Exteriores intercede para evitar la expulsión de la corresponsal de EL PAÍS en Irán

Moratinos habla con el embajador iraní en España y tiene previsto telefonear a su homólogo de Exteriores

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha iniciado gestiones ante Irán para evitar que la República Islámica expulse a la corresponsal del diario EL PAÍS Ángeles Espinosa, a quien ayer cancelaron el permiso de residencia y le dieron dos semanas para abandonar el país. La medida constituye otra prueba del nerviosismo del régimen ante las críticas.

Por un lado, según ha informado a este diario un portavoz de Exteriores, el jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, ha llamado esta mañana por teléfono al embajador iraní en España, Morteza Saffari Natanzi, a quien ha pedido que se permita a Espinosa seguir en Irán, donde lleva acreditada como periodista cinco años. La primera respuesta del diplomático ha sido que Irán se replanteará la expulsión de la periodista, según fuentes de Exteriores.

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Moratinos, que se encuentra de gira por Oriente Próximo, también prevé telefonear a su colega iraní, Manoucher Mottaki, a lo largo del día para tratar la situación de la periodista española. Además, el director general de Comunicación Exterior, Dámaso de Lario, se reunirá la próxima semana con el embajador iraní para tratar de hallar una solución al asunto, ha añadido la misma fuente. De momento, las gestiones de España no han dado resultados y se desconoce si Irán dará marcha atrás.

La gota que colmó el vaso

Espinosa fue detenida en Qom en julio tras entrevistar a Ahmad Montazerí, hijo del gran ayatolá disidente fallecido en 2009. Desde entonces se le retiró la tarjeta de periodista. "Los periodistas no tenemos libertad para salir de Teherán. Hay que solicitar permiso y nunca lo hubiera obtenido para esa entrevista", admite Espinosa. Tras una severa amonestación, la Oficina de Prensa Extranjera le dio a entender que recuperaría su tarjeta tras las vacaciones.

De vuelta en Teherán, la corresponsal trató de recobrar la acreditación, pero en lugar de eso se vio privada de su pasaporte durante tres semanas. En Irán, los extranjeros necesitan un visado de salida para abandonar el país y Espinosa no lograba que le estamparan ese sello, lo que la mantuvo en un limbo jurídico. Ayer le entregaron el pasaporte con el permiso de residencia cancelado y un tampón que le da hasta el día 24 para salir de Irán.

"Nadie me ha explicado nada. Desde que volví de vacaciones, el director general de Prensa Extranjera se ha negado a verme y el responsable de la oficina me dio a entender que no podía ayudarme, que las órdenes venían de otro lado", explica Espinosa. "A través de terceros me han hecho saber que la entrevista a Montazerí, quien criticaba al líder supremo, ha sido la gota que ha desbordado el vaso, pero que ya estaban muy molestos con mi trabajo desde las últimas elecciones y con la campaña de EL PAÍS en defensa de Sakineh Ashtianí", la mujer condenada a morir lapidada, cuyo caso ha movilizado a la comunidad internacional.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España ha condenado la decisión de Irán y la considera "un castigo directo al trabajo de la periodista española, cuyas coberturas cumplen a rajatabla los principios de objetividad, calidad y compromiso ético de esta profesión".

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