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Muere un joven saharaui por disparos del Ejército marroquí

Los soldados abrieron fuego contra un coche que se saltó un control - Otros dos viajeros resultaron heridos de bala

La masiva protesta saharaui tuvo ayer su primera víctima mortal. Nayem el Gareh, un joven saharaui, fue abatido por el Ejército marroquí cuando el vehículo todoterreno en el que circulaba se saltó un control al salir del campamento improvisado de Agdaym Izik situado a 15 kilómetros al este de El Aaiún, la capital del Sáhara. Según fuentes del campamento, en el Nissan viajaban cinco pasajeros y otros dos resultaron heridos de bala: Zoubayr el Gareh, hermano del difunto, y Daoudi Ahmed. Ambos están ingresados en el hospital local. El vehículo se paró en un primer control, pero no así en el siguiente en el que estaban apostados varios soldados que abrieron fuego.

Hasta ahora Marruecos había compaginado el palo y la zanahoria para acabar con la que es, por el número de participantes, la mayor protesta en el Sáhara Occidental desde que España se retiró en 1975. A medida que crece y se prolonga la concentración de miles de saharauis aumenta también el nerviosismo de las autoridades.

Hace dos semanas un puñado de jóvenes plantaron allí sus jaimas (tiendas de campaña nómadas) y ahora son ya muchos miles, de todas las edades, los que desde el desierto reivindican puestos de trabajo, viviendas y que los recursos del Sáhara, empezando por la pesca en sus aguas, reviertan a los saharauis.

El campamento reagrupa, según los asistentes, a más de 10.000 saharauis, pero su número crece a diario. La prensa independiente marroquí reconoce que son al menos 8.000 y el Frente Polisario, que lucha por la independencia del territorio, habla de entre 15.000 y 20.000. Este éxodo masivo ha alterado la vida en El Aaiún dónde algunos colegios funcionan a medio gas.

Los símbolos del Polisario en el campamento y algunos de sus simpatizantes, que se han sumado a la protesta colectiva, mantienen un perfil muy bajo. En Agdaym Izik manda un comité de coordinación integrado por jóvenes hasta ahora nada significados.

"Permitir que broten aquí reivindicaciones independentistas sería hacernos el haraquiri", explica al teléfono Omar, uno de los miembros del comité, "porque daríamos un pretexto a las fuerzas de seguridad marroquíes para cargar contra el campamento". "Vamos a aguantar aquí todo lo que haga falta", añade.

Subidos en camiones y en todoterrenos cientos, acaso miles, de gendarmes y de agentes de las Fuerzas Auxiliares, un cuerpo que depende del Ministerio del Interior, y de soldados rodean Agdaym Izik. A veces tratan de impedir el acceso a los que quieren incorporarse o no les dejan introducir agua y alimentos.

"También tiran piedras a nuestros vehículos cuando entramos y salimos del campamento en busca de comida", denuncia Mohamed, otro miembro del comité de coordinación que pide que no se publique su apellido "por temor a represalias". El Polisario sostiene que ya hay 41 heridos

Este mismo comité se ha reunido varias veces con tres altos funcionarios, todos ellos con rango de gobernador, que el Ministerio del Interior ha enviado a El Aaiún para hacerles algunas propuestas a cambio de que depongan su actitud. Marruecos tendrá en 2011 un presupuesto muy restrictivo y le será difícil satisfacer las aspiraciones de tantos miles de saharauis.

El portavoz del Gobierno marroquí, Khalid Naciri, y el ministro de Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, aseguraron ante la prensa y en el Parlamento que lo que sucede en el campamento constituye "la expresión de reivindicaciones sociales normales que se enmarcan en el clima de libertad y de democracia que vive Marruecos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 2010