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EE UU culpa de los choques en Kirguizistán al depuesto presidente Bakíev

Clinton considera creíble las tesis sostenidas por el Gobierno interino del país así como por Uzbekistán.- La ONU pide 57,3 millones de euros en ayudas para los 400.000 desplazados uzbekos

El secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, en unas observaciones publicadas en la página web de su departamento, asegura que el ex presidente de Kirguizistán, Kurmanbek Bakíev, podría ser culpable de los disturbios étnicos en el suroeste del país . Bakíev fue depuesto al frente de la ex república soviética en una revuelta el pasado abril, cuando la oposición, liderada por la ahora jefa del Ejecutivo interino, Roza Otunbáyeva, tomó los edificios gubernamentales de la capital, Bishkek, y se hizo con el poder. Antes de abandonar el país y exiliarse en Bielorrusia , Bakíev se refugió por unos días en las regiones de Osh y Jalalabad, de donde es originario y en donde la semana pasada comenzaron duros choques entre kirguises y uzbekos.

"Ha habido acusaciones de instigación [a los disturbios] que deben ser tomadas en serio", asegura Clinton en sus observaciones, en las que recuerda que la expulsión de Bakíev dejó una herida abierta entre sus partidarios.

El Gobierno interino asegura que los enfrentamientos han dejado alrededor de 2.000 muertos de ambas comunidades. La ONU estima que el conflicto ha afectado a un millón de personas y que los campos de acogida en la frontera entre Kirguizistán y Uzbekistán ya albergan a unos 400.000 refugiados y su secretario general, Ban Ki-moon, ha hecho un llamamiento de emergencia de 71 millones de dólares (57,3 millones de euros) en ayuda humanitaria.

El enviado de EE UU para Asia Central, Robert Blake, está de visita hoy el país y se ha entrevistado con los líderes del Gobierno interino. "EEUU entregará 32,267 millones de dólares al programa de asistencia humanitaria para las necesidades básicas de las personas desplazadas", ha informado el Ejecutivo kirguís al término de la reunión. Se espera que Blake viaje ahora hasta la zona del conflicto, después de que ayer visitara los campos de refugiados en el lado uzbeko y describiera la situación como "crisis humanitaria".

Blake también pidió una investigación internacional sobre la matanza, mientras que el presidente uzbeko, Islam Karimov, llamó a Clinton telefónicamente y acusó a elementos "del exterior" de instigar los disturbios. "Ni los uzbekos ni los kirguises son culpables de esto", señaló Karimov en declaraciones recogidas por la agencia oficial Uza, "estas acciones fueron organizadas y dirigidas desde el exterior".

En Kirguizistán, un país clave para los intereses tanto de EE UU como de Rusia en Asia Central, existe una gran diversidad étnica. Los dos grupos mayoritarios son los kirguises (en torno a un 65% de la población) y los uzbekos (algo más del 13%) según el CIA Factbook. Históricamente ha existido una fuerte rivalidad entre ambas comunidades, que de acuerdo con algunos observadores está siendo ahora azuzada por los leales a Bakíev para ganar fuerza y apoyos entre la población.