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"Están muriendo saharauis de nacionalidad española"

Los activistas Javier Sopeña y Silvia García, de la ONG Thawra, charlan con los lectores de EL PAÍS tras regresar de El Aaiún

"El Aaiún es una ciudad militarizada en estos momentos. El Ejército patrulla las calles e irrumpe en las casas capturando y haciendo desaparecer saharauis". Este panorama apocalíptico es el que cuentan los activistas Javier Sopeña y Silvia García, de la ONG Thawra, que han pasado por la Redacción de EL PAÍS tras su regreso de la capital del Sáhara Occidental. "Hay saharauis con nacionalidad española que están muriendo. Son tan españoles como tú y como yo, aunque para el Gobierno no existan", han señalado.

En una charla con los internautas, Sopeña y García han criticado la actuación de Marruecos, que desmanteló el campamento en la ex colonia española. "En 35 años de conflicto, a Marruecos nunca le ha supuesto un problema grave exterminar saharauis. Antes de lo que está sucediendo ahora, ya había 500 desaparecidos reclamados por sus familias y nadie ha movido un dedo para encontrarlos". Sin embargo, también han lanzado sus dardos contra el Gobierno español. "España sigue expoliando los recursos del Sáhara y vendiéndole armas a Marruecos. Es evidente que a Marruecos no le importa demasiado mostrar su lado más salvaje mientras los que hacen negocios con ellos le den más valor al dinero que a las personas".

Para los activistas, gran parte de la sociedad española apoya su lucha por la independencia del Sáhara. "Somos muchos los que queremos la libertad del pueblo saharaui. Lo que tenemos que hacer es seguir yendo a los territorios ocupados a darle nuestro apoyo a los saharauis que están sufriendo la represión de Marruecos. Es ahí donde podemos hacer mayor presión".

Si informar desde el terreno es tan importante,"¿qué hizo que decidieran salir de El Aaiún?", inquiría un lector. "Salimos del territorio porque nuestra labor de información estaba completamente anulada por las limitaciones impuestas por las fuerzas de ocupación", explicaron. "Además, éramos una carga demasiado pesada y peligrosa para los saharauis que se encargaban de ocultarnos, que además tenían que ocultar a sus familias para evitar ser capturados y desaparecidos. Pensamos que haríamos más volviendo y contando lo que está sucediendo". En cualquier caso, "en cuanto podamos volver a informar desde el territorio, volveremos", advirtieron.