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Arabia Saudí inaugura la primera universidad mixta

El centro se dedica al estudio de ciencia y tecnología

La mera posibilidad de que chicas y chicos estudien juntos, codo con codo, en la conservadora Arabia Saudí constituye una primicia. Que el entorno sea una universidad dedicada a la ciencia y la tecnología, roza la ficción. Pero eso es justo lo que promueve el campus inaugurado esta semana a orillas del Mar Rojo por el rey Abdalá. Queda por ver qué acogida va a darle la sociedad saudí para saber si será algo más que un oasis en el desierto.

"Sin duda, los centros científicos abiertos a todo el mundo constituyen la primera línea de defensa contra los extremistas", declaró el rey ante 3.000 invitados a la inauguración, el miércoles, entre los que estaban la mayoría de los jefes de Estado de la región y varios Nobel.

Tras el 11-S (15 de los 19 terroristas eran saudíes) y la oleada de atentados que sacudió Arabia Saudí dos años después, las autoridades han tenido que enfrentarse a las consecuencias de la estricta e intolerante interpretación del islam que impera en su país. Desde su llegada al poder, el monarca ha impulsado una serie de reformas tendentes a ofrecer a los jóvenes alternativas al radicalismo islamista. La King Abdullah University for Science and Technology (KAUST) es uno de sus proyectos más queridos.

Significativamente, la universidad, una de las mejores dotadas del mundo, queda fuera del control del Ministerio de Educación. Abdalá encargó su concepción y puesta en marcha a la compañía nacional de petróleo. Saudi Aramco es un remanso de normalidad en un país en el que la segregación de sexos llega a justificar la prohibición de que las mujeres conduzcan. Como en la sede central de esa empresa en Dhahran, dentro del campus de la KAUST las mujeres no están obligadas a usar abaya (la capa de tela negra que oculta sus cuerpos de la cabeza a los pies), comparten clases y cafeterías con sus compañeros y pueden conducir.

Pero lo que es tanto o más revolucionario, es que el currículo no se ha elaborado para satisfacer a la poderosa casta clerical del reino sino con criterios académicos. Es decir, que los estudiantes no tienen que cursar asignaturas religiosas sin relación alguna con sus especialidades, como sucede en el resto de las universidades saudíes. Esta medida, menos publicitada por el centro, también constituye un desafío a los fundamentalistas que se oponen a la modernización y a los que la familia real no puede plantar cara porque dan legitimidad a la dinastía.

De momento, sólo el 15% de los 800 alumnos matriculados son saudíes, informó el rector, el singapurense Choon Fong Shih. Se desconoce cuántas de ellos son mujeres. Aunque las saudíes constituyen hoy el 57% de los licenciados universitarios, las pertenecientes a familias más liberales estudian fuera y las más conservadoras es difícil que se interesen por un centro mixto.