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Marruecos y el Polisario se reúnen en Nueva York pese al enfrentamiento en El Aaiún

Marruecos desmantela un campamento saharaui poniendo fin a la mayor protesta desde que España se retiró hace 35 años.- Rabat asegura que entre el asalto y los disturbios posteriores en El Aaiún han muerto cinco uniformados.- Al menos una víctima mortal en el bando saharaui. -La ONU califica de "altamente lamentable" la actuación marroquí en vísperas de una reunión internacional

Marruecos ha decretado el toque de queda en El Aaiún después de un día de enfrentamientos entre policía y saharauis. Al mismo tiempo, las Naciones Unidas piden "contención" a todas las partes en las próximas horas para evitar una escalada de la violencia mietras delegaciones de las dos partes están reunidas en Manhasset (cerca de Nueva York pero lejos de la prensa) para debatir sobre el futuro del Sáhara Occidental.

Toda la tensión se deriva de la decisión marroquí de tomar la mañana del lunes el control del campamento saharaui levantado en Agdaym Izik, a unos 15 kilómetros de El Aaiún (Sáhara Occidental), poniendo fin a la mayor protesta desde que España se retiró del territorio hace 35 años. En el asalto a Agdaym Izik y los enfrentamientos posteriores en El Aaiún, al menos han muerto un saharaui, según el Frente Polisario, y cinco uniformados marroquíes, según fuentes oficiales de Rabat. El Ministerio de Comunicación marroquí ha negado que haya víctimas entre los acampados en la ciudad saharaui.

El grave incidente desató un mar de rumores sobre una posible cancelación del encuentro diplomático en Estados Unidos. Finalmente esta tarde el enviado especial del organismo mundial para el Sahara Occidental, Cristopher Ross, recibió en un ambiente cargado a las dos delegaciones. El organismo, que trata de desencallar las negociaciones tras dos años de estancamiento, no ocultó su decepción porque la operación policial marroquí haya coincidido con la apertura de las conversaciones. El portavoz de la ONU, Martin Nesirky, calificó de "altamente lamentable" que los altercados afectaran a la "atmósfera" del encuentro preparado durante meses por Ross.

Cifras de fallecidos poco concluyentes

El delegado del Frente Polisario en España, Bouchayara Beyun, señaló en un principio que en el "brutal desmantelamiento" del campamento habían perecido al menos 13 saharauis y varias decenas han resultado heridos. Cifra que posteriormente ha corregido el Ministerio de Información saharaui al comunicar que el único muerto es Babi Mahmud El Guergar. El wali (gobernador) de El Aaiún, Mohamed Guelmouss, ha indicado, por su parte, que dos miembros de las fuerzas de orden público habían perecido y que otros 70 estaban heridos, cuatro de ellos graves. 65 manifestantes han sido además detenidos.

Tras los enfrentamientos, Rabat ha vuelto a impedir el viaje de periodistas españoles desde Casablanca a la ciudad saharaui. Además, las autoridades marroquíes han cortado el acceso por carretera al Sáhara a la altura de Tan Tan. Ningún extranjero puede cruzar ese límite.

Asalto de madrugada

La operación empezó de madrugada, poco antes de las 07.00 (08.00, hora peninsular española) con el sobrevuelo del campamento situado en Agdaym Izik por varios helicópteros mientras que la Gendarmería advertía por megafonía a los 20.000 acampados que debían abandonarlo de inmediato. Algunos grupos de mujeres con niños se marcharon y, a la salida, les esperaban autobuses en los que fueron transportados hasta El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental.

Tras la salida de este pequeño colectivo empezó, al amanecer, el asalto al campamento de Agdaym Izik en el que la Gendarmería utilizó cañones de agua, gases lacrimógenos, porras y disparó balas de goma contra los allí acampados. Los jóvenes opusieron resistencia y se organizó una auténtica batalla campal. pero fueron vencidos. Los camiones del Ejército entraron entonces en el campamento y aplastaron las jaimas (tiendas nómadas).

Por razones desconocidas decenas de jaimas empezaron a arder sembrando el pánico entre las familias acampadas. Algunas de las figuras saharauis más destacadas del campamento, como Enaama Safari, habrían sido detenidas por la Gendarmería, según sus allegados. Tras la destrucción de las jaimas y la toma de control del campamento, miles de saharauis emprendieron camino a pie, por un pasillo abierto por las fuerzas de seguridad, hacia El Aaiún. "Aquí vamos todos caminando por el desierto y, a lo lejos, en la ciudad, vemos mucho humo", narra Omar a través de su teléfono móvil.

El gobernador de El Aaiún declaró a la agencia de prensa oficial (MAP) que las fuerzas del orden habían llevado a cabo de madrugada una "operación para liberar a los "chioukhs" (notables saharauis), a las mujeres y a los niños que estaban en poder de un grupo de individuos con antecedentes penales por delitos comunes" y se habían refugiado en el campamento. "Tras agotar todas las vías de diálogo para encontrar una salida a esta situación inaceptable desde un punto de vista legal", continuó el gobernador, las fuerzas del orden intervinieron para "detener de manera pacífica a los elementos que estaban fuera de la ley, pero se les impidió acceder al campamento y se enfrentaron con una reacción violenta por parte de aquellos que usaron (para atacarles) cócteles molotov bombonas de gas".

Levantamiento en El Aaiún

Al enterarse del asalto al campamento los habitantes de los barrios saharauis de El Aaiún intentaron acercarse a Agdaym Izik para, aparentemente, acoger y prestar ayuda a los que de allí salían expulsados. La policía se lo impidió bloqueando la salida de la ciudad. En protesta por este veto los habitantes empezaron a erigir barricadas y a quemar neumáticos en la céntrica avenida de Smara y en los barrios saharauis. Es esa humareda la que veían los expulsados del campamento mientras caminaban. Las unidades antidisturbios de la policía dispararon pelotas de goma y lanzaba gases lacrimógenos para disolver las manifestaciones.

Más tarde se sumaron a estas manifestaciones los jóvenes que regresaban del Agdaym Izik. Con piedras y cócteles molotov atacaban los edificios públicos. Los enfrentamientos habían vaciado las calles de El Aaiún donde muchas tiendas, oficinas y hasta algún colegio estaban cerrados. El ministro-portavoz del Gobierno de Marruecos, Khalid Naciri, declaró el jueves, tras el Consejo de Ministros, que la evolución de las conversaciones con los representantes de los acampados era "positiva", pero el sábado las fuerzas de seguridad marroquíes apretaron las tuercas al campamento y, el domingo, lo cerraron a cal y canto.

El comité que gobernaba el campamento reivindicaba viviendas y puestos de trabajo o, en su defecto, ayudas sociales para los saharauis. En ningún momento formuló exigencias políticas como la autodeterminación y la independencia aunque algunas voces en Agdaym Izik mostraban cierta inclinación por "elevar el nivel de la protesta".

"Es terrible lo que ha sucedido", se lamentó la célebre activista saharaui Aminatú Haidar desde Lisboa en el curso de una conversación teléfonica. Mañana recogerá un premio que le otorga la Universidad de Coimbra. "Marruecos reprime sin piedad cuando los saharauis solicitan simples mejoras sociales", añadió. "Ya que de todas formas trata de aplastarnos pidamos directamente la autodeterminación y la independencia".

Marruecos impide volar a El Aaiún a 11 periodistas españoles

Un grupo de 11 periodistas de siete medios españoles ha intentado coger hoy el vuelo de las 17.00 de Casablanca a El Aaiún. Los reporteros han presentado ante el mostrador del aeródromo las reservas de sus billetes, pero el personal del aeropuerto les ha explicado que el robot de la compañía Royal Air Maroc tiene "una avería" y, por tanto, "las ha cancelado". Han intentado hacer una nueva reserva y comprar otro billete, pero el aeropuerto les ha explicado que para hoy es demasiado tarde y que tendrán que volver a intentarlo mañana. El pasado 25 de octubre, otros siete periodistas de cinco medios tuvieron que quedarse en tierra después de que la misma aerolínea les negase embarcar para cubrir la muerte por disparos de la policía de un menor saharaui.

Además, la compañía aérea regional Binter Canarias ha decidido suspender al menos hasta el viernes los vuelos que tenía previsto realizar entre Gran Canaria y El Aaiún.

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