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Reportaje:

El riesgo de denunciar el hambre

Una trabajadora de Pelota de Trapo, organización promotora de la campaña 'El hambre es un crimen' en Argentina, fue secuestrada durante cinco horas

Los organizadores de la campaña argentina El hambre es un crimen sufrieron el martes el noveno secuestro en 15 meses. A algunos les irrita que se denuncie la indigencia en Argentina, potencia exportadora de alimentos. De momento, los agresores continúan siendo desconocidos, y los secuestros, que suelen durar unas cuantas horas, permanecen impunes. Como el hambre.

"El único denominador común de los nueve ataques es la campaña El hambre es un crimen", concluye uno de sus promotores, Alberto Morlachetti, coordinador del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, que incluye a organizaciones sociales como su fundación, Pelota de Trapo. "A algunos de los secuestrados les dijeron: 'Déjense de joder con esa campaña. Van a terminar con un tiro en la nuca", recuerda Morlachetti. En los ocho secuestros sufridos el año pasado algunas víctimas terminaron con heridas de arma blanca o narcotizadas.

Las agresiones se habían paralizado después de una manifestación en Buenos Aires a fines de 2008 en la que, según los organizadores, se reunieron 50.000 personas. La marcha, como también la campaña, ha contado con el apoyo de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), la rival de la peronista Confederación General del Trabajo (CGT), que aboga por que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le reconozca personalidad jurídica.

El noveno ataque, el primero de 2009, se produjo el martes a las 9.15, cuando una colaboradora de limpieza de la Fundación Pelota de Trapo fue secuestrada en las calles de Avellaneda (municipio del sur de la periferia de Buenos Aires), antes de llegar a su trabajo. Tres desconocidos le taparon el rostro y la subieron a un coche. Al mismo tiempo, enviaron un mensaje de texto a un integrante de la fundación para anunciarle el secuestro. Llevaron a la mujer, de unos 35 años, a una casa, la manosearon, amenazaron a su familia y después mandaron otro SMS a la fundación para avisar de que la liberarían cerca de un hospital.

A las 14.30 apareció a pocas calles de una clínica de Avellaneda. Morlachetti dice que le pidió al nuevo jefe del Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, que les proporcione protección, pero de momento no ha habido respuesta.

Morlachetti no se explica quiénes pueden estar detrás de las agresiones. Cuenta que su fundación es querida por los vecinos y que ninguno de sus miembros aspira a cargos políticos. "El hambre es un crimen es una consigna demoledora. Con ella hemos tocado a alguien, a los accionistas de los niños descalzos", denuncia.

SEL Consultores calcula que en Buenos Aires, donde vive un tercio de los argentinos, a casi un 10% de la población, alrededor de 1,2 millones de personas, no le alcanza el dinero para comprar los alimentos básicos. Y eso que Argentina produce comida suficiente como para alimentar a 300 millones de seres humanos, según repite siempre Morlachetti.