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La ONU reanudará los vuelos de ayuda humanitaria a Myanmar

Naciones Unidas llama a los países miembros a recaudar 187 millones de dólares, principalmente para alimentos y logística.- El organismo también advierte de que sólo se ve "la punta del iceberg" de la catástrofe

Madrid / Rangún / Roma

Horas después de haber anunciado la suspensión temporal de los vuelos de ayuda a Myanmar, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha dicho este viernes por la tarde que reanudará los envíos aéreos, a pesar de que la Junta Militar birmana se ha apropiado de los cargamentos que han llegado al aeropuerto de Yangón. "El Programa Mundial de Alimentos ha decidido enviar dos vuelos de ayuda mañana (sábado), como estaba planeado, mientras continúan las discusiones con el Gobierno de Myanmar acerca de la distribución de los alimentos que han llegado hoy y no han sido entregados al PMA", ha dicho Nancy Roman, directora de comunicaciones de la agencia de Naciones Unidas en Roma.

El PMA acusó ayer a la Junta Militar de Myanmar de haberse apropiado de un par de cargamentos de ayuda humanitaria para los afectados por el ciclón Nargis y había anunciado la suspensión temporal de los vuelos. El PMA sigue expresando su frustración por las dificultades y lentitud con la que las autoridades birmanas tramitan las solicitudes de visados de entrada para su personal.

La Junta Militar birmana ha anunciado que el país quiere ayuda y material de emergencia pero no necesita a cooperantes extranjeros para asistir al más de millón y medio de damnificados por el ciclón que asoló la región el fin de semana pasado. Según un comunicado del Ministerio de Exteriores birmano, el Gobierno ha dado prioridad a la ayuda internacional pero prefiere que el reparto de la misma a las zonas afectadas se realice mediante sus propios ciudadanos y funcionarios oficiales.

De hecho, tras días de mostrar su oposición, hoy el Gobierno militar birmano ha autorizado a permitir que un avión militar estadounidense con sistemas de purificación de agua para evitar la propagación de enfermedades ha sido autorizado a aterrizar en el país el próximo lunes, ha informado la Casa Blanca.

Sin embargo, lo que la Junta Militar aún no ha aprobado es el visado de los expertos en asistencia de desastre estadounidenses, que esperan en Bangkok listos para prestar su ayuda.

El veto a los cooperantes internacionales ya ha comenzado pues ayer la Junta Militar negó la entrada al país a un equipo de rescate que llegó en un avión cargado con material de emergencia. El régimen birmano no ha dejado claro si ya han sido expulsados del país, pero así ha sucedido, al menos, con dos de los cuatro representantes de la ONU que arribaron la víspera a Rangún. Naciones Unidas ha denunciado que esta negativa de conceder visados es "sin precedentes en los esfuerzos modernos de ayuda humanitaria".

El portavoz del PMA, Paul Risley, ha informado este viernes que dos vuelos de "ayuda alimentaria muy necesitada", incluidas 38 toneladas de galletas energéticas, suficientes para alimentar a unas 95.000 personas, han llegado hoy a Myanmar pero han sido confiscadas. Un portavoz del Gobierno birmano ha dicho a la agencia AP que los reclamos de la ONU son "acusaciones sin base", según reseña la cadena británica BBC. El portavoz Ye Htut ha dicho que el Gobierno había tomado el control de la ayuda para distribuirla "sin retrasos por sus propios trabajadores a las áreas afectadas".

Más de un 1,5 millones de damnificados

Cada día se filtran más imágenes de la devastación causada por Nargir, el pero desastre natural que asola Asia desde el tsunami de 2004. Los cadáveres se apilan en decenas, y se ven cuerpos ahogados e hinchados por el calor en las zonas aún anegadas del delta de Irrawaddy.

En las regiones más devastadas, el hambre comienza a tornarse en desesperación, y ya se han producido los primeros enfrentamientos y peleas por acceder a la asistencia internacional, pues los precios de los alimentos básicos se han disparado por la especulación y la creciente demanda. La tan esperada ayuda comenzó a llegar el miércoles en cuentagotas a las regiones de Irrawaddy, Pegu y Rangún y los estados Karen y Mon, donde se mantiene el estado de excepción por el ciclón que ha causado al menos 23.000 muertos y 42.000 desaparecidos, según los datos oficiales. Algunas cifras de organismos de ayuda colocan la cifra de víctimas mortales en más de 100.000.

Los escasos testimonios que llegan desde las zonas más afectadas -incomunicadas por carretera, sin teléfonos y sin electricidad- señalan que los supervivientes, sin capacidad para enterrar a los muertos, los están echando al río Irrawaddy, cuyo delta permanece bajo las aguas. En Yangon, que resultó bastante afectada, los monjes budistas se ocupan de la retirada de árboles para volver a hacer las calles transitables. La electricidad ya se ha recuperado casi en toda la ciudad.

La portavoz de la OCHA (Agencia de la ONU para Asuntos Humanitarios), Elisabeth Byrs, ha advertido este viernes que aún no es posible conocer la situación real provocada por el ciclón, pero calcula que más de un millón y medio de damnificados necesitarán ayuda en los próximos seis meses. "La situación es extremadamente grave sobre el terreno. Sólo vemos la punta del iceberg y el balance de víctimas sigue en aumento", ha dicho.

Más ayuda

En tanto, la ONU pidió ayer a sus 192 países miembros a que colaboren para recaudar 187 millones de dólares. "El horizonte de planificación para esta petición es de seis meses", reseña un comunicado de las Naciones Unidas, en donde se detalla el llamamiento para las contribuciones. "La petición será actualizada regularmente, para reflejar las nuevas necesidades en la medida que evolucione la situación". La mayor parte de este monto está destinada a alimentos y logística, según el organismo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha urgido ayer a los generales birmanos a que acepten la ayuda y a los trabajadores humanitarios "sin barreras", tras afirmar que la supervivencia de su pueblo está en peligro. Ban ha dicho en Atlanta que hasta el momento no ha podido contactar al principal jefe militar birmano, Than Shwe, para pedirle personalmente que remueva las restricciones sobre los trabajadores humanitarios.

El director del PMA para Asia, Tony Banbury, ha informado hoy desde Bangkok que la parte del Programa es de 65 millones de dólares para las operaciones de emergencia, y que buscará 50 millones de dólares adicionales "para poner toda la infraestructura logística para respaldar las necesidades de los trabajadores humanitarios" si se pueden lanzar las operaciones en el país una vez se hayan superado los problemas de visado.

Las agencias de la ONU han solicitado unos 100 visados, pero se han recibido hasta ahora menos de media docena, según la confusa información ofrecida por distintos portavoces. "Seguimos esperando, y ninguna petición de visado ha sido rechazada", ha señalado Byrs. Mientras tanto, el aparato de propaganda del régimen continúa ocultando a la población la auténtica magnitud del desastre.

La mediación de Tailandia ha permitido que la Junta Militar aceptara a última hora de anoche tres millones de dólares en ayuda de Estados Unidos, que tiene impuestas sanciones contra el régimen birmano, a cambio de que personal estadounidense pueda supervisar la entrega del material.

Hasta ahora las ayudas prometidas son:

- Reino Unido, 10 millones de dólares

- ONU, 10 millones de dólares

- Japón, 10 millones de dólares

- EE UU, 3 millones de dólares

- Francia, 3 millones de dólares

- Australia, 2,8 millones de dólares

Médicos sin Fronteras logra el permiso para aterrizar en Myanmar

La organización Médicos sin Fronteras ha logrado la autorización de la Junta Militar para que uno de sus aviones con alimentos, agua y medicinas aterrice en Yangón mañana sábado. MSF ha informado en un comunicado que el primer cargamento, que contiene 40 toneladas de agua y material de higiene, equipos de ayuda, medicinas y comida terapéutica, despegará de Europa esta tarde. Ya hay autorización para aterrizar, y nuestros equipos estarán ahí para recibir el material y distribuirlo inmediatamente a los más afectados.

"Los equipos de MSF están usando dos barcos para llegar a las zonas más afectadas en el extremo suroeste del Delta Irrawady, principalmente en Haigyi, Tongwa, y Pyinsalu, donde el 95% de las casas están destrozadas. MSF está en el proceso de extender sus actividades a otros pueblos", según reseña el comunicado.

"Hemos visto la escala de la destrucción y el sufrimiento es enorme. Pero no podremos afrontar estas necesidades tan urgentes sin los materiales adicionales que son necesarios y la llegada de personal de emergencia más experimentado, en concreto expertos en agua y saneamiento", ha dicho Hugues Robert, jefe de operaciones de Emergencia de MSF en Ginebra.

En total, MSF tiene 43 trabajadores internacionales y más de 1.200 locales trabajando actualmente en Myanmar.

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