el compromiso número uno de su presidencia: acabar con la miseria, afirmó que en este país "la pobreza tiene nombre de mujer".

Para Rousseff, para hacer posible su lema de que "un Brasil rico es un país sin pobres", es indispensable centrar todas las políticas en la guerra contra la miseria, en la mujer y en la infancia.

"En Brasil, la pobreza tiene un rostro: ella es femenina y está ligada a las mujeres. Cuanto más pobre la familia, mayores posibilidades de que sea dirigida por una mujer. Por ello estoy convencida de que una política de éxito en la eliminación de la miseria debe estar enfocada en la mujer y en los niños".

Tema fundamental para hacer de Brasil un país justo, sin pobres, de clase media, es para la ex guerrillera la "eliminación de la discriminación de géneros y la valorización de las mujeres y de los niños, dos estrategias esenciales para acabar con la miseria", subrayó al indicar que era ese su mensaje en el día Internacional de la Mujer.

Dilma, que no es una mujer inclinada a exaltar las acciones del Gobierno ni a esconder lo mucho que aún es preciso llevar a cabo para hacer de este país el Brasil con el que sueña ella, la primera Presidenta mujer de su historia, ha afirmado claramente que aún "hay mucho que hacer".

"El Brasil que queremos, es un Brasil sin violencia. Es un país con agua, con luz, con infraestructuras higiénicas, con educación de calidad y trabajo digno para todos", dijo. Y puntualizó: "Es un Brasil rico, en el que las mujeres y los hombres tengan las mismas oportunidades y privilegios, contribuyendo juntos a su desarrollo y en el que las familias puedan criar a sus hijos con dignidad y con orgullo".

Al contrario de sus antecesores, Rousseff ha preferido pasar los días de carnaval en total aislamiento, con su hija Paola, su nieto Gabriel, su madre Jane, su tía Arilda y su esposo Carlo Araujo con el que, tras años de separación, hoy ha vuelto a estrechar lazos de amistad.

Pasaron juntos las vacaciones en la playa Barrera del Diablo, de las Fuerzas Aéreas Brasileñas, bajo una vigilancia férrea en la que hasta los guardias tuvieron que dejar sus teléfonos móviles para que no pudieran ofrecer ni noticias ni fotos a la prensa. La única foto oficial permitida fue realizada por una ayudante militar mientras la presidenta soltaba al agua cien crías de tortugas del proyecto Tamar.