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EE UU sospechaba que la reapertura del caso Amia respondía al oportunismo del Gobierno argentino

El fiscal ordenó en el 2008 la detención del ex presidente Menem en la causa sobre el atentado contra la mutua israelita-argentina de Buenos Aires, que causó 85 muertos

La embajada de Estados Unidos en Buenos Aires sospechó que el oportunismo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la ambición del fiscal especial Alberto Nisman determinaron, probablemente, la reactivación hace tres años de las investigaciones sobre el atentado terrorista que, en 1994, destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en la capital argentina y causó 85 muertos y 300 heridos.

Dos años después de haberse comunicado esas sospechas al Departamento de Estado, la Cámara Federal de Buenos Aires confirmó el procesamiento de varios altos funcionarios argentinos, entre ellos el expresidente Carlos Menem (1988-99), que seguirán en libertad durante el proceso, por supuesta obstrucción a la justicia y por el supuesto encubrimiento de la denominada "pista siria" durante los primeros días de las investigaciones.

Un cable de la representación diplomática norteamericana -fechado el 22 de mayo del 2008- señala que las órdenes de detención dictadas ese año por Nisman, contra el expresidente, contra el primer juez especial del caso AMIA, Juan José Galeano, y contra otros altos funcionarios, no respondieron a las nuevas evidencias del caso sino al interés del magistrado por "congraciarse con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) mediante la persecución de sus enemigos políticos". A cambio, no era descartable un puesto en la judicatura federal. Un año después de ese despacho, el Tribunal Supremo reabrió oficialmente las investigaciones sobre la "conexión local" del atentado.

El 18 de julio de 1994, se produjo el peor ataque terrorista sufrido por Argentina: una explosión redujo a escombros la sede de la mutua y más de 1.000 viviendas y comercios cercanos sufrieron daños graves. EE.UU e Israel atribuyeron el atentado a elementos del movimiento islámico Hezbolá en complicidad con Irán, pero las investigaciones continúan. Menem y Galeano, que fueron implicados por Nisman en la supuesta ocultación de "la conexión local", denunciaron una motivación política en las órdenes de detención. Galeano las definió como una maniobra para distraer la atención de la sociedad argentina, ese momento muy atenta a la huelga de los agricultores contra la subida de impuestos.

"Los detalles de los cargos criminales contra Menem y los otros sospechosos tomaron a esta embajada por sorpresa porque hasta entonces había tenido (la embajada) una excelente y fluida relación con Nisman", dice un despacho. Las argumentaciones del fiscal fueron consideradas "débiles" por la representación de EE UU, que recuerda que "en el pasado, Nisman nos había dicho en privado que aspiraba a la judicatura federal. Su decisión de perseguir la "conexión local" puede ser un intento de congraciarse con CFK".

En un cable posterior, la legación abunda en sus recelos. "Contactos en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la DAIA (delegación de asociaciones israelitas argentinas) sospechan que el momento elegido para el anuncio de Nisman (las órdenes de detención) se debió más a una motivación política local que al desarrollo del caso". Nisman pidió disculpas al embajador por no haberle anticipado sus planes. La legación diplomática reiteró al fiscal que lo importante era centrarse en los autores del atentado, no en los posibles fallos en la primeras investigaciones, tal como se empeñaba Nisman, porque ese enfoque "confundiría a las familias de las víctimas y retrasaría la captura de los verdaderos culpables".

Otro de los despachos agrega la opinión de "un contacto colocado en la dirección de la Secretaria de Relaciones Exteriores (ministerio)", que trabajó en la preparación del informe del 2007 para una reunión con la Interpol. Ese contacto también alude a la motivación política en las decisiones de Nisman pues el fiscal especial del caso AMIA "está totalmente comprometido, en sus informes, con Aníbal Fernández (jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner), y le obedece sin rechistar", según el cable, que reproduce textualmente las palabras de su fuente.

El contacto en la Secretaría de Relaciones Exteriores no vio nada nuevo sobre la presunta implicación de Menem y añade que Nisman difícilmente pudo disponer de nueva información sobre la "conexión local" del atentado porque fue privado de ella "durante años". Una huelga agrícola sin resolver, la popularidad de Cristina Fernández cayendo, y el subdirector del FBI oportunamente en el país, y con un acto previsto en la sede de la AMIA, son las razones mencionadas por la fuente de la embajada para comentar que la Casa Rosada, la sede de la presidencia, "ordenó a Nisman ir adelante con los cargos contra Menem para cambiar el foco negativo de la prensa sobre CFK".

Sobre el ex presidente inculpado, la fuente norteamericana dijo que "Menem no pudo haber sido tan estúpido" como para ocultar pruebas. Un alto directivo de la DAIA, el brazo político de las organizaciones israelitas, coincidió con la mayoría de las valoraciones recogidas por la legación norteamericana: las órdenes de detención contra Menem y el resto de inculpados se emitieron sin que el fiscal contara con nuevas evidencias. El directivo de la DAIA también atribuyó esas órdenes "a la desesperación del gobierno por cambiar los titulares, diariamente referidos a la huelga agrícola y la inflación".

El embajador concluye en otro despacho que Nisman parece estar buscando los favores de la Casa Rosa "con la vista puesta en un futuro nombramiento". En uno de sus informes, fechado en el 2009, el diplomático parece sumarse a quienes consideran que "el 15 aniversario del atentado contra la AMIA marca otro año de impunidad judicial y demuestra los profundos defectos del sistema judicial argentina"