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Una marcha de funcionarios, primera protesta masiva contra el nuevo alcalde porteño

Más de 10.000 funcionarios municipales marcharon ayer a la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires, para protestar contra los 2.400 despidos que decidió el nuevo alcalde porteño, el conservador Mauricio Macri, que llegó al poder el 10 de diciembre después de una carrera como cuestionado empresario y exitoso presidente del club de fútbol Boca Juniors.

Macri, que se opone a las protestas callejeras, pero no puede evitarlas porque la ciudad de Buenos Aires carece de policía propia, debió aguantar ayer la embestida del secretario general de la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), el peronista Hugo Moyano, que fue el principal orador de la manifestación. "No somos jugadores de fútbol. Queremos que se nos respete. No venimos a aceptar este genocidio laboral", diho Moyano.

Con Macri, el conservadurismo ganó por primera vez unos comicios para la alcaldía de la capital argentina, que se elige por voto popular desde 1996. El edil inició su gestión con una serie de medidas para doblegar el déficit fiscal que le dejó su antecesor, Jorge Telerman.

Antes de su asumir su cargo, Macri logró que la Legislatura porteña le aprobara un aumento de entre el 40% y el 250% de la tasa de alumbrado, barrido y limpieza que se cobra a todos los inmuebles. El aumento fue mayor en los barrios más ricos, es decir, en los sectores en que Macri cosechó mayores adhesiones en su victoria en la segunda vuelta electoral contra el peronista Daniel Filmus, entonces ministro de Educación del Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007). El kirchnerismo intentó la semana pasada un frustrado bocinazo contra la subida.

Paralización

La protesta que sí dejó huella fue la de los empleados municipales, que comenzó el 28 de diciembre con una huelga de tres horas y se coronó ayer con la movilización y una paralización de actividades durante toda la jornada en varios servicios públicos. "No puede quedar una sola persona que no tenga una función clara y necesaria para el Gobierno", afirmó el jefe del Gabinete de Ministros de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, para justificar los despidos. "Estamos haciendo aquello que prometimos realizar durante la campaña electoral: dar de baja los contratos políticos. En esta oportunidad, no renovamos unos 2.400 contratos de personal que fue incorporado durante 2007", agregó. Macri revisará también otros 18.100 contratos que vencen dentro de dos meses.

El portavoz de la Asociación de Trabajadores del Estado porteña, Hernán Vázquez, admite que la mayoría de los despedidos habían ingresado en la función pública el año pasado, pero "porque había vacantes o eran necesarios". Los sindicatos han denunciado que las bajas afectan a guarderías, hogares de ancianos, comedores, centros culturales, espacios verdes, el área impositiva, la radio y el canal de televisión municipales.