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Obama se reúne con su equipo de seguridad para analizar la crisis en Egipto

El vicepresidente Joe Biden y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, participan en el encuentro.- Egipto es un aliado clave de Washington en Oriente Próximo

El presidente Barack Obama mantuvo este sábado en la Casa Blanca una reunión de más de una hora sobre los acontecimientos de Egipto con su equipo de seguridad. Además del vicepresidente, Joe Biden, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en la reunión estaba el asesor de seguridad nacional, Tom Donilon. Tras concluir, la Casa Blanca emitió un escueto comunicado en el que dice que el presidente reitera su oposición a la violencia e insiste en el apoyo de EE UU a los derechos universales y en que el Gobierno egipcio dé los pasos necesarios para que haya reformas políticas.

Fuentes cercanas al Gabinete demócrata han expresado en los dos últimos días su preocupación por los choques entre los manifestantes y la policía que trata de imponer el toque de queda.

Estados Unidos considera a Egipto un importante socio, como ha recalcado estos pasados días Clinton, y cree que el Gobierno de Mubarak debe de dialogar con el pueblo para pone en marcha las necesitadas reformas económicas, políticas y sociales que demandan. Egipto ha sido un aliado muy importante de Washington en Oriente Próximo, sobre todo por su papel de intermediario en las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes.

El viernes, la conferencia de prensa que diariamente se ofrece en el Departamento de Estado fue cancelada, en lo que fue una señal de que la Casa Blanca iba a tomar la voz cantante en la crisis egipcia. Pocas horas después, el presidente de Estados Unidos urgió al Gobierno de Mubarak a abstenerse de usar la violencia. Obama compareció a última hora de la tarde y declaraba que en su conversación telefónica con el presidente de Egipto le había pedido que cumpliera con las aspiraciones de su pueblo y con sus promesas de apoyar la democracia.

La Casa Blanca pidió elecciones libres y justas en Egipto como el mejor camino para responder a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos que se han echado a la calle cansados de 30 años de despotismo.