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China crea su propio Nobel de la Paz

Un grupo desconocido, supuestamente independiente del Gobierno, otorga el Confucio de la Paz al ex vicepresidente de Taiwán Lien Chan

Apenas tres semanas después de que el periódico chino en inglés Global Times, ligado al Diario del Pueblo (órgano oficial del Partido Comunista Chino), sugiriera la necesidad de crear un premio de la Paz alternativo al Nobel, el galardón está en marcha. Un grupo desconocido, supuestamente independiente del Gobierno, ha asegurado hoy que ha instituido el Premio Confucio de la Paz, que ha concedido, en su primera edición, al ex vicepresidente de Taiwán Lien Chan. Según los organizadores, se trata de una "respuesta pacífica al Premio Nobel del la Paz de 2010, y representa la visión del pueblo chino sobre la paz".

La entrega está prevista para mañana jueves en Pekín, aunque el grupo ha dicho que no sabe si Lien Chan acudirá a recibirlo en persona. Ting Yuean-chao, portavoz del político taiwanés, ha afirmado que no podía comentar el tema porque su oficina no tiene ninguna noticia del galardón, informa France Press.

Los organizadores señalan que el Confucio ha sido otorgado a Lien porque "ha tendido un puente de paz entre Taiwán y China continental, lo que ha traído felicidad y buena fortuna a los pueblos de ambos lados del estrecho (de Taiwán)". Lien Chan viajó en 2005 a China, en calidad entonces de presidente del Partido Nacionalista o Kuomintang (KMT). Fue la primera visita de tal tipo desde que los comunistas de Mao Zedong derrotaron en 1949, en la guerra civil, a los nacionalistas de Chiang Kai-shek. Chiang y sus seguidores se refugiaron en la isla de Taiwán, que Pekín considera parte de su territorio.

Desde entonces, Lien, que actualmente es presidente de honor del KMT, ha visitado China en numerosas ocasiones, donde se ha reunido con el presidente Hu Jintao. Las relaciones entre Taipéi y Pekín se han estrechado desde que el KMT regresó al poder en 2008.

Tan Changliu, uno de los organizadores del Confucio de la Paz, ha declinado explicar quién está detrás del misterioso grupo, del cual se ha limitado a decir que no es un órgano oficial del Gobierno, aunque trabaja en contacto con el Ministerio de Cultura. En China es corriente la existencia de organizaciones en teoría independientes, que en realidad siguen las órdenes y se financian de fuentes oficiales. Es una práctica que existe en campos tan diversos como la seguridad o el medio ambiente.

El premio Confucio parece una respuesta apresurada al Nobel de la Paz concedido este año al disidente chino Liu Xiaobo, que se encuentra cumpliendo una pena de 11 años de cárcel por liderar la Carta 08, un manifiesto que pide el fin del gobierno único del Partido Comunista Chino y la instauración de la democracia. La elección ha provocado las iras de Pekín, que ha calificado la elección de "obscena" y de intento de minar el progreso chino, y ha presionado a la comunidad internacional para que no acuda a la ceremonia de entrega del galardón el próximo viernes en Oslo. Un total de 19 países, incluida China, ha boicoteado la gala.

La esposa de Liu Xiaobo, Liu Xia, está bajo arresto domiciliario, y a los hermanos del escritor disidente tampoco se les permite salir de China, por lo que no se prevé que alguien cercano al laureado pueda recoger el premio en su nombre.

China no es el primer país que rechaza con furia la concesión del Nobel noruego a uno de sus ciudadanos y crea una alternativa. En 1935, durante la Alemania nazi, el pacifista alemán Carl von Ossietzky, que estaba preso, fue galardonado con el Nobel de la Paz, y no pudo ir a recogerlo. A partir de entonces, Adolf Hitler prohibió a todo alemán que aceptara un Nobel, y en 1937 creó como sustituto el Premio Nacional Alemán para el Arte y la Ciencia.

Entre los nominados al Confucio de la Paz, estaban el Nobel de la Paz Nelson Mandela, el magnate informático Bill Gates, el poeta chino Qiao Damo y el Panchen Lama, el segundo líder más importante del budismo tibetano, cuyo nombre real es Gyaincain Norbu. El Panchen Lama fue designado por Pekín, después de que las autoridades chinas rechazaran al chico seleccionado por el Dalai Lama. Pekín considera al Dalai Lama un separatista que busca la independencia de Tíbet.