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HERMAN VAN ROMPUY | Primer ministro belga

El hábil forjador de consensos

El dirigente democristiano flamenco se perfila como el primer presidente estable del Consejo Europeo

Herman Van Rompuy, durante una rueda de prensa en Viena.
Herman Van Rompuy, durante una rueda de prensa en Viena. AFP

El nombre del hasta ahora primer ministro belga, Herman van Rompuy, miembro del partido democristiano flamenco CD&V, era el que con más fuerza sonaba para presidir la Unión en dura pugna con Tony Blair. El reservado y desconocido dirigente, que acaba de cumplir 62 años, lleva menos de un año en el cargo en su país, al que llegó casi sin querer tras la forzada dimisión de su antecesor. En este tiempo, Van Rompuy se ha ganado el reconocimiento de su país y el europeo por su carácter conciliador y hábil forjador de consensos. Rompuy, designado esta tarde por unanimidad por los 27, será el primer presidente permanente de la UE, un cargo de nueva creación que ocupará los próximos dos años y medio, renovables una vez.

Reúne todas las condiciones señaladas por la canciller alemana, Angela Merkel, quien privadamente insistía en que el futuro presidente debería proceder de un país pequeño o mediano. Van Rompuy es un católico practicante, padre de cuatro hijos, que se licenció en filosofía en la Universidad Católica de Lovaina, donde estudió un máster en Economía aplicada. Es un intelectual, poeta, autor de varios libros de ensayo, que ha sintonizado rápidamente con los medios a pesar de su carácter introvertido. En su blog abogó por "un proyecto colectivo" de flamencos y valones sin el cual el "Estado belga estaba abocado a morir".

El giro de Londres

Sus cualidades como hábil componedor de voluntades dispersas constituyen su mejor activo para ocupar la presidencia de la UE, si el perfil de ésta exigiera más bien el de un chairman con funciones más de coordinación que ejecutivas y de representación. Estas mismas virtudes jugaban también en su contra y hacían difícil su abandono del Gobierno que ha logrado rebajar en buena medida las tensiones del país. Pero finalmente han pesado más los intereses europeos. Con el apoyo de París y Berlín, sólo le faltaba la conformidad del primer ministro británico, Gordon Brown, para confirmar el puesto para el hombre que ha sacado a Bélgica de la zozobra gubernamental y ha hecho entrar en razón a valones y flamencos.

Aunque para el nombramiento sólo era necesaria la mayoría cualificada del Consejo, una decisión de este tipo requería el respaldo de los tres grandes países. Finalmente, ha logrado el respaldo unánime de los 27. Esta tarde, Reino Unido ha respaldado a Catherine Asthon como candidata para el puesto de Alta Representante de la UE, según ha confirmado un alto funcionario británico. Londres dejaba así caer la candidatura del ex primer ministro Tony Blair para la presidencia estable del Consejo Europeo y abría el camino a Rompuy.

En cuanto a sus atribuciones, el Tratado de Lisboa -que crea esta figura- establece que el presidente "asumirá, en su rango y condición, la representación exterior de la Unión en los asuntos de política exterior y de seguridad común, sin perjuicio de las atribuciones del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad". Pero no delimita con claridad las competencias de uno y otro cargo, lo que será origen de frecuentes disputas. "Presidirá e impulsará" los trabajos de las cumbres de líderes europeos, se encargará de prepararlas, "se esforzará por facilitar la cohesión y el consenso en el seno del Consejo Europeo" y al término de cada reunión presentará un informe ante el Parlamento Europeo. Pese a que las atribuciones del presidente son muy restringidas, los países de la UE están trabajando en un reglamento para imponerle límites más estrictos.