Bush visita el área devastada por los incendios en California

Tres personas han muerto y los daños se calculan en más de 1.118 millones de euros

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, comprobó ayer en persona los daños causados por los peores incendios en la historia de California, que han dejado al menos tres muertos en cinco días en los que las llamas han destruido 1.600 casas y quemado un área de más de 1.000 kilómetros cuadrados. Unos daños valorados en unos 1.118 millones. "Habrá ayuda para la gente de California", prometio Bush, que quiso con su visita borrar la imagen de hace dos años, cuando, tras el huracán Katrina, el mandatario se limitó a ver desde la ventanilla de su avión la destrucción de Nueva Orleans.

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"Estoy aquí para asegurarme de que los esfuerzos federales funcionan mano a mano con el gobierno local", ha dicho Bush después de recorrer un área de viviendas quemadas en el norte del condado de San Diego, el más afectado por el incendio.

Las llamas han obligado a la evacuación de cerca de un millón de personas. Las autoridades de California han declarado a éste como uno de los peores desastres en la historia del estado. La población, y sobre todo los bomberos, han mostrado su alivio ya que los vientos de Santa Ana, que habían estado avivando las llamas, han amainado en las últimas horas.

Según el diario The New York Times, en el Rancho Bernardo, dentro del condado de San Diego, varios vecinos han empezado a regresar a sus hogares gracias a que los fuegos se están extinguiendo. La policía intenta coordinar el retorno de varios de estos vecinos a través ingenieros que pone a disposición de los afectados para que evalúen sus hogares antes de habitarlos de nuevo. Lo más que han encontrado muchos es su vivienda por completo derruida.

Varias aseguradoras calculan que los daños podrían superar los 1.118 millones de euros (1.600 millones de dólares). Este desastre estaría entre los más costosos de la historia de California, ha informado la firma londinense Risk Management Solutions, que se encarga de hacer modelos a las compañías de seguros.

En la ciudad de San Diego, las llamas aún persisten en su avance pero, tal y como han señalado fuentes del Cuerpo de Bomberos de California, su amenaza se ha reducido debido a una menor intensidad de los vientos y a una bajada de las temperaturas. Lo que ha permitido que muchos focos del incendio en el norte de San Diego estén controlados.

Medios locales han indicado que cinco personas han muerto en incidentes vinculados a la situación de desastre que vive el estado. Hasta el momento, las cifras oficiales facilitadas por los organismos de socorro aseguran que son tres las personas fallecidas y otras 70 las heridas, la mitad de ellas bomberos.

Bush declaró el miércoles zona de desastre el área devastada por los incendios, con lo que las personas afectadas por el fuego recibirán dinero para compensar las pérdidas materiales que no cubran sus compañías de seguros. A pesar de la respuesta rápida de la Casa Blanca, en comparación con el desastre del Katrina, algunos medios estadounidenses, como Los Angeles Times, han criticado la descoordinación de los equipos de rescate en los primeros días que se produjeron los incendios.

En San Diego, unas 1.200 viviendas han caído pasto de las llamas, frente a las 300 que se han quemado en el conjunto de los otros seis condados afectados, que son Los Angeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Barbara y Ventura.

Según cálculos oficiales, 950.000 personas han tenido que abandonar sus viviendas por peligro de incendio, en lo que supone la mayor movilización humana de la historia de California. Los evacuados se han refugiado en hoteles, viviendas de familiares y amigos, o en refugios públicos, como el que se ha habilitado en el estadio Qualcomm, de San Diego, que ha acogido a unas 10.000 personas y sus mascotas. Por su parte, la Marina ha ordenado que su personal en California se dirija a los barcos atracados en los puertos del estado, a fin de facilitar los cuarteles a los miles de desplazados

California sigue sin poder controlar el fuego a pesar de que más de 6.000 bomberos trabajan en su extinción. CNN+

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