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Los transportistas se suman a las protestas en Francia

El cierre de las refinerías y las movilizaciones de estudiantes endurecen el conflicto social

El pulso final entre Nicolas Sarkozy y los sindicatos franceses por la reforma de las pensiones se endurece y ha llegado a su cuarto día consecutivo de protestas y movilizaciones, que han vuelto a aumentar en el sector de los carburantes y la educación. Los últimos en sumarse han sido los transportistas, por "solidaridad con el resto de la población", según han explicado los líderes de los sindicatos de camioneros. Por su poder para bloquear las carreteras, su participación amenaza al Gobierno francés con hacer descarrilar sus planes.

El clima cada vez más turbulento que están adquiriendo las movilizaciones ha elevado el optimismo de los convocantes y ha llevado a Olivier Besancenot, líder del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista), a asegurar que "un nuevo mayo del 68 es posible".

Los bloqueos han alcanzado a las 12 refinerías del país -ayer estaban paralizadas 10-, con lo que crece el temor al desabastecimiento de combustible. La sociedad que gestiona el suministro de combustible en Orly, Roissy, al sur de París y la región del centro de Francia ha confirmado que ya no llega a esos aeropuertos. Pero los grandes aeródromos de la capital francesa han comunicado que tienen todavía combustible para varios días, aunque el impacto en el tráfico dependerá del tiempo que queden bloqueados los suministros.

Por otro lado, los estudiantes de liceos y universidades se sumaron a las protestas, uno de los mayores miedos del Gobierno, que teme que radicalicen la protesta. Si ayer eran entre 300 -según el Gobierno- y 500 -según los sindicatos- los liceos que registraban problemas, hoy son de nuevo 306 en los que la actividad está interrumpida en mayor o menos grado, informa Le Monde.

Cientos de estudiantes, representantes de las asociaciones de padres y sindicatos se han concentrado hoy ante la escuela Jean-Jaurès de Montreuil donde ayer resultó herido un estudiante. El joven, de 16 años, ha sido trasladado al hospital Lariboisière con múltiples fracturas en la nariz y en el pómulo izquierdo y un hematoma ocular y deberá permanecer al menos un mes ingresado ante el riesgo de que pueda perder la vista.

En el centro de París, los estudiantes de la escuela secundaria Turgot han bloqueado la calle y han causado un gran atasco de tráfico. En Cannes un policía ha resultado herido al recibir el impacto en la cara de una piedra lanzada por manifestantes. Además de este incidente, cuatro estudiantes han sido detenidos en Cachan (Val-de-Marne) por lanzar objetos contra los agentes.

Depósitos cerrados

Agentes de policía han desalojado sin incidentes a los huelguistas de tres depósitos de combustible -Fos-sur-Mer, cerca de Marsella, el mayor del sureste del país; Ambes, en la región de la Gironde, al sureste; y el de Cournon-d'Auvergne-. Sin embargo, otros cinco almacenes han sido paralizados esta mañana. Francia dispone de cerca de 160 depósitos de combustible, según Le Monde. En cuanto al oleoducto que suministra a los aeropuertos, la compañía TRAPIL que lo gestiona se ha limitado a informar que la tubería "no está funcionando por la mañana". Ante el fantasma del desabastecimiento de combustible, que provocó hace unos días que la gente llenara los depósitos de sus coches por si acaso, el Gobierno ha decidido desbloquear por la fuerza varios depósitos, aunque de momento no atiende la petición de la Unión Francesa de Industrias Petroleras, que ayer reclamó que liberara las reservas energéticas de combustible con que cuenta el país, dado que las gasolineras tienen reservas para tan sólo unos 10 días.

Ha tenido que ser la policía la que desalojara a los huelguistas del depósito de Fos-Sur-Mer, aunque sin incidentes. El acceso a este almacén fue bloqueado por sindicalistas en protesta por el programa de reformas del Gobierno y una treintena de camiones cisterna quedaron en el exterior esperando para poder cargar. Un grupo de agentes permanece en el complejo para que no vuelva a quedar bloqueado. El depósito de Fos es el más importante del sudeste de Francia, con capacidad para 860.000 metros cúbicos de productos químicos y refinados, es primordial para el abastecimiento de las gasolineras de la región. En Bassens, en Gironde, el bloqueo del depósito de Ambès, que alimenta a 13 departamentos del suroeste, se ha levantado esta mañana, esta vez sin intervención policial, sino con la del prefecto de la región, que ha negociado con los huelguistas. También ha quedado abierto el depósito de Cournon d'Auvergne, en el centro. Sin embargo, otros cinco depósitos han sido bloqueados en las últimas horas. Son los de La Rochelle, en Mans, Vern-sur-Seiche, cerca de Rennes, el de Caen y el de Ouistreham, en Baja Normandía. Finalmente, el de Lespinasse, cerca de Toulouse, ha estado bloqueado cerca de tres horas.

El secretario de Estado de Transportes ha justificado la intervención de la policía para acabar con los bloqueos: "No se puede permitir el desabastecimiento, hay que pensar en los que necesitan desplazarse, en las empresas, en los transportistas, todo lo que hace la vida de nuestro país". Por su parte, el líder del poderoso sindicato CGT, Bernard Thibault, afirma que el uso de la fuerza no es el "método que permitirá salir del impasse de la reforma de las pensiones" y ha señalado que el objetivo de los bloqueos "no es paralizar la actividad económica del país", sino forzar "discusiones para el futuro de nuestras pensiones". Tras varios días de huelgas en el sector petrolero, la Unión Francesa de Industrias Petroleras teme que se produzca desabastecimiento a partir del 20 de octubre, puede que antes, si los conductores siguen haciendo acopio de gasolina. A petición de los transportistas por carretera, el Gobierno ha autorizado el desbloqueo de parte de las reservas de carburante. Ayer por la tarde, Sarkozy mantuvo una reunión con el primer ministro, Fraçois Fillon, y otros ministros, para atajar el problema del desabastecimiento.