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"Europa se ha equivocado al pensar que nos gustaban los déspotas"

Sihem Bensedrine, activista y escritora tunecina refugiada en Barcelona, explica los retos de su país

"Los intelectuales intentan explicar si el fenómeno que se ha producido en Túnez en las últimas semanas es una insurrección o una protesta, pero en mi país lo que se ha vivido es un fenómeno nuevo, una revolución sin dirigentes ni ideología en la que el pueblo no ha disparado ni una sola bala. Ese es el milagro tunecino". La escritora y periodista tunecina Sihem Bensedrine, perseguida y encarcelada en varias ocasiones por criticar duramente la corrupción del anterior régimen presidido por Ben Ali, ha vivido de primera mano los acontecimientos de Túnez en las últimas semanas. Desde mayo vive acogida en Barcelona gracias al programa Escritor Refugiado promovido por el Pen Club catalán. Como despedida de su estancia en esta ciudad ha impartido esta noche (por el miércoles por la noche) una conferencia en la que ha arrojado luz sobre lo ocurrido y los desafíos a los que se enfrenta Túnez en los próximos meses.

"La revolución tiene muchos enemigos dentro y fuera del país. A pesar de que los símbolos han caído, la administración y los caciques que la movían no, y tenemos mucho que hacer para que no haya una contrarrevolución. Somos conscientes de los riesgos, pero estamos seguros de la voluntad de lo que queremos", advierte la escritora con un tono de voz lento y calmado que tiene poco de revolucionario. Bensedrine, que acudió acompañada al acto con su marido, que también estaba perseguido por los anteriores dignatarios tunecinos, pidió tiempo: "Hemos hecho la revolución en tres semanas pero la democracia no la podremos hacer en dos. No hay prisa. Sólo pedimos que nos dejen trabajar tranquilos, y que no nos impongan el modelo, ya que la democracia tunecina será creada por los tunecinos".

La escritora, que regresó ayer de Túnez, aseguró que el futuro está al lado de la Unión Europea a la que pidió que cumpliera "sus compromisos adquiridos en diferentes programas". También afirmó que "Europa se ha equivocado al pensar que nos gustaban los déspotas" y cargó contra Francia y su presidente Nicolàs Sarkozy, al que acusó de "querer enviar armas hasta el último momento para matarnos". Pese a todo mantiene que es posible trabajar juntos con la antigua metrópoli "si piden perdón y los intereses son comunes. Pasaremos página si hay una explicación", dijo.

Los acontecimientos de su país y los vividos en Egipto, tienen en común, según ella, el que están protagonizados por "el pueblo y, sobre todo, por la juventud educada y formada de los dos países". Como gran diferencia señaló que "Egipto pagará mayor factura por ser aliado de Israel y por haber otros intereses. Si Israel quiere vivir en paz con nosotros no habrá problemas, pero si quiere apoyar a nuestros dictadores no lo aceptaremos", advirtió. Respecto al turismo, la periodista y activista pidió apoyo a los ciudadanos occidentales para que se animen a cooperar en la recuperación del país llenando los hoteles que hoy están vacíos.

Bensedrine explicó que pese a que los dirigentes de los medios de comunicación no han cambiado todavía están por "hacer la apertura real"; que la justicia "está preparada para gestionar los problemas de impunidad que se han vivido y que han creado unos 200 mafiosos" y que la religión no jugará un papel importante en el futuro. "Siempre hemos sido laicos, si ahora hubiera elecciones, los islamistas no alcanzarán el 15% de los votos, siendo generosa", aseguró. La escritora lanzó a la numerosa audiencia del salón de Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona que la escuchaba y a veces la interrumpía con aplausos: "Si encontráis en todas las imágenes que habéis visto un talibán o un eslogan islamista, decídmelo. Aseguraban que tendríamos que escoger entre la dictadura y los talibanes, pero hay una tercera vía, la de los ciudadanos que quieren ser libres".